El delantero brasileño Rodrygo Goes reconoció durante una entrevista con el diario AS que atravesó una crisis personal severa durante la temporada pasada que lo dejó sin ganas de comunicarse con nadie. “La verdad es que pasé por un momento muy difícil a nivel personal. Pasé mucho tiempo sin hablar con nadie”, confesó el jugador de 24 años. Su estado emocional llegó a un punto crítico donde “no estaba bien, ni física ni mentalmente” y esa situación lo estaba “afectando mucho” en su desempeño deportivo.
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Durante esos meses complicados, el extremo se aisló completamente de su entorno social. “Nadie sabía lo que estaba pasando”, explicó en la entrevista, donde detalló que su rendimiento futbolístico se vio gravemente comprometido por estos problemas personales. La situación se agravó porque el calendario del equipo no le permitía tomar un descanso para resolver sus problemas: “No había tiempo para que me recuperase porque jugábamos cada tres días y entonces no me podía parar a solucionar el problema”.
El brasileño reconoció que este período difícil coincidió con una temporada irregular tanto a nivel individual como colectivo. Sus 14 goles en 51 partidos durante la campaña 2024-25 reflejaron una disminución en su productividad habitual. Los rumores sobre una posible salida del club durante el verano pasado estuvieron directamente relacionados con estas dificultades personales y su bajo rendimiento deportivo.
El papel fundamental de Carlo Ancelotti
Carlo Ancelotti, quien entonces dirigía al conjunto merengue, se convirtió en una figura clave para la recuperación del jugador. “El entrenador Ancelotti me ayudó a superar todo eso. Veía cada día que no estaba bien, que no estaba en condiciones de jugar, que no podía ayudar al equipo”, explicó el atacante brasileño. El técnico italiano entendió que la prioridad era “recuperar a la persona antes que al jugador” y tomó la decisión de no forzar su participación durante los momentos más críticos.

La relación entre ambos trascendió lo meramente profesional. Ancelotti le dijo directamente: “Tú quédate aquí tranquilo, no estás para jugar ahora”, una decisión que el propio jugador agradeció profundamente. “Yo le daba las gracias y le pedía jugar. Pero él sabía que tenía que recuperar a la persona antes que al futbolista. Lo importante era estar bien de cabeza”, recordó en sus declaraciones.
Ahora que Ancelotti dirige la selección brasileña, el reencuentro ha sido especialmente emotivo para el delantero. “Es un placer volver con Ancelotti, que me ayudó mucho e impulsó mi carrera. En sus manos, he progresado”, declaró durante la concentración con Brasil en Seúl. El jugador no dudó en expresar su gratitud: “Siempre que puedo, le doy las gracias a Carlo, a su hijo Davide y al cuerpo técnico. Todos me ayudaron, y por supuesto mi familia”.
Renovada motivación bajo Xabi Alonso
Con la llegada de Xabi Alonso como nuevo entrenador, el panorama ha cambiado completamente para el extremo. Ha participado en ocho de los diez partidos disputados por el equipo esta temporada, recuperando protagonismo en el esquema táctico. “Salgo con una mentalidad diferente, un entusiasmo diferente y más madurez. Me siento muy bien y estoy seguro de que esta temporada será mejor para todos, para el equipo y para mí”, aseguró.
El técnico vasco mantuvo una conversación directa con el jugador al inicio de la temporada. “Cuando llegó el míster me llamó para hablar y me dijo: ‘Ya sé que a ti te gusta jugar por la izquierda, pero te voy a necesitar también en otras posiciones’. Yo le dije: ‘Vale míster, estoy para ayudar al equipo'”, reveló el brasileño. Esta flexibilidad táctica ha sido clave en su nueva etapa, donde ha demostrado su versatilidad jugando en diferentes posiciones.

Respecto a los rumores de salida que circularon durante el verano, fue categórico: “Claro que siempre hay ofertas, no voy a mentir sobre eso. Pero siempre dejé claro al club que yo quiero seguir triunfando aquí, más de lo que ya lo hice”. Con contrato hasta 2028, reafirmó su compromiso: “Siempre he dicho: ‘Hasta que me quiera el Madrid, estaré aquí’. Si un día el Madrid me dice: ‘Rodry, búscate equipo’, diré ‘vale’. Pero eso no ha ocurrido”.
Su regreso a la selección brasileña después de 195 días de ausencia marca el final definitivo de su crisis personal. “Estar lejos de la selección me pareció una eternidad. Fue difícil, pasé por muchas cosas. Fue bueno reflexionar, aclarar mis ideas”, concluyó, mostrando una nueva versión de sí mismo tanto como persona como futbolista.
