EE.UU. de crímenes de guerra en Gaza
EFE

La organización Human Rights Watch (HRW) señaló el 26 de agosto de 2025 que Estados Unidos podría enfrentar responsabilidades legales por su rol en presuntos crímenes de guerra cometidos por las fuerzas israelíes en Gaza. La acusación, basada en la participación activa de EE.UU. en el conflicto, ha generado un intenso debate sobre el impacto de su apoyo militar a Israel, especialmente tras el suministro continuo de armas y la colaboración en operaciones que, según HRW, han violado el derecho internacional.

Complicidad en el conflicto

Según un informe de HRW, la asistencia militar estadounidense a Israel, que incluye inteligencia para bombardeos y planificación conjunta, convierte a EE.UU. en un actor directo en el conflicto entre Israel y grupos armados palestinos desde octubre de 2023. Sarah Yager, directora de HRW en Washington, afirmó que militares, agentes de inteligencia y contratistas estadounidenses que apoyen a las fuerzas israelíes podrían enfrentar cargos penales por atrocidades en Gaza. La organización destacó que el uso de armas estadounidenses en ataques que han causado miles de víctimas civiles refuerza la posible complicidad legal de EE.UU.

Por ejemplo, el proyecto Costs of War de la Universidad de Brown reportó que EE.UU. destinó 17,900 millones de dólares en asistencia militar a Israel entre octubre de 2023 y octubre de 2024. Este apoyo incluyó un paquete de 4,000 millones de dólares aprobado en febrero de 2025 por el presidente Donald Trump, así como la entrega de 1,800 bombas MK-84 de 900 kilos, previamente congeladas por la administración Biden. Estas armas, según HRW, se han utilizado en ataques indiscriminados que han devastado Gaza, matando a más de 60,138 personas, incluyendo 24,000 niños, según el Ministerio de Salud de Gaza.

Ataques y violaciones al derecho internacional

HRW documentó que las fuerzas israelíes, respaldadas por EE.UU., han perpetrado ataques desproporcionados, utilizado fósforo blanco en áreas densamente pobladas y restringido el acceso a ayuda humanitaria, acciones que califican como crímenes de guerra. Un informe de la ONU de octubre de 2024 señaló que Israel destruyó el 70% de la infraestructura sanitaria de Gaza, dejando a 1.9 millones de desplazados sin acceso a agua potable o atención médica. Además, el bloqueo de 11 semanas impuesto por Israel en 2024 exacerbó una crisis de hambruna, con 159 muertes por desnutrición reportadas, incluyendo 90 niños.

Por su parte, el gobierno de Trump ha defendido su apoyo a Israel, argumentando que busca contrarrestar a Hamas, grupo designado como terrorista por EE.UU. En enero de 2025, Trump afirmó que su administración “limpiaría” Gaza, una declaración que HRW interpreta como respaldo a desplazamientos forzados, considerados crímenes de lesa humanidad. La Casa Blanca no ha respondido directamente a las acusaciones de HRW, pero un portavoz del Departamento de Estado afirmó que Israel “opera conforme al derecho internacional”.

Reacciones y demandas de justicia

La comunidad internacional ha reaccionado con creciente preocupación. En noviembre de 2024, la Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el exministro de Defensa Yoav Gallant por crímenes de guerra, un paso que HRW considera un avance hacia la justicia. Sin embargo, la falta de sanciones concretas por parte de EE.UU. ha sido criticada por Amnistía Internacional, que también acusó a Israel de genocidio en diciembre de 2024, citando la destrucción sistemática de infraestructura civil.

Además, expertos como Agnès Callamard, de Amnistía Internacional, han instado a los gobiernos a suspender la venta de armas a Israel para evitar complicidad en violaciones graves. En mayo de 2025, un grupo de relatores de la ONU advirtió que la inacción internacional podría permitir la “aniquilación” de la población palestina en Gaza, donde el 90% de sus 2.2 millones de habitantes han sido desplazados.

Un debate en curso

Las acusaciones de HRW han reavivado el escrutinio sobre el papel de EE.UU. como principal aliado de Israel. Mientras la administración Trump insiste en su compromiso con la seguridad israelí, organizaciones como Oxfam y la ONU han documentado que las restricciones de ayuda humanitaria y los ataques a sitios de distribución en Gaza, como los operados por la Fundación Humanitaria de Gaza, han causado cientos de víctimas civiles. El Pentágono, por su parte, ha evitado pronunciarse sobre casos específicos, afirmando que no “juzga” las tácticas de Israel. A medida que la crisis en Gaza continúa, las demandas de rendición de cuentas crecen, poniendo a prueba la credibilidad de EE.UU. en el escenario global.

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