El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) desató una nueva tormenta política en Nueva Jersey. La agencia federal prohibió el ingreso de la gobernadora Mikie Sherrill a una polémica cárcel migratoria. El incidente ocurre mientras cientos de detenidos realizan una huelga de hambre para denunciar condiciones extremas.
El bloqueo al acceso oficial elevó las tensiones entre el estado y el gobierno federal. El centro penitenciario Delaney Hall, ubicado en Newark, se encuentra rodeado de protestas ciudadanas. Decenas de familiares y activistas permanecen en las afueras exigiendo respuestas sobre el trato que reciben los internos.
La negativa del ICE no fue un simple trámite burocrático. Generó indignación en la administración estatal y reforzó las dudas sobre el manejo interno de estas prisiones. Las denuncias apuntan a un deterioro grave de los servicios básicos y a una política de aislamiento frente al escrutinio externo.
¿Por qué la gobernadora intentó ingresar a Delaney Hall?
Mikie Sherrill buscaba verificar personalmente las denuncias sobre el centro de detención. Quería comprobar si las acusaciones de hacinamiento, falta de atención médica y condiciones insalubres eran ciertas. Sin embargo, las autoridades migratorias bloquearon su entrada y la de su equipo sin ofrecer alternativas inmediatas.
Tras el rechazo, Sherrill emitió un duro comunicado. Dijo que la negativa del ICE a permitir su ingreso plantea “serios interrogantes sobre qué es lo que intentan ocultar a la vista del público”. La frase resume la frustración de las autoridades locales frente al muro de silencio que impone la agencia federal.
El intento de Sherrill marcó un hecho político inédito. Es la primera vez que una gobernadora en ejercicio de Nueva Jersey intenta entrar a esta instalación migratoria para realizar una inspección. Su presencia buscaba dar peso institucional a los reclamos que organizaciones de derechos humanos mantienen desde hace meses.
¿Qué desató la huelga de hambre de los detenidos?
El conflicto dentro de Delaney Hall estalló formalmente el viernes pasado. Más de 300 detenidos iniciaron una huelga de hambre masiva. La medida busca llamar la atención nacional sobre el trato que reciben y la falta de respuestas a sus quejas constantes.
Según los testimonios filtrados, los internos soportan una severa sobrepoblación. Además, las familias denuncian que los servicios médicos son casi inexistentes, lo que agrava la situación de personas con enfermedades crónicas. Las condiciones de higiene también han sido calificadas como deplorables por defensores de los derechos civiles.
Ante la falta de ingreso, Sherrill decidió quedarse en los alrededores. Conversó directamente con las familias de los inmigrantes detenidos y con los activistas presentes. “Lo que escuché de ellos fue desgarrador”, subrayó la gobernadora, quien prometió no abandonar el tema pese a la restricción federal.
¿Cómo han reaccionado los legisladores locales?
La gobernadora no estuvo sola durante su intento de inspección. La acompañaron figuras clave del Partido Demócrata en Nueva Jersey. Entre ellos destacaron el senador Andy Kim y los representantes Rob Menendez Jr., Nellie Pou y LaMonica McIver. El grupo mostró un frente político unido contra el accionar del ICE.
Para Sherrill, el debate va más allá del control migratorio. “Las personas que se encuentran dentro de Delaney Hall son padres y madres, hijos e hijas, y miembros de nuestra comunidad”, señaló. Defendió que el estado de derecho obliga a tratar a toda persona con dignidad básica, sin importar su estatus legal.
La postura de los demócratas apunta a medidas más drásticas. La gobernadora aseguró que seguirá exigiendo rendición de cuentas a las autoridades federales. Incluso fue más allá y pidió el cierre definitivo del centro de detención, una exigencia que los grupos de activistas repiten en cada manifestación.
¿Qué ocurre en las protestas fuera de la cárcel?
El clima afuera de Delaney Hall ha empeorado con el paso de los días. Las manifestaciones de este fin de semana desembocaron en enfrentamientos directos con las autoridades federales. El fuerte operativo de seguridad desplegado por el ICE y otras fuerzas generó un clima de alta tensión.
La represión contra los manifestantes derivó en varios arrestos federales. Las personas detenidas en las protestas exigen poder comunicarse con sus familiares dentro del centro y confirmar su estado de salud. La presencia policial intenta blindar el edificio, pero no logra apagar las críticas ciudadanas.
Estas protestas ocurren en un contexto de endurecimiento migratorio. Desde que el presidente Donald Trump impulsó su reciente campaña de deportaciones masivas, la cárcel de Newark ha operado al límite de su capacidad. La sobrepoblación parece ser el detonante de la actual crisis humanitaria dentro del recinto.
¿Cuál es la estadística de muertes bajo custodia del ICE?
El bloqueo a la gobernadora de Nueva Jersey cobra mayor gravedad al revisar los antecedentes nacionales. El sistema de detención migratoria atraviesa uno de sus momentos más oscuros. Solo en lo que va de este año, al menos diecisiete inmigrantes han muerto mientras estaban bajo la custodia del ICE.
Una reciente investigación periodística expuso datos aún más alarmantes. El reporte reveló que casi 50 detenidos del ICE han fallecido desde que Trump asumió nuevamente la presidencia. Esta cifra representa la mayor cantidad de muertes en centros migratorios en al menos dos décadas.
Esa estadística explica la urgencia de inspeccionar cárceles como Delaney Hall. La negativa a dejar entrar a una gobernadora refuerza el temor de que los centros operen sin supervisión real. Mientras la huelga de hambre continúa, el enfrentamiento político entre Nueva Jersey y Washington amenaza con agravarse en los próximos días.
