El presidente Donald Trump describió la crisis humanitaria en Gaza como “terrible” durante una rueda de prensa en la Casa Blanca el 31 de julio de 2025, al responder a preguntas sobre las acusaciones de genocidio contra Israel. Sin abordar directamente el término “genocidio”, Trump reconoció el hambre severa en el enclave palestino, donde el bloqueo israelí y los enfrentamientos han agravado una de las peores catástrofes humanitarias del siglo XXI. Sus comentarios reflejan una creciente presión internacional y doméstica para abordar la situación, mientras la ayuda humanitaria enfrenta obstáculos críticos.
Un reconocimiento del hambre en Gaza
Trump, al ser cuestionado sobre si comparte la opinión de la legisladora Marjorie Taylor Greene, quien acusó a Israel de cometer un “genocidio”, evitó el término pero no negó la gravedad de la crisis. “Es terrible lo que está pasando. La gente está muy hambrienta”, afirmó. En julio de 2025, la Organización Mundial de la Salud reportó 63 muertes por malnutrición en Gaza, incluyendo 24 niños menores de cinco años. Imágenes de niños desnutridos, como las compartidas por el presidente tunecino Kais Saied en una reunión con un asesor de Trump, han intensificado el clamor global por acción.
Por su parte, Trump defendió el Gaza Humanitarian Fund (GHF), una entidad privada que distribuye ayuda en el enclave tras un acuerdo entre EE.UU. e Israel. Sin embargo, acusó a Hamás de robar alimentos, a pesar de que un informe de USAID de mayo de 2025 no encontró evidencia de robo sistemático por parte del grupo. “Dimos 60 millones de dólares para comida, pero Hamás se la está robando”, dijo Trump, instando a Israel a garantizar que la ayuda llegue a los civiles. En 2024, solo el 15% de la ayuda humanitaria alcanzó a los más necesitados en Gaza, según Médicos Sin Fronteras.
Obstáculos mortales para la ayuda humanitaria
La distribución de ayuda en Gaza enfrenta desafíos letales. El Ministerio de Salud palestino reportó que, desde octubre de 2023, más de 1,200 personas han muerto al intentar acceder a centros de distribución del GHF, muchas aplastadas por multitudes desesperadas o alcanzadas por fuego israelí. En un incidente el 31 de julio en Zikim, al menos 10 palestinos murieron durante un reparto de ayuda, según EFE. El bloqueo israelí, que restringe alimentos, agua y medicamentos, ha llevado a hospitales a reportar casos de inanición severa, con familias recurriendo a agua salada para calmar el hambre de sus hijos.
Además, la infraestructura de Gaza está colapsada. En 2025, el 90% de los edificios en el enclave han sido dañados o destruidos, según la ONU, dejando a 2.2 millones de palestinos viviendo entre escombros. La OMS advirtió que la malnutrición está en una “trayectoria peligrosa”, con 100,000 mujeres y niños sufriendo desnutrición aguda. Trump prometió establecer “centros de alimentos sin barreras” para facilitar el acceso, pero no detalló cómo superar las restricciones israelíes o la inseguridad en la zona, donde los convoyes humanitarios enfrentan ataques frecuentes.
Crece la presión doméstica e internacional
Pese a todo, las críticas a Israel no solo vienen de aliados internacionales como el Reino Unido y Francia, que han exigido un alto al fuego, sino también de figuras conservadoras en EE.UU. Además de Greene, el senador Thomas Massie y el estratega Steve Bannon han condenado las acciones de Israel, reflejando un cambio en sectores del movimiento MAGA. En 2025, el 65% de los estadounidenses desaprueba la gestión de Israel en Gaza, según una encuesta de Gallup, un aumento del 10% respecto a 2024. El senador Angus King, independiente de Maine, anunció que no apoyará más ayuda militar a Israel mientras persista la crisis humanitaria.
En el ámbito global, líderes como el primer ministro británico Keir Starmer han calificado las imágenes de niños hambrientos como “revoltantes”, presionando por más ayuda. Egipto y Jordania, aliados clave de EE.UU., han rechazado cualquier plan de desplazamiento de palestinos, como el propuesto por Trump en febrero de 2025, que sugería reubicarlos permanentemente. Mientras tanto, la administración de Trump, que destinó 150 millones de dólares a ayuda humanitaria en Gaza en 2025, según la Casa Blanca, enfrenta el desafío de equilibrar su apoyo a Israel con la creciente indignación por la situación en el enclave.









