Lula pide igualdad a EE.UU.
EFE

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, exigió el 3 de agosto de 2025 un trato de igual a igual en las negociaciones comerciales con Estados Unidos, en respuesta a los nuevos aranceles del 50% impuestos por la administración de Donald Trump a productos brasileños. En un discurso ante el Partido de los Trabajadores, Lula criticó la postura de Washington y defendió la soberanía de Brasil, mientras las tensiones crecen por sanciones contra un juez del Tribunal Supremo y las restricciones al expresidente Jair Bolsonaro. La escalada amenaza con tensar aún más las relaciones entre ambos países, en un contexto de protestas y divisiones internas en Brasil.

Aranceles que golpean la economía brasileña

El jueves, la Casa Blanca anunció un incremento arancelario del 50% a las exportaciones brasileñas no cubiertas por el Mercosur, efectivo a partir del 7 de agosto, afectando productos clave como carne, soja y acero, según el Ministerio de Comercio de Brasil. En 2024, EE.UU. importó bienes brasileños por valor de 44,800 millones de dólares, representando el 12% de las exportaciones totales de Brasil, según el Banco Central. Lula calificó la medida como “inaceptable” y aseguró que su gobierno trabaja en respuestas para proteger la economía, que ya enfrenta una inflación del 5.2% y un crecimiento proyectado del 2.1% para 2025, según el FMI.

Por su parte, Lula enfatizó la importancia de Brasil como potencia global. “No somos una república insignificante. Queremos ser respetados por nuestro tamaño”, declaró en São Paulo. Sin mencionar directamente a Trump, el presidente señaló que su vicepresidente, Geraldo Alckmin, y el canciller Mauro Vieira han presentado propuestas para mitigar el impacto de los aranceles. En 2023, Brasil retalió aranceles estadounidenses con tasas del 20% a productos como manzanas y whisky, según Reuters, y analistas esperan medidas similares si las negociaciones fracasan.

Sanciones a juez brasileño avivan la tensión

Además, la administración Trump sancionó al juez del Tribunal Supremo Alexandre de Moraes, congelando sus activos en EE.UU. por supuestas detenciones arbitrarias y restricciones a la libertad de expresión en el caso contra Bolsonaro, según el Departamento de Estado. Moraes, quien lidera una investigación por los intentos golpistas de 2023 tras la derrota electoral de Bolsonaro, ha impuesto medidas como el uso de una tobillera electrónica y la prohibición de redes sociales al expresidente. El fiscal general Jorge Messias calificó las sanciones como “injustificables” y una injerencia en la justicia brasileña, según CNN Brasil.

Por su parte, las sanciones han desatado protestas. Miles de simpatizantes de Bolsonaro marcharon el domingo en São Paulo, Río de Janeiro y Brasília, exigiendo la liberación de las restricciones al expresidente, según O Globo. Las manifestaciones, que reunieron a unas 50,000 personas, según la Policía Militar, también criticaron a Moraes por “censura”. En 2024, el 45% de los brasileños apoyaba a Bolsonaro, según Datafolha, lo que refleja la polarización del país. Lula, con un índice de aprobación del 52%, evitó referirse a las protestas, enfocándose en la defensa de la soberanía nacional.

Un llamado a la diplomacia en un clima polarizado

Pese a todo, Lula insistió en mantener abiertos los canales de diálogo con Washington. “No temo confrontaciones, pero hay un límite en la discusión”, afirmó, sugiriendo que Brasil podría endurecer su postura si no hay avances. En marzo, Trump amenazó con aranceles del 25% si Brasil no reducía exportaciones de acero, según Bloomberg, lo que marcó el inicio de las tensiones actuales. La relación bilateral, que en 2024 generó un comercio de 88,200 millones de dólares, según el Departamento de Comercio de EE.UU., está en un punto crítico.

Por su parte, líderes regionales han respaldado a Lula. El presidente argentino, Javier Milei, llamó a la “cooperación” para evitar una guerra comercial, mientras que el canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, expresó preocupación por el impacto regional, según El Universal. En Brasil, la Confederación Nacional de la Industria advirtió que los aranceles podrían costar 10,000 empleos en el sector exportador. Mientras tanto, las protestas a favor de Bolsonaro y las críticas al poder judicial complican el panorama interno, con Lula enfrentando el desafío de equilibrar la defensa de la economía y la estabilidad política frente a un EE.UU. cada vez más confrontacional.

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