La opacidad en los centros de detención migratoria en Estados Unidos ha comenzado a resquebrajarse. Mientras las operaciones en las calles se viralizan en redes sociales, lo que ocurre tras los muros de las instalaciones federales suele permanecer en la sombra. Sin embargo, una reciente investigación de The Washington Post ha revelado detalles alarmantes sobre las tácticas utilizadas por el personal del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). El informe detalla el uso de pistolas Taser y agentes químicos, como bolas de pimienta, para controlar a la población detenida durante el primer año del segundo mandato de Donald Trump.
Los datos analizados provienen de cientos de correos electrónicos internos de la agencia. Estos registros abarcan incidentes ocurridos entre enero de 2024 y febrero de 2026. Según la investigación, el personal del ICE utilizó fuerza física o químicos en al menos 780 casos reportados. Las tácticas descritas incluyen puñetazos, patadas, maniobras de derribo y el uso de sillas de sujeción. Este incremento en la agresividad coincide con la presión de la administración actual por ejecutar lo que han denominado la mayor deportación de la historia del país.
El uso de estas tácticas ha dejado huellas físicas y psicológicas profundas en los migrantes. Pedro Cantú Ríos, un ciudadano mexicano recientemente deportado, relató su experiencia luego de ser expuesto a bolas de pimienta en un centro de Alaska. Él padece una afección pulmonar y describió que el químico lo dejó jadeando y buscando aire desesperadamente. “Pensé que iba a morir”, afirmó Cantú Ríos, quien tuvo que cubrirse el rostro con una toalla para intentar mitigar el efecto de los químicos desplegados por los guardias.
¿Cómo ha escalado el uso de la fuerza en la frontera y centros internos?
Las estadísticas muestran un cambio drástico en la gestión de la custodia migratoria. Durante el primer año de la actual gestión republicana, el uso de la fuerza aumentó un 37% en comparación con el periodo anterior. Además, unas 1 330 personas fueron sometidas físicamente, lo que representa un incremento del 54% respecto al último año de la administración de Joe Biden. Este fenómeno ocurre mientras la población detenida se mantiene en niveles críticos, superando las 60 000 personas encerradas en diversas instalaciones a lo largo del país.
La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) ha documentado casos donde las bolas de pimienta se dispararon al suelo para dispersar a grupos ruidosos. En uno de estos reportes, los detenidos simplemente exigían sus pertenencias y reclamaban que no eran criminales. Muchos de los afectados han terminado con lesiones graves. Se han reportado desde convulsiones y brazos rotos hasta hombros dislocados y daños permanentes en la vista y la cabeza debido a los impactos o efectos químicos.
La saturación de los centros es un factor que los expertos consideran clave en este aumento de la violencia. Al haber más personas encerradas, la tensión entre guardias y detenidos escala rápidamente. Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la infraestructura está bajo una presión sin precedentes debido al flujo migratorio y las políticas de detención obligatoria. No obstante, las organizaciones civiles denuncian que la falta de preparación del personal contratado agrava el trato inhumano que reciben quienes esperan su proceso legal.
| Categoría de Incidente | Incremento Reportado (2025-2026) | Consecuencias Físicas Comunes |
| Uso de Fuerza Física | 37% de aumento anual | Fracturas, dislocaciones y lesiones craneales. |
| Individuos Sometidos | 54% de aumento anual | Convulsiones y traumas psicológicos. |
| Agentes Químicos | 780 casos registrados | Insuficiencia respiratoria y daños oculares. |
¿En qué condiciones viven realmente los migrantes bajo custodia del ICE?
Más allá de los enfrentamientos físicos, las condiciones de vida diarias en los centros son descritas como deplorables por los propios internos. Los testimonios coinciden en que la comida suele ser escasa, de pésima calidad e incluso caducada. Muchos denuncian que las luces de las celdas nunca se apagan, impidiendo el descanso necesario. El acceso a la higiene personal básica es limitado, con cortes de agua frecuentes y restricciones severas para usar las duchas, lo que fomenta la propagación de enfermedades en espacios hacinados.
