El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó públicamente este martes que el Gobierno de Irán le ha comunicado formalmente que su país se encuentra actualmente en un “estado de colapso”. Según el mandatario republicano, las autoridades iraníes están solicitando desesperadamente que Washington reabra el estratégico estrecho de Ormuz lo antes posible. Mientras tanto, ellos intentan resolver sus graves problemas internos de liderazgo.
«Irán nos acaba de informar de que se encuentran en un ‘estado de colapso’. Quieren que ‘abramos el estrecho de Ormuz’ lo antes posible, mientras intentan resolver su situación de liderazgo (¡lo cual creo que lograrán hacer!)», escribió Trump textualmente en su cuenta oficial de la red Truth Social. El mandatario estadounidense no especificó qué facción o autoridad iraní habría enviado esta sorpresiva comunicación oficial directamente a la Casa Blanca.
Anteriormente, el presidente estadounidense ha hablado en múltiples ocasiones sobre una visible división política. Esta se encuentra presente entre los sectores «moderados» y «radicales» dentro de la cúpula gobernante iraní. Este sorpresivo mensaje presidencial llega en un momento de altísima tensión militar internacional en el Medio Oriente. Además, la paralización del comercio marítimo mundial en esa zona ha generado enormes pérdidas económicas para múltiples naciones industrializadas.
¿Cuál es la postura de Estados Unidos ante el nuevo plan iraní?
El controversial mensaje del líder republicano coincide perfectamente con recientes reportes periodísticos que revelan su profunda insatisfacción con el nuevo plan de paz presentado por Teherán. Irán busca destrabar urgentemente las estancadas conversaciones bilaterales. También intenta reabrir la vital vía de transporte de crudo y mercancías. Sin embargo, la propuesta iraní sugiere aplazar indefinidamente cualquier diálogo serio sobre su problemático programa de desarrollo nuclear.
Según fuentes oficiales, el mandatario habría dado a entender claramente que no está predispuesto a aceptar este nuevo plan. Por otro lado, la propuesta del país persa también insta formalmente a que Washington levante de inmediato el bloqueo naval impuesto unilateralmente por la Armada estadounidense a todas las costas iraníes.
La posible reapertura diplomática de esta vía estratégica (por donde históricamente pasaba el 20% del crudo mundial) genera enorme recelo en Washington. Las fuentes advirtieron que reabrir el estrecho sin abordar exigentes garantías internacionales de que Irán no pueda obtener jamás un arma nuclear, podría no ajustarse a las altas aspiraciones políticas de Trump. Por otra parte, el presidente estadounidense necesita imperiosamente vender este futuro acuerdo como una aplastante victoria geopolítica y militar definitiva.
¿En qué estado se encuentran las conversaciones de paz?
Para intentar mantener viva la frágil vía diplomática, el presidente Trump extendió oficialmente la semana pasada el alto el fuego con Teherán de manera completamente indefinida. Esta importante decisión estratégica busca propiciar un ambiente adecuado para un diálogo que por ahora se encuentra peligrosamente estancado. Curiosamente, fue el propio presidente estadounidense quien canceló recientemente el viaje programado de sus enviados especiales a Pakistán para una segunda ronda de intensas conversaciones con los representantes iraníes.
El Gobierno de Pakistán ha estado actuando activamente como el principal mediador internacional y diplomático entre ambas naciones enfrentadas. Trump explicó en Truth Social que la extensión del cese al fuego se decidió específicamente tras recibir una petición formal por parte de los altos líderes paquistaníes. Por último, Pakistán solicitó a Estados Unidos que detuviera sus ataques militares hasta que los divididos líderes de Irán pudieran finalmente presentar una propuesta unificada y coherente.
Mientras tanto, la situación militar en las aguas del golfo Pérsico sigue siendo extremadamente volátil y muy peligrosa. Recientemente, el presidente Trump anunció que dio la orden directa a la Armada estadounidense para que abra fuego letal contra cualquier embarcación sospechosa que intente colocar minas navales explosivas en las concurridas aguas del estrecho de Ormuz. Finalmente, el Pentágono calificó como “completamente inaceptable” que el cierre comercial del estrecho se extienda durante varios meses más por las peligrosas labores de desminado.
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