En un acto de desafío, Yona, una activista transgénero de 19 años, quemó sus papeles de reclutamiento militar frente a un centro de alistamiento en Haifa, consciente de que enfrentaría prisión inmediata. “Me niego porque mi país está cometiendo genocidio, y no me alistaré en un ejército que lo perpetúa”, afirmó con firmeza. Su acción, que le costó 30 días de cárcel, es parte de un movimiento de jóvenes israelíes. Ellos rechazan el servicio militar obligatorio. Protestan por la ofensiva de 22 meses en Gaza. Las autoridades palestinas reportan más de 61,000 muertes.
Un movimiento de resistencia juvenil
Yona pertenece a Mesarvot, una red que apoya a los objetores de conciencia, conocidos como “refuseniks”, quienes se oponen a la guerra en Gaza. Estos jóvenes han protagonizado protestas simbólicas, quemando públicamente sus comprobantes de reclutamiento y marchando hacia la frontera para desafiar el bloqueo israelí. En 2025, al menos 20 refuseniks han enfrentado penas de prisión, según activistas. Por ejemplo, Iddo Elam, de 19 años, pasó tiempo en la cárcel antes de recibir una exención por salud mental tras negarse a alistarse en noviembre de 2024. “En tu expediente quedará si fuiste soldado o refusenik. ¿Quieres ser recordado como parte de esta guerra?”, cuestionó Elam.
Además, el movimiento no se limita a los jóvenes. Los informes de medios israelíes dicen que hasta 100,000 reservistas no se presentaron al servicio. Esto ocurrió durante la ofensiva de mayo de 2025. Esto es un gran cambio en comparación con el 135% de asistencia al inicio del conflicto en 2023, según la emisora Kan. La furia interna aumentó después de que el primer ministro Benjamin Netanyahu decidió expandir la guerra. Este plan busca el control militar de Gaza. Ha sido criticado incluso por el jefe de gabinete, Eyal Zamir.
Reacciones internas y externas
La ofensiva en Gaza, que ha desplazado al 90% de sus 2.3 millones de habitantes y causado hambruna, según la ONU, ha intensificado la oposición. El sábado, cientos de miles protestaron en Tel Aviv y otras ciudades, exigiendo un alto al fuego para liberar a los 50 rehenes restantes en manos de Hamas. Familiares de los cautivos han instado a los reservistas a negarse a participar en la escalada militar, que muchos temen ponga en riesgo a los 20 rehenes aún vivos, según estimaciones israelíes.
Por su parte, el gobierno de Netanyahu niega que exista una crisis humanitaria en Gaza o que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) hayan cometido crímenes. Sin embargo, la comunidad internacional, incluidos aliados como EE.UU. y Reino Unido, ha incrementado la presión, con más de 170 ONG exigiendo el fin del bloqueo de ayuda, según un informe de agosto de 2025. La Corte Internacional de Justicia también ha cuestionado la legalidad de las acciones israelíes en territorios ocupados.
Voces desde la cárcel y más allá
Tal Mitnick, de 18 años, fue el primer refusenik público tras el ataque de Hamas en octubre de 2023, que dejó 1,200 muertos. Pasó 185 días en prisión, pero insiste en que su sacrificio es menor comparado con el sufrimiento palestino. “Perdemos el apoyo de la sociedad israelí, pero ganamos la solidaridad con los palestinos”, dijo. Ishai Menuchin, de Yesh Gvul, un grupo que apoya a los refuseniks desde 1982, reportó un aumento de 200 consultas en 2025, frente a las 30 anuales habituales. “Es la mayor ola de rechazo desde la guerra del Líbano”, afirmó.
Pese a todo, los refuseniks enfrentan ostracismo social y penas de cárcel, aunque las FDI han optado por exenciones en lugar de encarcelar a más jóvenes, según Elam. Él y Yona piden a aliados occidentales, incluido el presidente Trump, que presionen a Netanyahu con medidas como embargos de armas. “Un solo llamado de un líder puede iniciar un cambio”, aseguró Elam, subrayando la necesidad de apoyo internacional para detener el conflicto.
