Elecciones en Bolivia
EFE

Las elecciones presidenciales de Bolivia, celebradas el 17 de agosto de 2025, marcaron un hito histórico al confirmar una segunda vuelta entre Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), y Jorge ‘Tuto’ Quiroga, de la coalición Alianza Libre. Con el 32.2% y el 26.9% de los votos válidos respectivamente, según el Tribunal Supremo Electoral (TSE) con el 92% de las actas computadas, ambos candidatos opositores dejaron atrás al Movimiento al Socialismo (MAS), que tras 20 años en el poder sufrió una derrota estrepitosa. La segunda vuelta, programada para el 19 de octubre, definirá al próximo presidente en un contexto de crisis económica y polarización política.

Sorpresa de Rodrigo Paz en la primera vuelta

Rodrigo Paz Pereira, senador de 57 años y de centro, emergió como la gran sorpresa de los comicios. Hijo del expresidente Jaime Paz Zamora (1989-1993), Paz superó las expectativas al liderar el conteo con 1.5 millones de votos, según el Sistema de Resultados Electorales Preliminares (Sirepre). “No hemos ganado nada, queda una final por jugar”, afirmó Paz en La Paz, destacando su propuesta de “capitalismo popular” para impulsar la economía con créditos accesibles y menos trabas tributarias. Su ascenso desde los últimos lugares en las encuestas refleja el hartazgo ciudadano con la izquierda, en medio de una inflación del 25% y escasez de combustibles.

Por lo tanto, su campaña resonó entre votantes que buscan estabilidad. Paz, con experiencia como alcalde de Tarija y senador por Comunidad Ciudadana, promete redistribuir el poder, reformar la justicia y priorizar una economía “para la gente, no para el Estado”. Su compañero de fórmula, Edman Lara, conocido por denunciar corrupción policial, emocionó a seguidores al destacar la lucha “desde abajo” que los llevó a la cima.

Jorge Quiroga: un regreso con tono conciliador

Jorge ‘Tuto’ Quiroga, expresidente entre 2001 y 2002, aseguró el segundo lugar con 1.3 millones de votos. En un discurso conciliador, celebró que “hoy ganó la democracia” y felicitó a Paz, reconociendo la influencia de Jaime Paz Zamora en su propia carrera, pese a diferencias pasadas. Quiroga, de 65 años, propone un plan radical para reducir el gasto público y estabilizar la economía, que enfrenta una escasez de dólares y una deuda pública de $18 mil millones, según el Banco Central de Bolivia. “Es el comienzo de un mañana mejor”, afirmó en La Paz, junto a su candidato a la vicepresidencia, Juan Pablo Velasco.

En consecuencia, Quiroga apuesta por un mensaje de unidad para superar dos décadas de polarización. Su experiencia como vicepresidente (1997-2001) y presidente tras la renuncia de Hugo Banzer lo posiciona como una figura conocida, pero su retórica derechista enfrenta el desafío de captar a votantes centristas que apoyaron a Paz.

Colapso del MAS y respaldo a Paz

El Movimiento al Socialismo (MAS), que gobernó Bolivia desde 2006, colapsó al obtener solo el 3.14% con Eduardo del Castillo, quedando en sexto lugar y al borde de perder su personería jurídica. La división interna, marcada por la rivalidad entre Evo Morales y Luis Arce, debilitó al partido. Morales, inhabilitado para postularse, impulsó el voto nulo, que alcanzó el 19% con 1.2 millones de sufragios, según el TSE. Andrónico Rodríguez, considerado su heredero, logró un 8.2%, pero enfrentó agresiones en Cochabamba por parte de seguidores de Morales.

Pese a todo, el tercer lugar de Samuel Doria Medina (19.9%) marcó otra sorpresa. Favorito en encuestas previas, Doria Medina reconoció su derrota y anunció su apoyo a Paz para la segunda vuelta, reforzando la coalición opositora contra el MAS. “Cumplo mi palabra, apoyaré a quien quedó primero”, dijo el empresario, quien suma su cuarto intento fallido por la presidencia.

Contexto de crisis y observación internacional

Las elecciones, supervisadas por 200 observadores de la OEA y la UE, transcurrieron sin incidentes mayores, destacando la “vocación democrática” de los bolivianos. La jornada reflejó el descontento con una economía en crisis, con un 25% de inflación y escasez de gasolina, según el Instituto Nacional de Estadística. La segunda vuelta será crucial para definir si Bolivia opta por el enfoque centrista de Paz o el conservadurismo de Quiroga, mientras el país busca superar años de divisiones y desafíos económicos.

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