El despliegue de la Guardia Nacional en Washington D.C. comenzó el 12 de agosto de 2025, tras una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump para federalizar la seguridad en la capital. Con hasta 800 efectivos movilizados, la medida busca combatir lo que Trump describe como una crisis de criminalidad, aunque las autoridades locales, lideradas por la alcaldesa Muriel Bowser, aseguran que los delitos violentos están en su nivel más bajo en tres décadas. Esta intervención, que incluye la supervisión federal del Departamento de Policía Metropolitana, ha generado un intenso debate sobre su necesidad y legalidad.
Una orden presidencial polémica
El lunes, Trump firmó una orden que autoriza el despliegue de la Guardia Nacional y otorga al gobierno federal el control temporal de la policía de D.C., citando una “emergencia de seguridad pública”. Según The Hill, el presidente justificó la medida por incidentes como el asalto a un exfuncionario del Departamento de Eficiencia Gubernamental, atacado por adolescentes en un intento de robo. “Vamos a tomar nuestra capital de vuelta”, afirmó Trump en una conferencia de prensa, prometiendo restaurar el “orden y la seguridad”. La orden permite a Pete Hegseth, secretario de Defensa, coordinar con otros estados para enviar más efectivos si es necesario, según DW.
Por lo tanto, la Guardia Nacional comenzó a llegar el martes por la tarde, con soldados visibles en el cuartel general de la Guardia en D.C., cargando suministros como alimentos y municiones. Aunque los efectivos no tienen autoridad para realizar arrestos, apoyarán tareas logísticas y administrativas, manteniendo sus armas estándar cerca, según NBC News. Trump también ha amenazado con desplegar tropas en activo si la situación lo requiere, una posibilidad que ha encendido las alarmas entre críticos.
Resistencia local y datos contradictorios
La alcaldesa Muriel Bowser ha calificado la intervención como “inquietante y sin precedentes”, argumentando que los datos no respaldan las afirmaciones de Trump. Según un informe del Departamento de Justicia, los delitos violentos en Washington han disminuido un 35% desde 2023, alcanzando los niveles más bajos en 30 años. Bowser reconoció un repunte en 2023, pero afirmó que las estrategias locales han reducido los crímenes a niveles prepandemia. “Nuestra estrategia está funcionando”, aseguró en una conferencia de prensa, prometiendo aprovechar los recursos adicionales sin ceder el control local.
En consecuencia, líderes demócratas como la delegada no votante de D.C., Eleanor Holmes Norton, han criticado la medida como un “abuso de poder”. Norton señaló la ironía de que Trump no desplegara la Guardia Nacional durante el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021, pero ahora actúe ante una supuesta crisis que las estadísticas desmienten. Los demócratas han propuesto legislación para transferir el control de la Guardia de D.C. a la alcaldesa, similar al modelo de los gobernadores estatales, aunque enfrenta resistencia en el Congreso controlado por republicanos, según The Hill.
Apoyo federal y primeros resultados
El FBI, bajo la dirección de Kash Patel, se ha sumado a la iniciativa, reportando 10 arrestos en las primeras horas del despliegue. Patel afirmó en una publicación oficial que permitir a los “buenos policías” hacer su trabajo está limpiando las calles de D.C. La operación se centra en delitos como robos y asaltos, aunque Trump también ha vinculado la medida a problemas como el fentanilo y la presencia de campamentos de personas sin hogar, según Telemundo. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, advirtió que quienes se nieguen a abandonar estos campamentos podrían enfrentar multas o cárcel.
Pese a todo, la comunidad de D.C. ha reaccionado con sorpresa y preocupación. Residentes reportaron vehículos de la Guardia Nacional en áreas como Capitol Hill y Downtown, generando confusión sobre si el despliegue respondía a una orden directa de Trump. Melisa Wasser, de ACLU DC, aclaró que la Guardia no puede realizar arrestos y que cualquier federalización enfrenta límites legales, según Univision.
Un precedente con ecos del pasado
Esta no es la primera vez que Trump recurre a la Guardia Nacional. En 2020, desplegó 5,000 efectivos en D.C. para contrarrestar protestas por el asesinato de George Floyd, una acción criticada por su manejo y falta de preparación, según The Hill. En junio de 2025, 4,000 soldados fueron enviados a Los Ángeles para apoyar operativos migratorios, una medida también cuestionada legalmente. Estos antecedentes alimentan el temor de que la actual intervención pueda escalar tensiones en la capital.
Por ahora, el despliegue continúa, con la Guardia Nacional patrullando puntos clave y la Casa Blanca defendiendo la necesidad de “restaurar el orden”. Mientras tanto, los residentes y líderes locales se preparan para un enfrentamiento legal y político que podría redefinir la autonomía de Washington D.C.
