Trump se convertirá en accionista
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La administración del presidente Donald Trump está explorando la posibilidad de que el gobierno de Estados Unidos adquiera participaciones accionariales en los principales contratistas de defensa, según reveló el secretario de Comercio, Howard Lutnick, el 26 de agosto de 2025. En una entrevista en CNBC, Lutnick describió “discusiones monstruosas” en el Pentágono sobre esta estrategia, que podría transformar la relación entre el gobierno y empresas clave como Lockheed Martin, Boeing y RTX. Este enfoque, inspirado en un reciente acuerdo con Intel, marca un cambio significativo en la política económica de la administración Trump, generando tanto apoyo como críticas.

Un nuevo modelo de inversión gubernamental

Durante su aparición en Squawk Box, Lutnick destacó que empresas como Lockheed Martin, que obtiene el 97% de sus ingresos de contratos federales, funcionan prácticamente como una extensión del gobierno. “Son básicamente un brazo del gobierno estadounidense”, afirmó, sugiriendo que adquirir participaciones en estas compañías podría optimizar el financiamiento de defensa. Las discusiones están lideradas por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el subsecretario Steve Feinberg, quienes evalúan cómo financiar adquisiciones de armamento de manera más estratégica. En 2024, el Pentágono destinó 886 mil millones de dólares a defensa, con Lockheed Martin liderando como el mayor contratista, según DefenseNews.

Por ejemplo, el precedente para esta estrategia se estableció con un acuerdo reciente en el que el gobierno adquirió el 10% de Intel por 8,900 millones de dólares, convirtiendo fondos de la Ley CHIPS en acciones. Lutnick defendió esta movida como una forma de proteger los intereses de los contribuyentes, asegurando que el gobierno obtenga valor por sus inversiones en lugar de otorgar subsidios sin retorno.

Reacciones del mercado y la industria

Las declaraciones de Lutnick tuvieron un impacto inmediato en el mercado. Las acciones de Lockheed Martin subieron un 1.7%, Boeing un 2.1% y RTX un 1.5% tras sus comentarios, reflejando el optimismo de los inversores ante la posible intervención gubernamental. Un portavoz de Lockheed Martin expresó: “Seguimos trabajando estrechamente con el presidente Trump y su administración para fortalecer la defensa nacional”. Otras empresas, como Northrop Grumman y General Dynamics, también podrían ser candidatas, dado que generan más del 80% de sus ingresos de contratos federales, según sus reportes anuales de 2024.

Además, el enfoque de Trump se basa en intervenciones previas. En junio de 2025, la administración negoció una “acción dorada” en la compra de U.S. Steel por Nippon Steel, otorgando a Washington influencia sobre sus operaciones. También adquirió una participación en MP Materials, una empresa de tierras raras, y negoció acuerdos con Nvidia y AMD para obtener el 15% de los ingresos de ventas de chips a China, según reportes. Estas acciones reflejan una política de mayor control estatal en sectores estratégicos.

Críticas y apoyos inesperados

El plan ha generado reacciones encontradas. Algunos republicanos, como el senador Rand Paul, han criticado esta estrategia como contraria a los principios del libre mercado, calificándola de “socialismo patrocinado por el Estado”. Por otro lado, el senador Bernie Sanders, conocido por su postura progresista, respaldó la participación en Intel, argumentando que protege empleos y tecnología estadounidense. En 2024, el sector de defensa empleó a más de 3.5 millones de personas directa e indirectamente, según la Asociación de Industrias Aeroespaciales, lo que subraya su importancia económica.

Por su parte, analistas advierten que la intervención estatal podría limitar la agilidad de las empresas en el mercado global, donde competidores como Airbus y BAE Systems no enfrentan restricciones similares. El aumento del gasto en defensa, proyectado en 150 mil millones de dólares adicionales para 2025 bajo la Ley One Big Beautiful Bill, podría incentivar estas inversiones, pero también plantea preguntas sobre el impacto en los consumidores y la autonomía corporativa.

Un cambio en la financiación de defensa

Lutnick enfatizó la necesidad de replantear cómo se financian las adquisiciones de armamento. “Se necesita mucho diálogo sobre cómo vamos a financiar nuestras compras de municiones”, dijo, sugiriendo que las participaciones accionariales podrían garantizar un mejor retorno para el gobierno. En 2024, Lockheed Martin reportó ingresos de 71,100 millones de dólares, de los cuales el 97% provino de contratos federales, lo que lo convierte en un candidato ideal para este modelo, según Lutnick.

Pese a todo, la propuesta está en etapa de discusión, y el Pentágono no ha emitido comentarios oficiales. Mientras Feinberg y Hegseth evalúan los detalles, la estrategia de Trump podría redefinir la relación entre el gobierno y la industria de defensa, con implicaciones que van más allá de los mercados y tocan el núcleo de la política económica estadounidense.

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