El reverendo David Black, pastor principal de la Primera Iglesia Presbiteriana de Chicago, presentó una demanda contra la administración del presidente Donald Trump tras ser impactado por balas de pimienta disparadas por agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante una protesta. El hecho ocurrió el 19 de septiembre frente a la instalación de ICE en Broadview, un suburbio que se ha convertido en escenario recurrente de manifestaciones contra la política migratoria federal.
Black, vestido con ropa clerical, participaba en una jornada de oración cuando, según el texto legal, agentes apostados en el techo de la instalación dispararon sin previo aviso. Las bolas de pimienta estallaron en su cabeza, haciéndolo caer de rodillas, para luego ser rociado con gas lacrimógeno por efectivos en la calle.
Acusaciones de brutalidad y violaciones a derechos constitucionales
La demanda, interpuesta junto a periodistas y otros manifestantes, acusa a la administración de desplegar un “patrón de brutalidad extrema” para intimidar y silenciar a quienes ejercen derechos protegidos por la Primera Enmienda, como la libertad de expresión, prensa y manifestación pacífica.
De acuerdo con el documento judicial, agentes equipados con armamento y protecciones tácticas han usado granadas de aturdimiento, gases lacrimógenos y balas de goma de forma indiscriminada contra multitudes en la zona metropolitana de Chicago.
“No existe propósito legítimo para esta brutalidad ni para estos arrestos. Ninguna propiedad del gobierno estaba amenazada y los agentes no sufrían riesgo físico”, sostienen los abogados de los demandantes.
Libertad religiosa en la discusión judicial
La acción legal también alega violaciones a la Ley de Restauración de la Libertad Religiosa, que prohíbe al gobierno imponer cargas sustanciales sobre el ejercicio de la fe incluso cuando provengan de regulaciones de aplicación general. Según el escrito, las acciones contra clérigos —particularmente líderes religiosos negros o de minorías— interfieren directamente con sus rituales y prácticas espirituales.
“Somos una fe de inmigrantes; Jesús fue un inmigrante”, señaló Kardon. “Cuando ves lo que está sucediendo aquí, todo tu cuerpo y tu corazón se resisten porque es fundamentalmente incorrecto”.
Un movimiento religioso contra la agenda migratoria
Las protestas en Broadview forman parte de una creciente resistencia de líderes religiosos de todo el país contra la política de deportaciones masivas impulsada por la Casa Blanca. Voces de distintas denominaciones han condenado públicamente el uso de fuerza contra manifestantes, incluyendo al papa León XIV y a líderes católicos de Estados Unidos.
Además de las denuncias de brutalidad, las críticas apuntan a la presencia de tropas de la Guardia Nacional en Illinois como refuerzo a los operativos migratorios, lo que, según los opositores, agrava la tensión y erosiona la confianza en las instituciones.
La postura del gobierno federal
En respuesta, abogados del Departamento de Seguridad Nacional argumentaron que los demandantes buscan “dictar la política de control de multitudes de manera que inmovilice a los agentes federales, incluso en situaciones de peligro inminente”. Aseguraron que las peticiones presentadas son “inflexibles, vagas e insostenibles a primera vista”.
