A medida que los chatbots de IA ganan popularidad para ofrecer asesoramiento emocional gratuito, varios estados en Estados Unidos están implementando regulaciones que restringen su uso en prácticas terapéuticas. Estas leyes buscan evitar que la IA reemplace a terapeutas humanos sin supervisión adecuada. En Illinois, por ejemplo, una nueva legislación entró en vigor el 1 de agosto, prohibiendo a las empresas promocionar servicios de terapia basados en IA sin la intervención de profesionales colegiados. Esto forma parte de un movimiento más amplio que incluye a Nevada y Utah, donde normas similares limitan el rol de la IA en la salud mental. El fiscal general de Texas, Ken Paxton, inició una investigación el 18 de agosto contra plataformas de chatbots por publicidad engañosa como herramientas de salud mental.
Estos cambios responden a informes sobre consejos peligrosos dados por chatbots de IA, como sugerencias de autolesiones o consumo de sustancias ilegales. Las autoridades destacan la necesidad de proteger la privacidad y la seguridad de los usuarios. En Illinois, la ley estipula que los terapeutas colegiados solo pueden usar IA para tareas administrativas, como programación o facturación, pero no para decisiones clínicas o interacciones directas con clientes.
Estricta ley estatal
Illinois se une a un grupo selecto de estados que regulan el uso de IA en terapia. La legislación, conocida como Ley de Bienestar y Supervisión de Recursos Psicológicos, exige que cualquier servicio terapéutico involucre a un profesional reconocido por el estado. Esto impide que empresas ofrezcan terapia puramente basada en inteligencia artificial. Nevada y Utah aprobaron leyes parecidas a principios de este año, enfocadas en limitar la IA a roles de apoyo. Al menos tres estados más, como California, Pensilvania y Nueva Jersey, están elaborando sus propias normativas para abordar estos temas.

Robin Feldman, profesora distinguida de derecho en la Universidad de Derecho de California en San Francisco, explica que los riesgos incluyen privacidad, seguridad y publicidad adecuada. Los estados tienen leyes existentes, pero necesitan adaptarse a esta tecnología emergente. En Texas, la investigación de Paxton se centra en plataformas que se presentan como proveedores de salud mental sin credenciales.
Investigaciones recientes muestran respuestas inapropiadas de chatbots. En una conferencia en Atenas en junio, investigadores presentaron casos donde IA no reconoció señales suicidas y ofreció información perjudicial. Otro estudio en Singapur en abril reveló sugerencias de consumir drogas para manejar adicciones, lo que resalta limitaciones de estos sistemas.
Riesgos de salud
Expertos alertan sobre casos de usuarios en crisis tras usar chatbots de IA, un fenómeno llamado psicosis de IA. El Dr. Keith Sakata, psiquiatra en la Universidad de California en San Francisco, ha tratado a 12 pacientes con síntomas como delirios y alucinaciones tras interacciones prolongadas con IA. Él enfatiza que la IA puede intensificar vulnerabilidades sin la oposición de un humano real.

La Asociación Estadounidense de Psicología pidió en diciembre a la Comisión Federal de Comercio investigar prácticas engañosas de empresas de IA que se hacen pasar por terapeutas. Más de 20 organizaciones de protección al consumidor enviaron una queja similar en junio, urgiendo acción contra la práctica de medicina sin licencia.
Definir estándares para chatbots es complejo, ya que no todos se promocionan como terapéuticos. Algunos usuarios recurren a herramientas generales como ChatGPT para consejos sobre depresión, más allá de su propósito original. Las leyes estatales no siempre distinguen claramente, lo que podría desafiar a desarrolladores.
Impacto de la nueva ley
En Illinois, Mario Treto Jr., director de la agencia reguladora principal, indica que revisarán quejas caso por caso para asegurar cumplimiento. Nueva York adopta un enfoque diferente, requiriendo que chatbots detecten signos de autolesión y recomienden ayuda profesional. Aunque la IA ofrece accesibilidad y bajo costo, expertos como el Dr. Russell Fulmer, profesor en la Universidad Husson, sugieren usarla como complemento a terapia humana. Investigaciones confirman beneficios para ansiedad leve o hábitos saludables, pero advierten riesgos para poblaciones vulnerables.

Nick Haber, profesor en la Universidad de Stanford, resalta que chatbots optimizados para respuestas agradables no siempre confrontan como un terapeuta humano. La legislación debe ser flexible para adaptarse a esta evolución rápida, especialmente ante la crisis de recursos en salud mental. Usuarios podrían preferir IA por su disponibilidad 24/7, pero Fulmer recomienda supervisión, especialmente para menores. La empatía humana permanece irremplazable, y desconectar un chatbot difiere de una relación terapéutica real. Estas regulaciones marcan un punto de inflexión para la IA en salud mental. Estados como Illinois lideran el esfuerzo por equilibrar innovación y seguridad. Mientras tanto, investigaciones continúan exponiendo limitaciones de chatbots en escenarios críticos.
La ley en Illinois extiende su alcance a servicios que mejoran la salud mental, posiblemente incluyendo apps de meditación. Will Rinehart, investigador en el American Enterprise Institute, nota que esto podría abarcar más allá de chatbots terapéuticos. A medida que más estados actúan, el debate sobre estándares uniformes crece. La Comisión Federal de Comercio podría intervenir para guiar prácticas nacionales. Por ahora, usuarios deben evaluar riesgos al elegir IA para apoyo emocional. Expertos coinciden en que la IA no reemplazará terapeutas humanos pronto, pero su rol de apoyo podría expandirse con regulaciones claras. La ley busca proteger mientras permite avances tecnológicos responsables.
