“Escena de un crimen”: Así fue el caos del tiroteo de la cena de Trump

El pánico se apoderó de la Cena de Corresponsales tras un tiroteo en el vestíbulo del hotel; Trump fue evacuado ileso y el atacante detenido.
caos del tiroteo de la cena de Trump
EFE

La expectación era máxima en Washington. La Cena de Corresponsales de la Casa Blanca marcaba el regreso de Donald Trump al evento tras años de boicot. Más de 2000 invitados llenaban el gran salón de baile del hotel Hilton. La lista incluía a la plana mayor del Gobierno, periodistas, diplomáticos y celebridades. Nada hacía presagiar el giro abrupto de la velada. Apenas se había servido el primer plato cuando el pánico se apoderó del recinto.

El reloj marcaba poco después de las 8:30 de la noche. Una banda militar había dado la bienvenida a la pareja presidencial. El sonido de los cubiertos comenzaba a mezclarse con las conversaciones. De pronto, la normalidad se rompió por completo. Tres o cuatro disparos secos resonaron muy cerca de una de las mesas principales. El desconcierto inicial duró apenas unos instantes antes de transformarse en terror colectivo.

“¿Qué está pasando? ¡No puede ser! ¡Abajo, abajo!”, gritó alguien en medio de la sala. Instintivamente, centenares de asistentes vestidos de etiqueta se lanzaron al suelo. Muchos buscaron refugio debajo de las mesas, sin entender la magnitud de la amenaza. Según reportó El País, agentes del Servicio Secreto irrumpieron a la carrera en la sala. Con armas largas en mano, los escoltas brincaron sobre las sillas para proteger al mandatario y evacuarlo de urgencia.

¿Cómo reaccionó la mesa presidencial?

En la mesa principal, la escena parecía transcurrir a otra velocidad. Trump estaba flanqueado por la primera dama, Melania Trump, y la presidenta de la Asociación de Corresponsales. En un primer momento, el presidente apenas percibió las detonaciones. Más tarde relataría que pensó que a un mesero se le había caído una bandeja. Comprendió la gravedad de la situación recién al ver a la multitud agacharse a su alrededor.

La evacuación fue rápida y coordinada. En cuestión de segundos, que para los presentes se hicieron eternos, los agentes sacaron a la pareja presidencial. Según El Mundo, el vicepresidente JD Vance fue el primero en ser retirado desde un lado del escenario. A continuación, evacuaron al presidente por el flanco opuesto. También escoltaron a varios miembros del Gobierno, incluyendo al secretario de Estado, Marco Rubio.

El origen del ruido no fue una bandeja. Un hombre de 31 años, identificado como Cole Tomas Allen, intentó acceder al evento armado. Llevaba consigo una escopeta de caza, una pistola y varios cuchillos. El agresor, residente de California, abrió fuego en el vestíbulo del hotel antes de ser neutralizado por la policía. Afortunadamente, su rápida detención evitó que el incidente dejara víctimas mortales en el recinto.

¿Qué falló en la seguridad del evento?

El ataque generó dudas inmediatas sobre los protocolos de acceso al hotel. Los invitados habían pasado por un estricto arco de seguridad para ingresar al salón principal. Sin embargo, ese filtro no se aplicaba para entrar al vestíbulo general del edificio. Esa vulnerabilidad permitió que el tirador ingresara armado hasta la antesala del evento. El hotel Hilton de Washington tiene historia: es el mismo lugar donde Ronald Reagan sufrió un atentado en 1981.

Durante los primeros minutos, la incertidumbre dentro de la sala era total. Entre sillas volcadas y manteles arrancados, el miedo paralizó a los asistentes. La falta de cobertura telefónica en el salón agravó la angustia. Los mensajes de alerta dirigidos a familiares y redacciones quedaban atrapados en la bandeja de salida. Desde el suelo, testigos vieron al secretario del Tesoro, Scott Bessent, cruzar apresuradamente el pasillo escoltado por agentes de seguridad.

El silencio denso solo se rompió cuando la situación estuvo controlada. Las autoridades confirmaron que el incidente ocurrió fuera del salón y que el peligro había pasado. “Esto es la escena de un crimen”, advirtió un agente a varios asistentes. Luego, indicó que el lugar era seguro y procedieron con la evacuación ordenada. En ese momento, la naturaleza del evento se hizo notar: los periodistas volvieron a hacer su trabajo y comenzaron a reportar.

¿Qué ocurrió tras la evacuación?

En los pasillos del hotel, los reporteros informaban a sus medios en medio de la confusión. La gran duda era si la gala se reanudaría tras el susto. Trump, resguardado en una sala segura, quiso continuar con el evento para no empañar la noche. Sin embargo, su equipo de seguridad lo convenció de abandonar definitivamente las instalaciones. El presidente y su gabinete regresaron a la Casa Blanca poco después del ataque.

Ya en la Casa Blanca, el mandatario ofreció una rueda de prensa inusual. Todavía vestido con esmoquin, Trump adoptó un tono conciliador frente a los medios. Hizo un firme llamamiento a la unidad y pidió evitar cualquier forma de violencia política. Según reportó RTVE, el presidente describió al atacante como un “lobo solitario”. Además, aprovechó para elogiar la rápida y efectiva intervención del Servicio Secreto.

El mandatario, que ya sobrevivió a un intento de asesinato en 2024, propuso reprogramar la cena en un mes. Mientras tanto, en el hotel, los invitados ajenos a la prensa intentaban procesar el impacto a su manera. Algunos asistentes se llevaron botellas de vino de las mesas evacuadas. Otros, en un giro surrealista, posaban para fotos en el mismo vestíbulo donde minutos antes reinaba el terror. “Es una noche histórica, hay que inmortalizarla”, comentó uno de los presentes.

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