La falta de asistencia médica es quizás una de las negligencias más graves reportadas. Existen registros de niños con apendicitis aguda a quienes se les negó la atención inmediata, o mujeres que sufrieron abortos sin recibir auxilio profesional. El ICE se apoya mayoritariamente en contratistas privados para gestionar estas instalaciones. Estas empresas son responsables de contratar y capacitar a sus propios guardias. Sin embargo, ante la ambiciosa agenda de deportación, se han eliminado muchos requisitos de entrenamiento previo para los nuevos agentes.
En Georgia, específicamente en el Centro de Detención Stewart, se documentó un incidente en abril de 2025. Un grupo de 35 migrantes se negó a entrar a sus celdas como protesta por no recibir atención médica. La respuesta de los guardias fue rociar con gas pimienta a quienes permanecieron en la sala común. Estas acciones contradicen las propias normas de detención del ICE, las cuales estipulan que la fuerza debe ser el último recurso y nunca un castigo.
¿Cuáles son las consecuencias legales y humanas de estas tácticas?
La gravedad de la situación se refleja en las estadísticas de mortalidad dentro de la custodia federal. La semana pasada se reportó el fallecimiento del ciudadano cubano Denny Adan González. Con este deceso, la cifra de personas muertas bajo custodia del ICE en lo que va del año 2026 asciende a 18 individuos. Esta cantidad marca un nuevo récord histórico para la actual administración. Organizaciones de derechos humanos señalan que la negligencia médica y el uso excesivo de la fuerza son factores determinantes en estas muertes.
A pesar de que el gobierno promueve una narrativa de seguridad nacional, un 70% de los detenidos no tiene antecedentes penales. Son personas que buscan asilo o que fueron detenidas por faltas administrativas migratorias. Ser tratados como delincuentes peligrosos, siendo esposados de pies y manos, genera un clima de terror y resistencia. La presión por cumplir cuotas de deportación ha llevado a que el personal trabaje con sobrecarga, lo que a menudo desemboca en una agresividad injustificada contra la población civil detenida.
Finalmente, la falta de transparencia sigue siendo el mayor obstáculo para la rendición de cuentas. Al ser instalaciones cerradas al público, solo los correos filtrados y los testimonios de los deportados permiten conocer la realidad. La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) continúa presionando para que se realicen auditorías externas en los centros privados. Mientras tanto, el uso de “armas químicas” de menor letalidad sigue siendo una práctica estandarizada para silenciar las protestas internas por hambre o falta de medicinas.
| Indicador de Gestión | Datos Actuales (2026) | Contexto Comparativo |
| Población Detenida | Más de 60 000 personas | 44 000 al inicio del mandato actual. |
| Fallecimientos en Custodia | 18 personas en 2026 | Récord histórico bajo la administración Trump. |
| Perfil de los Detenidos | 70% sin antecedentes penales | Tratados bajo estándares de prisiones de máxima seguridad. |
Preguntas frecuentes (FAQs)
1. ¿Es legal que el ICE use gas pimienta contra los migrantes?
Según las normas federales, el uso de agentes químicos está permitido solo para controlar situaciones de riesgo inminente donde otros métodos hayan fallado. Sin embargo, las denuncias indican que se utiliza como castigo o para reprimir protestas pacíficas por servicios básicos.
2. ¿Quién supervisa a las empresas privadas que gestionan los centros?
El ICE es la agencia encargada de supervisar el cumplimiento de los estándares de detención. No obstante, la investigación revela que la falta de personal federal y la eliminación de requisitos de entrenamiento dificultan una supervisión efectiva y real.
3. ¿Qué pueden hacer los familiares de un detenido que sufre abusos?
Los familiares pueden presentar quejas ante la Oficina de Libertades Civiles del DHS. También se recomienda contactar a organizaciones como la ACLU para documentar el caso y buscar representación legal que detenga el maltrato físico.
4. ¿Por qué ha aumentado el número de muertes en 2026?
Los informes apuntan a una combinación de factores: hacinamiento extremo, falta de personal médico calificado y el uso más frecuente de la fuerza física y química para someter a los detenidos en situaciones de tensión.