Congreso cuestiona el precio de las deportaciones de Trump

Congreso cuestiona el precio de las deportaciones de Trump
EFE

La ambiciosa agenda de deportaciones masivas del presidente Donald Trump ha desatado un intenso debate en el Congreso de Estados Unidos sobre su costo y sostenibilidad. Con un presupuesto sin precedentes asignado al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), legisladores de ambos partidos exigen mayor transparencia sobre cómo se están utilizando los fondos para llevar a cabo lo que Trump ha llamado la “mayor operación de deportación en la historia de EE.UU.”.

Un presupuesto histórico para ICE

Poco después de la toma de posesión de Trump en enero de 2025, el jefe de operaciones fronterizas, Tom Homan, visitó el Capitolio con un mensaje claro: se necesitaba una inyección masiva de fondos para financiar la agenda de seguridad fronteriza y deportaciones. En julio, el Congreso respondió con la aprobación de la One Big Beautiful Bill Act (OBBBA), que destinó 170,000 millones de dólares al DHS, casi duplicando su presupuesto anual. Esta cifra incluye 30,000 millones para agentes de ICE, 45,000 millones para centros de detención y 46,000 millones para el muro fronterizo con México, según reportes legislativos.

Por lo tanto, el DHS ha intensificado sus operaciones, con imágenes de redadas en calles, lugares de trabajo y comunidades que han generado impacto a nivel nacional. Sin embargo, la falta de detalles específicos en la asignación de estos fondos ha levantado preocupaciones entre los legisladores, quienes buscan claridad sobre su uso.

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Preguntas sobre la reasignación de fondos

Además de los nuevos fondos, la administración Trump ha transferido hasta 1,000 millones de dólares de otras agencias, como la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), para financiar las operaciones de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Esta práctica ha generado críticas, especialmente de legisladores demócratas. El senador Chris Murphy de Connecticut acusó al DHS de gastar a un ritmo “insostenible” y advirtió que la agencia podría enfrentar problemas financieros antes de julio. En una carta, Murphy señaló que ICE está construyendo un “ejército de deportación masiva” sin la aprobación adecuada del Congreso.

En respuesta, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, afirmó que su departamento opera dentro de los límites presupuestales. Sin embargo, la magnitud del gasto ha llevado a legisladores republicanos, como Andrew Garbarino y Michael Guest, a solicitar una reunión informativa para entender cómo se distribuirán los fondos de la OBBBA, con un plazo para recibir respuestas antes del 22 de agosto.

Impacto en las comunidades y la economía

El enfoque de “todo el gobierno” descrito por la analista del Instituto de Política Migratoria, Kathleen Bush-Joseph, implica la participación de agencias como el Departamento de Defensa y el Servicio de Impuestos Internos en las operaciones de deportación. Este cambio ha permitido a ICE extender sus redadas más allá de la frontera sur, afectando comunidades en el interior del país.

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Sin embargo, estas acciones han generado consecuencias económicas. En regiones agrícolas como el Valle Central de California, que produce el 40% de las frutas, nueces y alimentos de mesa del país, las redadas han causado escasez de mano de obra, ya que muchos trabajadores evitan presentarse por temor a ser detenidos. Asimismo, negocios en áreas con grandes poblaciones inmigrantes reportan menos visitas a tiendas y un aumento en los pedidos de entrega, lo que afecta las economías locales.

Nuevos centros de detención y críticas

El DHS ha confirmado planes para establecer centros de detención en bases militares, como Fort Bliss, y ha abierto instalaciones como Alligator Alcatraz en Florida y la prisión reutilizada en Leavenworth, Kansas. Estas medidas buscan aumentar la capacidad de detención, que ya supera las 58,000 personas en comparación con las 41,500 plazas financiadas anteriormente.

Pese a todo, las críticas no se han hecho esperar. Organizaciones como el American Immigration Council estiman que deportar un millón de personas al año costaría al menos 88,000 millones de dólares anuales, sin contar los impactos económicos en sectores como la agricultura y la construcción. Además, reportes indican que más de la mitad de los detenidos no tienen antecedentes penales, lo que contradice las afirmaciones de Homan de que las deportaciones se centran en los “peores criminales”.

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Cambios en la percepción pública

A medida que las redadas se intensifican, las opiniones de los estadounidenses sobre la inmigración están evolucionando. Una encuesta de Gallup reveló que el 79% de los adultos considera la inmigración como algo positivo para el país, un aumento significativo desde el 64% del año pasado. Al mismo tiempo, la aprobación de la gestión de Trump en este tema ha caído al 43% en julio, según una encuesta de AP-NORC, frente al 49% en marzo.

En consecuencia, el debate sobre el costo y la ejecución de las deportaciones masivas seguirá siendo un tema candente en el Congreso, mientras los legisladores buscan equilibrar la seguridad fronteriza con las implicaciones económicas y humanitarias de estas políticas.

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