Anchorage protesta en rechazo a la visita de Putin
EFE

Cientos de personas se congregaron el 14 de agosto de 2025 en Anchorage, Alaska, para protestar contra la visita del presidente ruso Vladimir Putin, quien se reunirá con el presidente Donald Trump este viernes en la base militar Joint Base Elmendorf-Richardson. La cumbre, centrada en un posible alto al fuego en Ucrania, ha desatado una ola de manifestaciones en apoyo a Ucrania y en rechazo a la presencia de Putin, acusado de crímenes de guerra por la Corte Penal Internacional (CPI). Los residentes de Anchorage, orgullosos de su historia, expresaron su indignación ante lo que consideran una afrenta a los valores democráticos.

Una ciudad en pie contra Putin

En las calles de Anchorage, con una población de 290,000 habitantes, los manifestantes ondearon banderas ucranianas y girasoles, símbolos de resistencia, junto con carteles que proclamaban “Alaska está con Ucrania” y “No a criminales de guerra en nuestra tierra”. La protesta, organizada por grupos como Stand UP Alaska, reunió a unas 1,000 personas el jueves, según los organizadores, en el evento más grande de este tipo en la ciudad este año. “Putin no tiene lugar en suelo estadounidense”, afirmó Erin Jackson-Hill, directora ejecutiva de Stand UP Alaska, a medios locales, destacando la condena al líder ruso por la invasión de Ucrania iniciada en 2022.

Por lo tanto, la manifestación reflejó un profundo malestar. Residentes como Rachel Coney expresaron a la prensa que la invitación de Trump a Putin es una “traición a la historia de Alaska”, un estado que fue colonia rusa hasta 1867, cuando fue vendido a EE.UU. por 7.2 millones de dólares (equivalentes a 100 millones actuales). La Native Movement, una ONG local, calificó la visita como un insulto a los valores de libertad y justicia, especialmente tras la muerte de más de 13,000 civiles ucranianos y el desplazamiento de 6.9 millones, según la ONU.

La cumbre y su contexto

La reunión entre Trump y Putin, la primera desde 2019, se llevará a cabo en un perímetro de alta seguridad en la base militar, un punto estratégico para monitorear a Rusia en el Ártico. Trump ha descrito la cumbre como un “ejercicio de escucha” para avanzar en un alto al fuego en Ucrania, aunque ha reconocido que lograr la paz es “más difícil de lo esperado”. El Kremlin confirmó que Putin estará acompañado por una delegación de cinco altos cargos, incluidos tres ministros: Sergei Lavrov (Exteriores), Sergei Shoigu (Defensa) y Valery Gerasimov (Estado Mayor), junto con dos asesores.

En consecuencia, la ausencia del presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy en la cumbre ha generado críticas. Zelenskyy, quien se reunió con líderes europeos en Berlín el mismo día, calificó las negociaciones como un intento de Rusia para presionar a Ucrania en el frente. Trump ha prometido un encuentro trilateral si las conversaciones progresan, pero manifestantes como Marie Allen Lambert dudan de sus intenciones, acusándolo de admirar a Putin y de no priorizar los intereses ucranianos.

Reacciones locales y tensiones

La visita de Putin ha reavivado el debate sobre la relación entre Alaska y Rusia, su vecina al otro lado del Estrecho de Bering. Algunos residentes, como Lewis Baker, ven la cumbre como una oportunidad para que Anchorage sea recordada como un lugar de paz, comparándola con el Tratado de Versalles. Sin embargo, otros, como el exalcalde Rick Mystrom, expresaron su rechazo a Putin, recordando las relaciones amistosas con Rusia en los años 90, cuando Anchorage envió ayuda humanitaria a Magadan, su ciudad hermana.

Pese a todo, las protestas no se limitan a Anchorage. Al menos 16 eventos están programados en ciudades como Fairbanks, Juneau y Ketchikan hasta el sábado, según MarchAgainst.org. Los organizadores, incluyendo Ketchikan Mayday for Democracy, buscan mostrar solidaridad con Ucrania y condenar la presencia de un líder acusado de secuestrar a 20,000 niños ucranianos, según Kiev. La Policía de Anchorage y el Servicio Secreto han reforzado la seguridad, con barricadas en el centro y controles en la base militar.

Preocupaciones estratégicas

La cumbre ocurre en un momento de alta tensión. Alaska, hogar de bases militares clave, realiza ejercicios regulares como Arctic Edge para contrarrestar la presencia rusa en la región. Residentes como Riza Smith, exmilitar de la base Elmendorf-Richardson, expresaron preocupación por la proximidad de Rusia, a solo 88 km en el punto más cercano. “Si Rusia decide escalar, estamos justo al lado”, afirmó Smith, cuestionando la decisión de Trump de recibir a Putin.

Además, el ministro ruso Sergei Lavrov pidió no anticipar resultados, mientras Rusia insinuó una futura visita de Trump a Moscú. En Anchorage, las protestas continuarán el viernes con el despliegue de una bandera ucraniana gigante en Delaney Park Strip, un símbolo de resistencia frente a lo que muchos consideran un encuentro controvertido.

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