Israel ataca un hospital en Gaza
EFE

Un devastador ataque israelí al hospital Nasser en el sur de Gaza dejó al menos 20 muertos este lunes, incluidos cinco periodistas que trabajaban para medios internacionales. El bombardeo, que incluyó dos impactos consecutivos, ha generado indignación global y ha puesto en el centro del debate la seguridad de los trabajadores de prensa y civiles en la Franja de Gaza, en medio de una de las ofensivas más letales para los reporteros en décadas.

Doble ataque al hospital Nasser

El incidente ocurrió en la mañana del lunes, cuando el hospital Nasser, ubicado en Jan Yunis, recibió al menos dos ataques aéreos. El primero impactó el cuarto piso del edificio Al Yassine, un punto estratégico donde los periodistas solían realizar transmisiones en vivo debido a su vista privilegiada y buena conexión eléctrica e internet. Minutos después, un segundo ataque golpeó la escalera de incendios donde rescatistas y reporteros acudieron a asistir a las víctimas iniciales, según informó el Ministerio de Sanidad gazatí.

En consecuencia, el saldo fue trágico: entre los fallecidos se encuentra Imad Abdul Hakim Al-Shaer, un rescatista de Defensa Civil, y siete de sus compañeros resultaron heridos mientras intentaban salvar vidas. Videos difundidos por la televisión egipcia Al Ghad muestran el momento del segundo impacto, capturando a periodistas y trabajadores de emergencia en una escalera de incendios, alcanzados de lleno por el ataque.

Periodistas en la mira

Entre las víctimas se encuentran Hossam Al Masri, camarógrafo de Reuters, Mohamed Salama de Al Jazeera, Mariam Abu Daqqa, colaboradora de AP, Moaz Abu Taha de NBC y Ahmed Abu Aziz de la Red Quds Feed. Además, el fotógrafo Hatem Khaled, contratista de Reuters, resultó herido. Estos reporteros, que vivían en tiendas de campaña dentro del hospital por seguridad, utilizaban el edificio como base para cubrir el conflicto, considerado por Israel una “zona roja” de alto riesgo.

Por lo tanto, el ataque ha intensificado las críticas hacia Israel, especialmente porque los periodistas gazatíes son los únicos que informan desde el terreno, dado que Israel prohíbe el acceso de la prensa internacional a Gaza. Según el Comité para la Protección de los Periodistas, desde octubre de 2023, al menos 244 reporteros han perdido la vida en la ofensiva, lo que convierte este conflicto en uno de los más mortíferos para la prensa en la historia reciente.

Respuesta de Israel y condena internacional

Pese a todo, el Ejército israelí emitió un comunicado lamentando “cualquier daño a individuos no involucrados” y asegurando que “no ataca a periodistas como tales”. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaron que investigarán el incidente, pero no aclararon los motivos detrás del ataque al hospital. Esta declaración no ha calmado las críticas, con organizaciones como Reporteros Sin Fronteras exigiendo que los periodistas palestinos sean tratados como víctimas de posibles crímenes de guerra en investigaciones internacionales.

Además, el bombardeo al hospital Nasser se produce en un contexto de crisis humanitaria agravada. El Ministerio de Sanidad gazatí reportó este lunes la muerte de 11 personas por desnutrición, elevando a 300 el total de víctimas por hambruna desde el inicio del conflicto, de las cuales 117 son niños. La falta de acceso a alimentos y medicinas, sumada a los ataques recurrentes a infraestructuras civiles, ha llevado a la ONU a advertir sobre una situación “catastrófica” en Gaza.

Un hospital bajo fuego constante

El hospital Nasser, el último gran centro médico operativo en el sur de Gaza, ha enfrentado múltiples ataques y redadas en los últimos 22 meses. Sobrepasado por la afluencia de heridos y la escasez de suministros, el centro lucha por mantener sus servicios en medio del conflicto. La Organización Mundial de la Salud reportó daños severos en el edificio tras el ataque, incluyendo áreas de emergencia, quirófanos y escaleras de evacuación, lo que pone en riesgo a pacientes críticos.

Mientras tanto, la comunidad internacional, incluidos líderes como el secretario general de la ONU, António Guterres, ha instado a un alto al fuego inmediato para proteger a civiles y trabajadores humanitarios. La muerte de periodistas y rescatistas en el hospital Nasser ha reavivado el debate sobre la necesidad de garantizar la seguridad de quienes documentan y asisten en una de las zonas de conflicto más peligrosas del mundo.

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