La administración de Donald Trump está elaborando en secreto planes exhaustivos para el “día después” en Venezuela, en caso de que Nicolás Maduro sea derrocado del poder. Según fuentes de alto nivel en la Casa Blanca, estos escenarios confidenciales incluyen múltiples opciones para estabilizar el país ante un posible vacío de poder. Además, contemplan tanto una salida negociada como una intervención directa estadounidense.
Esta preparación refleja la determinación de Washington de no repetir errores pasados en cambios de régimen, como el caos post-Sadam en Irak en 2003. Los planes, elaborados bajo la dirección de Stephen Miller en el Consejo de Seguridad Nacional, buscan equilibrar la presión militar con la estabilidad política. La coordinación incluye al secretario de Estado Marco Rubio, quien ha criticado duramente el historial de Maduro. Así, Washington intenta prepararse para todos los escenarios posibles sin revelar públicamente su estrategia completa al mundo.
¿Cuáles son las presiones militares sobre Maduro?
La presión sobre Nicolás Maduro ha escalado considerablemente desde agosto de 2025, con el despliegue de miles de tropas estadounidenses en el Caribe. El grupo de portaaviones USS Gerald R. Ford ha sido repositado en aguas caribeñas, marcando un hito importante en la operación. La operación Southern Spear, justificada oficialmente como un esfuerzo para combatir el narcotráfico, tiene un objetivo subyacente más ambicioso según informes reservados. Los bombarderos B-52H Stratofortress han volado a corta distancia del espacio aéreo venezolano con escolta de cazas F-35B y F/A-18.

Además, Estados Unidos ha ejecutado al menos 22 ataques aéreos en el Caribe y Pacífico oriental. Estos strikes han hundido embarcaciones sospechosas de transportar drogas del Tren de Aragua, designado como organización terrorista. Trump, en una entrevista con Politico, no descartó acciones terrestres, afirmando que Maduro “tiene los días contados”. La acumulación militar incluye un submarino nuclear, siete buques de guerra y 15.000 efectivos posicionados estratégicamente.
¿Qué dice la oposición venezolana sobre estos planes?
La oposición venezolana, liderada por María Corina Machado, ha ganado el Premio Nobel de la Paz 2025 por su lucha incansable contra la dictadura. Machado, excluida de las elecciones fraudulentas de julio de 2024, ha preparado planes detallados para el “día después” de Maduro. Sus propuestas abordan seguridad, economía, energía, infraestructura y educación en períodos específicos: “100 horas” y “100 días” tras la transición. Edmundo González, ganador de las elecciones según actas electorales, ya es reconocido por Washington como “presidente legítimo”.

The Washington Post reveló que el Gobierno Trump revisó los planes de transición de Machado, demostrando que la oposición “tiene una mayor preparación de lo que se creía”. David Smolansky, asesor de González, dijo a CNN que estos planes buscan un hemisferio “más libre y seguro”, reduciendo la influencia de Cuba, Rusia, China e Irán. Las manifestaciones globales en apoyo a Machado, desde Madrid hasta Buenos Aires, han amplificado su legitimidad internacional, simbolizando esperanza para millones de exiliados venezolanos.
¿Cuáles son los riesgos de esta estrategia para Trump?
A pesar de la preparación, existen riesgos considerables en la estrategia de Trump hacia Venezuela. Mark Cancian, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, advierte que sin un plan sólido, Venezuela podría repetir el caos iraquí: “Necesitan una alternativa lista desde el día uno”. Trump, reacio a aventuras costosas, busca un cambio de régimen sin tropas masivas, pero el vacío podría empoderar carteles. Los críticos en el Congreso exigen revisiones, cuestionando la legalidad sin autorización explícita de una intervención militar. La coordinación con la oposición no es fluida: no hay reuniones regulares de alto nivel con Rubio.

Los ataques aéreos ya han generado acusaciones de crímenes de guerra, con el controvertido segundo ataque del 2 de septiembre donde sobrevivientes fueron eliminados. Trump defendió la acción, describiéndola como “necesaria para frenar el flujo de drogas”. Sin embargo, expertos como Francisco Rodríguez, economista venezolano, enfatizan que el reconocimiento rápido de un nuevo gobierno sería clave para levantar sanciones y acceder a ayuda económica. Si el gobierno de transición incluye chavistas, la legitimidad podría diluirse, complicando la gobernanza post-Maduro en un país con 17% de las reservas petrolíferas globales.
¿Qué escenario final espera a Venezuela?
Con Maduro físicamente agotado e internacionalmente aislado, el tablero se inclina hacia un desenlace inminente, aunque el calendario exacto permanece incierto. Trump ha mantenido ambigüedad deliberada, declarando: “No descartaría ni confirmaría una invasión”, manteniendo la presión psicológica sobre el régimen. Esta táctica ha agotado a Maduro, quien ha reforzado su seguridad personal ante temores de un golpe interno. Trump mantiene opciones A, B y C, como dijo un funcionario: “Es responsabilidad prepararse para todos los escenarios”.

Las amenazas se extienden potencialmente a México y Colombia, según declaraciones de Rubio y Pete Hegseth, secretario de Defensa. El senador Tim Scott fue contundente: “Si deja el poder antes de Navidad, será una gran Navidad” para los venezolanos. La oposición, respaldada por presidentes de Argentina, Paraguay y Ecuador, viajará a Oslo para recibir el Nobel de Machado, amplificando el respaldo internacional. El éxito final dependerá de equilibrar presión militar con estabilidad política, evitando un nuevo éxodo masivo. Mientras el mundo observa, la transición prometida promete libertad pero arriesga el caos sin una planificación cuidadosa.
Entérate más en Nueva News
