Activistas, líderes de fe y organizaciones de defensa de inmigrantes acusaron a Home Depot de permitir que sus estacionamientos se convirtieran en escenario de redadas de ICE contra jornaleros y vendedores ambulantes en Los Ángeles. Durante una protesta el jueves 26 de marzo en la sucursal de Westlake, el grupo exigió públicamente a la cadena que condene las detenciones. Además, pidieron que Home Depot prohíba el uso de sus estacionamientos para este tipo de operativos. Finalmente, exigieron que la empresa cree espacios realmente seguros para todos los clientes, independientemente de su estatus migratorio.
¿Qué acusan exactamente los manifestantes?
Los manifestantes señalan que, al menos seis redadas de ICE y Patrulla Fronteriza han ocurrido en el estacionamiento de Home Depot en el barrio de Westlake, donde trabajadores sin documentos aguardan en busca de empleo diario. Según ellos, agentes han utilizado balas de goma y gas pimienta en operativos, incluida la llamada Operación Caballo de Troya. En ese operativo se detuvo a 16 migrantes indocumentados procedentes de Guatemala, México, Honduras y Nicaragua. Además, todos fueron reclutados bajo la promesa de un buen pago.
Guillermo Quintanilla, de CARECEN Los Ángeles, sostuvo que la tienda de Westlake fue el epicentro de estas redadas. Sin embargo, dijo que otras sucursales de la ciudad también han sido usadas repetidamente para operativos de control migratorio. Él agregó que, aunque las grandes redadas parecen más espaciadas este año, las detenciones en calles cercanas a Home Depot continúan. También explicó que el patrón de perfil racial y laboral se ha intensificado.
¿Por qué protestaron dentro de la tienda?
La protesta se llevó a cabo en el propio estacionamiento y en el interior del Home Depot de Westlake, donde manifestantes gritaron consignas como “¡ICE fuera de Home Depot!” en inglés y español. Intentaron entregar una carta con sus demandas a la gerencia, pero un guardia de seguridad la rompió y la tiró a la basura. Después, los obligó a salir del local y luego del estacionamiento.
El colectivo, formado por sindicatos como SEIU local 721 y organizaciones de inmigrantes, dijo que las acciones se extendieron a varias tiendas de Home Depot en la ciudad de Los Ángeles el mismo día, buscando visibilizar el papel que la empresa juega como centro de encuentro de comunidades vulnerables. Martín Manteca, del SEIU, señaló que Home Depot ha construido un negocio alrededor de vecindarios donde las personas van a comprar materiales y también a contratar a trabajadores del día. Por eso, dijo que la empresa debería aprovechar esa posición para proteger a quienes la sustentan.
¿Cómo justifica Home Depot su posición?
Home Depot envió un comunicado indicando que la empresa no recibe notificación ni participa en operativos de control migratorio, y que no mantiene coordinación con ICE ni la Patrulla Fronteriza. El texto afirma que, legalmente, la tienda no puede interferir con agencias federales de ley ni impedirles el acceso a sus instalaciones. Por lo tanto, no puede bloquear la entrada de agentes a tiendas o estacionamientos.

Sin embargo, los manifestantes cuestionan que la empresa no use su influencia política y económica para marcar distancia y crear políticas de “espacios seguros”, como han hecho otros negocios o municipios, que establecen límites claros a la cooperación con ICE. Además, para organizaciones como CARECEN, la cadena tiene la capacidad de enviar un mensaje público fuerte sin entrar en terrenos legales complejos. Esto podría hacerlo simplemente diciendo que no tolera ni apoya las redadas en su propiedad.
¿Qué impacto tienen en la comunidad migrante?
Las redadas en los estacionamientos de Home Depot han modificado la rutina diaria de cientos de trabajadores del día, quienes ya no se sienten seguros en los horarios y lugares donde acostumbraban reunirse. Ahora, muchos han cambiado de punto de congregación, o ya no aceptan trabajos en ciertas áreas. Esto ocurre porque temen ser objeto de profilación solo por su acento, el tipo de trabajo o el hecho de ser jornaleros.
La percepción de que la empresa que genera grandes ganancias a partir de la demanda de esos mismos trabajadores se mantenga aparentemente indiferente alimenta el sentimiento de abandono entre la comunidad. Para sindicatos y organizaciones, el reclamo va más allá. No solo piden un cambio de política, sino un reconocimiento explícito de que el poder de Home Depot puede utilizarse para proteger vidas, no solo para administrar riesgos financieros o de seguridad privada.
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