EE.UU. firma pactos con países de África para deportaciones: esto sabemos
El presidente de Ruanda, Paul Kagame, en una imagen de archivo. EFE/EPA/Adek Berry/ POOL

Ruanda se convirtió esta semana en el tercer país africano en firmar un acuerdo con Estados Unidos para aceptar migrantes deportados. Este pacto marca una nueva fase en la estrategia del gobierno de Donald Trump para deportar extranjeros considerados peligrosos, especialmente aquellos cuyos países de origen se niegan a recibirlos de vuelta. La palabra clave objetivo es: pactos con países de África para deportaciones.

Pactos con países de África para deportaciones incluyen a Ruanda, Sudán del Sur y Esuatini

El gobierno ruandés anunció el martes que acordó aceptar hasta 250 personas deportadas desde Estados Unidos. Aunque no se han dado detalles importantes como el cronograma, el tipo de migrantes o las condiciones del acuerdo, el anuncio ha causado preocupación. Esto ha preocupado a defensores de derechos humanos y a expertos en migración internacional.

Según voceros en Ruanda, los deportados serán reasentados en el país con acceso a capacitación laboral, asistencia médica y apoyo para vivienda. Sin embargo, se desconoce qué recibió Ruanda a cambio del pacto. La administración Trump tampoco ha dado detalles sobre las negociaciones o sobre el costo que asumiría el gobierno estadounidense.

Este pacto se da después de que un acuerdo similar entre Ruanda y el Reino Unido colapsara. La Corte Suprema británica lo declaró ilegal en 2023. A pesar de invertir cerca de 1.000 millones de dólares, el Reino Unido no pudo ejecutar el plan. Al final, perdió unos 300 millones que ya había enviado a Ruanda.

Vista de inmigrantes detenidos por las autoridades estadounidenses, en una fotografía de archivo. EFE/Allison Dinner

Estados Unidos ya deportó a migrantes a Sudán del Sur

Ruanda no es el primer país africano en colaborar con Estados Unidos bajo este esquema. A inicios de julio, ocho hombres fueron deportados a Sudán del Sur. Se trataba de personas originarias de Cuba, México, Laos, Vietnam, Myanmar y el propio Sudán del Sur. Habían sido detenidas en territorio estadounidense por delitos considerados violentos, pero sus deportaciones se habían retrasado debido a apelaciones legales.

Durante ese tiempo, fueron mantenidos en un contenedor en una base militar de EE.UU. en Yibutí, una situación que ha sido criticada por organizaciones humanitarias.

Una vez que Sudán del Sur tomó custodia de los deportados, prometió velar por su “seguridad y bienestar”. No obstante, no se ha informado públicamente sobre su ubicación actual, condiciones de detención o planes futuros.

Sudán del Sur se independizó en 2011. Hoy, el país enfrenta conflictos internos y un riesgo de guerra civil. Esto genera dudas sobre su capacidad para ofrecer condiciones dignas a los migrantes deportados.

Esuatini también participa en pactos con países de África para deportaciones

Poco después del caso en Sudán del Sur, Estados Unidos envió a cinco personas más —provenientes de Yemen, Cuba, Vietnam, Laos y Jamaica— a Esuatini. Las autoridades estadounidenses aseguraron que se trataba de individuos con antecedentes penales graves y cuyos países de origen se negaron a recibirlos.

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El año pasado, 60.000 africanos entraron en México de camino a Estados Unidos, frente a los menos de 7000 del año anterior. Foto: X/@federicorios

El Departamento de Seguridad Nacional explicó que estos individuos serían mantenidos en confinamiento solitario hasta que pudieran ser repatriados. Sin embargo, el proceso podría demorar hasta un año. Esta medida ha causado una demanda en Esuatini por posible violación de derechos humanos. Se argumenta que los deportados no tienen acceso a un abogado. Además, están siendo detenidos sin un tiempo definido, aunque ya cumplieron sus condenas en Estados Unidos.

Qué buscan los países africanos al aceptar deportados de Estados Unidos

Analistas y expertos internacionales señalan que estos pactos con países de África para deportaciones no son simplemente acuerdos humanitarios. Muchos creen que los gobiernos africanos están buscando beneficios a cambio. Estos beneficios pueden incluir acceso preferencial a mercados de EE. UU., ayuda financiera, alivio de sanciones económicas y cooperación en seguridad.

Hasta ahora, el Departamento de Estado y el Departamento de Seguridad Nacional no han respondido. No han dado información sobre los acuerdos con Ruanda, Esuatini y Sudán del Sur.

La falta de claridad en estos convenios y la escasa supervisión internacional han causado preocupación. Esto se debe a posibles violaciones de derechos humanos y a la legalidad de las detenciones largas sin un debido proceso.

En un contexto de política migratoria más estricta, estos acuerdos muestran el esfuerzo de la administración Trump. Buscan encontrar países dispuestos a colaborar, aunque sus antecedentes en derechos humanos son cuestionables.

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