Chicago vive días de tensión. Se han reportado agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) cerca de escuelas públicas. Padres, maestros y grupos comunitarios dicen que las redadas ocurren en lugares “seguros”. Esto ha causado miedo entre muchas familias migrantes que viven en la ciudad.
Según testigos, se hicieron varios operativos esta semana en barrios del suroeste y noroeste de Chicago. Estos barrios incluyen Pilsen, La Villita y Albany Park, que tienen mucha población latina. Aunque ICE no ha confirmado oficialmente la magnitud de las acciones, organizaciones de derechos civiles aseguran que se han efectuado detenciones selectivas de personas con órdenes de deportación pendientes.
Autoridades locales exigen explicaciones
Frente a estos hechos, la alcaldesa de Chicago, Brandon Johnson, expresó su rechazo a las redadas y recordó que la ciudad mantiene desde hace años su política de “santuario”. “No permitiremos que las escuelas, hospitales o templos sean utilizados como lugares de persecución”, declaró en conferencia de prensa. Además, pidió al gobierno federal aclarar por qué se llevaron a cabo operativos cerca de recintos educativos, violando según afirmó los acuerdos de no intervención en zonas escolares.
Por su parte, la Policía de Chicago aseguró que no colabora con agentes federales en acciones migratorias y que su prioridad sigue siendo la seguridad comunitaria. No obstante, la confusión ha aumentado entre los residentes, ya que algunos reportes indican que los vehículos de ICE estacionaron a escasos metros de escuelas primarias durante la hora de salida.

Reacciones en la comunidad educativa
Las escuelas afectadas implementaron medidas de prevención. En varios planteles, directores enviaron comunicados pidiendo calma y recordando a los padres que los campus son espacios seguros. Sin embargo, el miedo se siente en los pasillos. “Muchos estudiantes no asistieron a clases esta semana. Algunos padres prefieren mantener a sus hijos en casa por miedo a ser arrestados al recogerlos”, relató María Hernández, maestra de la primaria César Chávez.
De igual forma, organizaciones como el Centro Legal para Inmigrantes de Illinois ofrecieron líneas de emergencia y talleres informativos sobre derechos migratorios. Según su directora, Sofía Martínez, estas acciones buscan “empoderar a las familias y evitar la desinformación que agrava el pánico”.

El impacto social y político
Las redadas han reabierto el debate sobre la política migratoria en Estados Unidos y el papel de las llamadas “ciudades santuario”. Algunos grupos conservadores apoyan las acciones de ICE para hacer cumplir la ley. Sin embargo, líderes locales y defensores de derechos humanos dicen que estos operativos disminuyen la confianza entre las comunidades y las instituciones públicas.
A pesar de los esfuerzos por tranquilizar a la población, la incertidumbre persiste. Las familias migrantes viven ahora con el temor constante de que un día ordinario de escuela pueda transformarse en una jornada de separación y angustia.
Chicago tiene un nuevo reto social y moral: asegurar la seguridad de sus comunidades. No se debe permitir que la ley cause miedo. Mientras tanto, padres y estudiantes solo esperan recuperar la paz en los lugares donde deberían sentirse más protegidos: sus escuelas.