El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, rechazó las recientes amenazas del mandatario estadounidense Donald Trump, quien advirtió que la isla quedaría aislada del petróleo y del dinero venezolano si no “llegaba a un acuerdo” con Washington. El mensaje del líder cubano reaviva la tensión entre ambos gobiernos en medio de un escenario regional cada vez más incierto.
Díaz-Canel desafía presiones desde Washington
El domingo, Díaz-Canel respondió a Trump a través de su cuenta oficial en X: “Nadie nos dicta lo que hacemos”, recalcando la autonomía de su gobierno frente a las presiones externas. Su declaración surgió pocas horas después de que el presidente de Estados Unidos insistiera en que La Habana debía negociar “antes de que sea demasiado tarde”, generando preocupación sobre un posible endurecimiento de las políticas hacia Cuba.
Además, el mandatario cubano enfatizó que su país no cederá ante amenazas. “Cuba no agrede; es agredida por Estados Unidos durante 66 años”, afirmó. Añadió que la isla está “dispuesta a defender la Patria hasta la última gota de sangre”.
Trump endurece su discurso sobre Cuba
Por su parte, Trump volvió a apuntar a La Habana en mensajes difundidos en su red social Truth Social, asegurando que “Cuba vivió durante muchos años de grandes cantidades de petróleo y dinero de Venezuela”. Según el presidente, a cambio, el régimen cubano habría brindado “servicios de seguridad” a los gobiernos de Caracas, algo que calificó como una práctica “inaceptable”.
“¡No habrá más petróleo ni dinero para Cuba! ¡Cero!”, advirtió el mandatario, sin especificar qué tipo de acuerdo espera de la isla. Las afirmaciones llegan tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro durante una operación estadounidense, que incluyó la promesa de entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano hacia Estados Unidos, medida que deja a Cuba ante un panorama energético adverso.
Pérdidas humanas y rechazo cubano a la injerencia
El Gobierno cubano confirmó que 32 de sus ciudadanos murieron “en acciones de combate” durante la operación militar estadounidense en Venezuela. Pocas horas después, Díaz-Canel acusó a Washington de injerencia directa en los asuntos internos de su país y advirtió que Cuba “no aceptará imposiciones” de ninguna potencia extranjera.
En otro mensaje, el presidente criticó que algunos gobiernos conviertan “todo en un negocio, incluso vidas humanas”, en una clara alusión a Trump. “Quienes lucran con la guerra no tienen autoridad moral para señalar a Cuba”, apuntó.
La defensa del derecho a comerciar
El canciller cubano Bruno Rodríguez también respondió a los comentarios del presidente estadounidense. En declaraciones oficiales, subrayó el “derecho absoluto” de su país a importar combustible de sus socios sin interferencias y calificó las amenazas de Trump como un acto “hegemónico e irresponsable”.
“El Gobierno de Estados Unidos se comporta como un hegemón criminal y descontrolado que amenaza la paz y la seguridad del hemisferio”, advirtió Rodríguez, reiterando que Cuba seguirá buscando acuerdos energéticos con sus aliados tradicionales y emergentes.
Tensiones políticas y diplomáticas
En declaraciones realizadas a bordo del Air Force One, Trump confirmó que su administración “está hablando con Cuba”, aunque no precisó en qué nivel diplomático ocurren esas conversaciones. Según indicó, su interés principal es tratar temas relacionados con “personas que fueron obligadas a abandonar la isla o forzadas al exilio”.
Analistas consideran que el discurso de Trump busca combinar presión económica con un llamado a la negociación, una estrategia similar a la empleada en otros escenarios de su política exterior. Sin embargo, el endurecimiento de su lenguaje podría complicar los ya frágiles canales de comunicación entre ambos gobiernos.
El papel de Marco Rubio y la comunidad cubanoamericana
Entre los asesores de Trump, una figura clave en esta política hacia La Habana es Marco Rubio, secretario de Estado e hijo de inmigrantes cubanos. Crecido en la comunidad de exiliados de Miami, Rubio fue uno de los frentes más duros contra el régimen cubano.
Sus opiniones cuentan con apoyo dentro de parte del electorado cubanoamericano, que históricamente ha respaldado políticas de presión sobre la isla. No obstante, sectores más moderados advierten que un aislamiento total de Cuba podría agravar su crisis humanitaria y provocar un nuevo éxodo migratorio hacia Estados Unidos.
Las voces desde La Habana
Mientras tanto, en la capital cubana, las reacciones a las amenazas de Trump han sido diversas. Paola Pérez, residente de Centro Habana, señaló que “Cuba no tiene la culpa de los problemas entre Estados Unidos y Venezuela, pero sin dudas resultará afectada”. Por su parte, Luis Alberto Jiménez aseguró no temer al anuncio de Trump: “El pueblo cubano está preparado para todo. Estamos acostumbrados a resistir”.
En cambio, María Elena Sabina, otra habanera, pidió soluciones urgentes frente a la escasez creciente. “Aquí no hay luz ni gas. El pueblo es el que sufre”, advirtió, reflejando la preocupación generalizada por los efectos de un posible corte de suministros.











