Estados Unidos defendió ante el Consejo de Seguridad de la ONU que “no hay ninguna guerra contra Venezuela ni contra su pueblo”. Esto ocurrió tras la captura de Nicolás Maduro. El embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz, afirmó que la operación no supone una ocupación. Esto es pese al anuncio de Washington de gobernar el país hasta que haya una transición política.
“No estamos ocupando ningún país”, subrayó Waltz durante la sesión celebrada este 5 de enero en Nueva York. El diplomático insistió en que se trató de una “acción policial” para detener a un fugitivo acusado de narcoterrorismo. No fue una intervención bélica contra un Estado soberano.
¿Cómo justificó EE.UU. la captura de Nicolás Maduro?
Waltz sostuvo que las fuerzas estadounidenses arrestaron a “un narcotraficante”. Este deberá responder ante tribunales de Estados Unidos por “delitos cometidos contra el pueblo estadounidense durante los últimos quince años”. En su intervención, afirmó que Maduro no era un jefe de Estado legítimo. En cambio, era “un presidente ilegítimo” que habría manipulado el sistema electoral venezolano para mantenerse en el poder.
El embajador acusó a Maduro y a sus “compinches” de haber “manipulado el sistema electoral venezolano para mantener su control ilegítimo del poder”. Según Waltz, el operativo se enmarca en la responsabilidad del presidente de Estados Unidos. Esta es la de proteger a los estadounidenses dentro y fuera del país frente a un fugitivo “directamente responsable del narcoterrorismo”.
¿Qué respondió EE.UU. ante las críticas?
Durante la sesión, países como Colombia, China y Rusia cuestionaron la operación militar estadounidense. Ellos pidieron evaluar su compatibilidad con el derecho internacional. Frente a esas críticas, Waltz lanzó una pregunta desafiante al pleno. Dijo, “Si la ONU y los Estados reunidos en este consejo confieren legitimidad a un narcoterrorista ilegítimo y el mismo trato que a un presidente democráticamente elegido, ¿qué tipo de organización es esta?”.
El embajador reiteró que la actuación de Washington fue una “acción policial” realizada conforme a las responsabilidades constitucionales del presidente. Argumentó que el operativo se diseñó para neutralizar a un responsable de narcoterrorismo. Según Estados Unidos, este habría causado la muerte de miles de ciudadanos estadounidenses a lo largo de los años.

Waltz aseguró ante la ONU que Donald Trump le ofreció a Maduro “múltiples salidas” por la vía diplomática antes de ordenar el operativo. Según el embajador, la decisión de proceder con la captura se tomó después de que el mandatario venezolano rechazara esas opciones.
Asimismo, defendió que Estados Unidos “quiere un futuro mejor para el pueblo venezolano”. Uno de los objetivos es “estabilizar la región y hacer que el vecindario en el que vivimos sea un lugar mucho mejor y más seguro”. Para Waltz, la intervención se justifica como parte de una estrategia contra el narcoterrorismo. Además, es en favor de la estabilidad regional.
¿Cuál es el mensaje final de EE.UU.?
En el cierre de su intervención, el embajador afirmó que “Estados Unidos no vacilará en sus acciones para proteger a los estadounidenses del azote del narcoterrorismo”. Al mismo tiempo, insistió en que Washington “busca la paz, la libertad y la justicia para el gran pueblo de Venezuela”. Se intenta marcar distancia entre la operación contra Maduro y cualquier percepción de hostilidad hacia la población venezolana.
Con este mensaje, EE.UU. intenta sostener ante la ONU que la captura de Maduro y la decisión de administrar temporalmente Venezuela forman parte de una ofensiva contra el crimen transnacional, y no de una guerra abierta o una ocupación militar tradicional.
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