La tensión entre Washington y Caracas volvió a escalar luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le diera un ultimátum a Nicolás Maduro. Según reveló la agencia Reuters, durante una llamada telefónica que duró menos de 15 minutos, el mandatario estadounidense le exigió al líder venezolano abandonar el poder en un plazo de siete días. El salvoconducto, que incluía la salida segura para él y su familia, expiró el viernes pasado.
El sábado, tras el vencimiento de ese plazo, Trump ordenó el cierre del espacio aéreo venezolano, en lo que analistas internacionales interpretan como una nueva advertencia al régimen de Caracas. Según fuentes de Reuters, la llamada ocurrió el 29 de noviembre. Este evento fue un cambio importante en la relación entre los dos gobiernos.
Una conversación tensa y sin concesiones
Durante el intercambio, Maduro pidió una amnistía legal total que incluyera el levantamiento de todas las sanciones impuestas por Estados Unidos. También solicitó la suspensión de los procesos judiciales abiertos contra más de un centenar de altos funcionarios de su administración, muchos acusados de corrupción, narcotráfico y violaciones a los derechos humanos. Sin embargo, Trump se negó a cualquier tipo de negociación que implicara impunidad.
Reuters consultó a cuatro fuentes con conocimiento directo de la llamada, quienes confirmaron que el presidente estadounidense rechazó de plano las condiciones impuestas por Caracas. El líder venezolano insistió en que no abandonaría el cargo de inmediato y propuso que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumiera temporalmente el poder hasta convocar nuevas elecciones.
A pesar de esas propuestas, la Casa Blanca se mantuvo firme. Maduro debía dejar el país sin condiciones. También debía permitir el traspaso inmediato al gobierno de Edmundo González. Este último fue reconocido en Washington como el ganador de las elecciones presidenciales de julio.
Trump endurece su postura frente a Caracas
La filtración de esta conversación ocurre en un momento clave, cuando Estados Unidos aumenta la presión sobre el régimen venezolano. El cierre del espacio aéreo anunciado por Trump simboliza, según expertos, una medida de aislamiento que pone fin a cualquier intento de negociación bilateral.
Además, medios estadounidenses como el diario Miami Herald confirmaron los detalles de esa conversación. De acuerdo con su reporte, Trump le ofreció a Maduro una oportunidad de salida pacífica siempre que renunciara al poder y abandonara Venezuela junto con su familia inmediata. Esa posibilidad, según las fuentes, era la única alternativa para evitar sanciones más severas o una eventual acción internacional.
Una persona que participó en la llamada explicó al Miami Herald que el diálogo se trabó en tres puntos centrales. En primer lugar, la exigencia de amnistía plena fue rechazada. En segundo, el pedido de Maduro de conservar el control de las fuerzas armadas bajo un esquema similar al de Nicaragua en 1991 resultó inaceptable para Washington. Finalmente, el momento de la renuncia —inmediata según la Casa Blanca— se convirtió en el punto final de la negociación.
Escenario incierto en Venezuela
Mientras tanto, Maduro habría ordenado reforzar los planes de defensa en todo el territorio venezolano. Fuentes en Caracas aseguran que las fuerzas armadas mantienen un estado de alerta frente a posibles restricciones adicionales o sanciones financieras internacionales. Aun así, dentro de su círculo más cercano existen tensiones por el curso de los acontecimientos y por la presión creciente de Estados Unidos y la comunidad internacional.
Por su parte, Trump confirmó públicamente la existencia de la conversación con Maduro durante una conferencia de prensa el pasado fin de semana. “No puedo decir si fue una buena o mala llamada, fue solo una llamada”, afirmó el presidente, dejando abierta la posibilidad de nuevas acciones en los próximos días.
El intercambio telefónico deja en evidencia el endurecimiento de la postura estadounidense frente a Caracas. En Washington, funcionarios del Departamento de Estado evalúan nuevas medidas diplomáticas y económicas que podrían entrar en vigor si Maduro no abandona el poder antes de que termine el año. En consecuencia, la crisis política venezolana entra en una fase decisiva, en la que el margen de maniobra de Maduro parece reducirse cada vez más.









