Nuevo plan para cárceles en México
EFE

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, presentó el 4 de agosto de 2025 una estrategia nacional para abordar la crisis en los centros penitenciarios del país, marcada por sobrepoblación, violencia y condiciones precarias. El anuncio, realizado durante su conferencia matutina, responde al reciente motín en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de Tuxpan, Veracruz, que dejó siete muertos y once heridos. Con un enfoque en la reinserción social y la reducción de la reincidencia, el plan busca transformar un sistema penitenciario saturado, donde el 47% de las cárceles operan por encima de su capacidad, según datos oficiales.

Un sistema penitenciario al límite

México enfrenta una crisis carcelaria agravada por el hacinamiento. Según el Censo Nacional de Sistema Penitenciario Estatal 2024 del INEGI, de los 331 centros penitenciarios del país, 130 están sobrepoblados, con una población total de 233,189 reclusos frente a una capacidad de 229,032. Los Centros Estatales de Reinserción Social (Ceresos) reportan una sobrepoblación del 34%, mientras que los Centros Federales de Readaptación Social (Ceferesos) alcanzan el 28%, según la Secretaría de Gobernación. Esta saturación fomenta la violencia, dificulta la gobernabilidad y limita los programas de reinserción social, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Por su parte, Sheinbaum destacó que la estrategia no se limitará a medidas de control. “No se trata solo de seguridad, sino de generar mejores condiciones de vida dentro de los penales”, afirmó. El plan incluye trasladar internos a Ceferesos con mayor capacidad, como el Cefereso No. 16 en Morelos, que opera al 56% de su capacidad, según el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2023. Además, se promoverán programas laborales y educativos para reducir la reincidencia, que afecta al 20% de los exreclusos, según la Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad 2021.

Motín en Tuxpan: el detonante

El anuncio de Sheinbaum llega tras un violento motín en el Cereso de Tuxpan, Veracruz, el 2 de agosto, que dejó siete reclusos muertos y once heridos. Los disturbios comenzaron cuando internos protestaron por extorsiones y agresiones atribuidas al grupo delictivo Grupo Sombra, según videos difundidos por los propios reclusos. Durante más de 12 horas, los amotinados controlaron el penal, incendiando áreas internas y externas, hasta que elementos del Ejército, la Guardia Nacional y la policía estatal restablecieron el orden el domingo, según la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz.

Además, familiares de los reclusos exigieron información sobre el estado de los internos, denunciando falta de transparencia. Tres presuntos integrantes del Grupo Sombra fueron trasladados al Cereso de Pánuco para evitar más enfrentamientos. El motín, uno de los más letales de los últimos años, refleja un problema sistémico: en 2023, las cárceles mexicanas registraron 3,094 incidentes violentos, un aumento del 18.5% respecto a 2022, con 100 muertos y 892 heridos, según el INEGI.

Reinserción social como prioridad

Pese a todo, el gobierno de Sheinbaum apuesta por la reinserción social como pilar de su estrategia. Omar Reyes, nuevo titular de la Unidad de Inteligencia Financiera y exdirector de Prevención y Reinserción Social, lidera iniciativas que incluyen convenios con empresas para emplear a reclusos. En 2022, se firmaron siete acuerdos con firmas de textiles, calzado y cosméticos en Ceferesos de Guanajuato y Nayarit, generando ingresos para 1,200 internos, según la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Estas medidas buscan replicarse en más centros para ofrecer empleo digno y reducir la dependencia de las familias, ya que el 25.9% de los reclusos se sienten inseguros y carecen de alimentación adecuada, según el INEGI.

Por su parte, la estrategia también aborda las condiciones inhumanas señaladas por la CNDH, como la falta de servicios de salud, higiene deficiente y ausencia de programas educativos. Sheinbaum prometió que el gabinete de seguridad presentará resultados concretos en las próximas semanas, incluyendo métricas sobre traslados y nuevos programas laborales. Mientras tanto, la investigación sobre el motín de Tuxpan continúa, con autoridades estatales evaluando si hubo uso excesivo de la fuerza. En un país donde el 62% de los reclusos no han recibido sentencia, según el INEGI, la reforma penitenciaria enfrenta el desafío de equilibrar seguridad, derechos humanos y reinserción en un sistema al borde del colapso.

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