El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, sorprendió a sus seguidores en un gran evento en Caracas. Cantó una parte de la canción “Don’t Worry, Be Happy” de Bobby McFerrin. Su interpretación sirvió como mensaje directo hacia Estados Unidos en medio del aumento de la tensión bilateral tras la incautación de un buque petrolero cerca de las costas venezolanas.
El mandatario utilizó la icónica frase de la canción —“No te preocupes, sé feliz”— para enviar un mensaje a los ciudadanos estadounidenses “que están en contra de la guerra”. Desde la tarima, Maduro pidió a Washington disminuir el tono del enfrentamiento y evitar una escalada militar que, según él, “no beneficia a nadie”.
Un llamado contra el “intervencionismo ilegal”
Durante su discurso, Maduro criticó las políticas de presión del gobierno estadounidense y exigió el “cese del intervencionismo ilegal y brutal”. El mensaje surgió luego de que Donald Trump advirtiera al presidente colombiano que “podría ser el siguiente” en enfrentar sanciones si no cooperaba con sus políticas regionales.
El líder venezolano aseguró que su país “no se doblegará ante amenazas” y que la soberanía nacional “no está en venta”. Además, reiteró su rechazo a las estrategias de “cambio de régimen” que, dijo, buscan desestabilizar al gobierno venezolano mediante sanciones económicas y presiones diplomáticas.
Maduro repitió varias veces que Venezuela “apuesta por el diálogo y la paz”, aunque responsabilizó a Estados Unidos por provocar la actual crisis bilateral. “Queremos entendimiento, no conflicto”, afirmó frente a una multitud que coreaba consignas en apoyo a su liderazgo.
La incautación del buque petrolero
Horas antes del evento, el Gobierno de Venezuela llamó “robo descarado” a la confiscación del buque Skipper. Este buque fue interceptado por orden de un juez federal en Estados Unidos. Se le acusa de contrabando de crudo.
Según la Cancillería venezolana, el barco transportaba petróleo de origen venezolano cuando fue detenido en aguas cercanas al Caribe. Las autoridades del país sudamericano denunciaron que el caso formaba parte de una campaña de “piratería internacional” impulsada para apropiarse de los recursos energéticos del país.
“El secuestro del Skipper forma parte de una ofensiva sistemática para quebrar la economía nacional. No es por la democracia, ni por los derechos humanos, es por el petróleo”, declaró Maduro durante el mitin.
El mandatario también anunció que Venezuela denunciará el hecho ante organismos internacionales y pidió a los venezolanos mantenerse firmes en defensa de la soberanía. “No pueden robarnos con sus jueces ni intimidarnos con sus sanciones. El petróleo es del pueblo”, enfatizó.
Una respuesta política con tono simbólico
El gesto de cantar Don’t Worry, Be Happy captó la atención de medios y observadores internacionales, que lo interpretaron como un intento de Maduro de proyectar serenidad pese a las crecientes tensiones con Washington.
Analistas políticos señalaron que el presidente venezolano suele usar este tipo de recursos simbólicos para reforzar su liderazgo interno y desafiar públicamente a sus adversarios extranjeros. En esta ocasión, su mensaje combinó ironía con una estrategia de distensión, buscando conectar emocionalmente con un público agotado por la crisis económica y las sanciones.
Además, el canto sirvió para contraponer el discurso beligerante de Trump con una imagen más pacífica y conciliadora del chavismo, al menos en el plano retórico. “Frente a las amenazas, responderemos con alegría, unión y resistencia”, dijo el mandatario, mientras una multitud ondeaba banderas venezolanas.
Llamado a la unión latinoamericana
Hacia el final del acto, Maduro volvió a insistir en su idea de impulsar una “refundación de la Gran Colombia”, como vía para fortalecer la integración sudamericana. Dijo que el momento actual exige una “nueva era de unidad regional” frente a lo que consideró una “ofensiva imperial”.
El presidente dijo que los países de la región deben apoyarse entre sí. También deben crear una alternativa económica y política. Esto les ayudará a “liberarse del poder norteamericano” de manera definitiva.
Entre aplausos, Maduro dijo que su gobierno seguirá trabajando en la cooperación energética con aliados como Irán, China y Rusia. Argumentó que esta política asegura independencia frente a las presiones de Washington.
Mientras Estados Unidos mantiene las sanciones contra la industria venezolana, Caracas busca fortalecer alianzas internacionales para sostener sus exportaciones de crudo y resistir el bloqueo financiero.
