El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) tiene un tiempo limitado para detener a una persona antes de deportarla. Este periodo está regulado por la ley y varía según diferentes circunstancias.
Primeros 90 días de detención
Después de que un juez ordena la deportación, ICE tiene hasta 90 días para ejecutar la expulsión. Durante este tiempo, la persona permanece detenida mientras dicho servicio de control organiza su salida del país. El objetivo es que la deportación se realice lo antes posible.
Extensión hasta 180 días antes de deportarte
Si ICE no puede deportar a la persona en los primeros 90 días, puede extender la detención otros 90 días más. Esto ocurre cuando el país de origen no coopera o no se consiguen los documentos necesarios para la deportación. En total, la detención puede durar hasta 180 días.

Revisión y posible liberación
Al cumplirse los 180 días, ICE debe revisar el caso. En esta revisión, determina si la persona debe seguir detenida o si puede ser liberada bajo supervisión. La liberación suele ocurrir si la deportación no es posible en ese momento.
Detenciones más largas y limitaciones
Legalmente, la detención indefinida no está permitida, pero en algunos casos puede prolongarse si la persona no coopera para obtener documentos de viaje. ICE debe justificar estas detenciones y realizar revisiones periódicas para evitar abusos.

Recomendaciones para detenidos
Es importante contar con asesoría legal y conocer los derechos. La cooperación y demostrar voluntad para resolver la situación pueden ayudar a reducir el tiempo de detención. Además, se recomienda mantenerse informado sobre el estado del proceso.
En resumen, ICE puede detener a una persona hasta 90 días para deportarla. Este plazo puede extenderse hasta 180 días en casos especiales. Luego, se evalúa si se mantiene la detención o se otorga libertad condicional. El tiempo total varía según la situación y la cooperación del país de origen.
