El cierre parcial del Gobierno de Estados Unidos comenzó a tener consecuencias directas en el transporte aéreo nacional. Varios aeropuertos reportaron este lunes la ausencia de controladores aéreos, lo que amenaza con provocar interrupciones masivas de vuelos si la situación se prolonga más allá de esta semana.
Durante una conferencia de prensa en el aeropuerto de Newark, Nueva Jersey —uno de los que da servicio al área metropolitana de Nueva York—, el secretario de Transporte, Sean Duffy, confirmó que han aumentado los reportes de controladores que no acuden a sus turnos alegando motivos médicos. “Estamos observando un incremento inusual en las llamadas por enfermedad, lo que está afectando la capacidad de mantener la seguridad y eficiencia del tráfico aéreo”, advirtió el funcionario.
De acuerdo con Duffy, los controladores, al igual que otros empleados federales, continúan trabajando sin recibir sueldo desde que comenzó el cierre de la Administración hace seis días. “Si esto se mantiene, veremos retrasos en vuelos y una reducción notable en la frecuencia de operaciones diarias”, señaló.
Impacto inmediato en vuelos y aeropuertos
El secretario explicó que los primeros efectos visibles ya se reflejan en algunos de los principales aeropuertos del país. Los controladores aéreos forman parte esencial del sistema de seguridad y coordinación del tráfico en el espacio aéreo estadounidense, por lo que su ausencia puede afectar incluso a vuelos comerciales de gran capacidad.
“Estamos trabajando con la Administración Federal de Aviación (FAA) para redistribuir personal y evitar cancelaciones mayores”, añadió Duffy. “Pero las medidas solo servirán si el cierre no se extiende”.
El secretario también advirtió que el próximo domingo se podrían agotar los fondos de un programa federal que subsidia vuelos a regiones rurales —como Alaska o zonas del Medio Oeste—, lo que dejaría incomunicadas a decenas de comunidades aisladas.
Durante el último cierre de Gobierno en 2019, los retrasos generalizados y la presión pública forzaron al Congreso y al entonces presidente Trump, en su primer mandato, a llegar a un acuerdo bipartidista para reabrir la Administración tras 35 días de parálisis.
Cierre de torres de control por falta de personal
La situación se agravó este lunes por la noche cuando se confirmó que la torre de control del Aeropuerto de Hollywood-Burbank, en California, cerrará temporalmente por escasez de personal. Una alerta emitida por la FAA advierte que la falta de controladores impedirá mantener la operatividad durante el turno nocturno.
El propio secretario Duffy horas antes había anticipado esta posibilidad, asegurando que “la moral entre los controladores está en un punto crítico” y que muchos consideran ausentarse hasta que se normalice el pago de salarios.
Según datos de la FAA, al menos 12 instalaciones de tráfico aéreo se preparan para enfrentar recortes de personal en los próximos días. Entre ellas se encuentran las torres de Phoenix, Denver, Newark, Jacksonville, Chicago y Washington D.C., además de otras dependencias en aeropuertos de tamaño mediano.
Riesgos para la seguridad y la economía
Aunque no se han registrado incidentes graves, la FAA ha advertido que el funcionamiento prolongado del sistema con menos personal representa un riesgo de seguridad. Al mismo tiempo, aerolíneas y asociaciones del rubro estiman pérdidas económicas millonarias si los retrasos se multiplican en rutas nacionales e internacionales.
Expertos en aviación señalan que los controladores aéreos son trabajadores altamente especializados que operan bajo condiciones de presión constantes. Su ausencia, aunque sea parcial, puede desatar un efecto dominó: más demoras, menores frecuencias y una sobrecarga para quienes permanecen en servicio.
Por lo tanto, las aerolíneas ya comenzaron a diseñar planes de contingencia. Algunas compañías han reducido su número de vuelos nocturnos y reprogramado despegues en aeropuertos con poca cobertura operativa, como los de Nevada y Arizona.
Contexto político y perspectivas
El cierre del Gobierno, que comenzó hace casi una semana, se debe a la falta de acuerdo entre la Casa Blanca y el Congreso sobre el nuevo paquete presupuestario federal. El presidente Donald Trump y los legisladores republicanos buscan aprobar fondos adicionales para reforzar el gasto en defensa y seguridad fronteriza, mientras que los demócratas insisten en reorientar parte del presupuesto hacia programas sociales.
Si el estancamiento continúa, los expertos anticipan que más sectores podrían sufrir las consecuencias. Ya se reportan retrasos en servicios consulares, suspensiones en programas científicos y múltiples agencias federales trabajando a media capacidad.
El secretario Duffy pidió al Congreso actuar de inmediato para “poner fin a esta crisis operativa” antes de que afecte por completo la red de transporte aéreo. “Estamos haciendo todo lo posible, pero cada día sin fondos multiplica los riesgos para el país”, afirmó.
