Bad Bunny enfrenta una demanda millonaria por Román Carrasco, un hombre de 84 años propietario de la vivienda en Humacao, Puerto Rico, que inspiró el cortometraje “Debí Tirar Más Fotos”. Carrasco, conocido como Don Román, reclama $1 millón por daños emocionales y angustias mentales, más el pago de gastos judiciales y la invalidez de contratos firmados con el equipo del cantante. El video, con más de 22 millones de reproducciones en YouTube, usó la propiedad sin compensación adecuada, según la querella ratificada este miércoles.
Bad Bunny y compañías como Rimas Entertainment, Move Concerts y A1 Productions, son los demandados. La residencia de 30 conciertos del artista en Puerto Rico generó éxito, pero ahora esta disputa legal opaca el logro. Carrasco asegura que el flujo de visitantes indeseados, principalmente fans, ha afectado su vida, y que su imagen se usa en redes sin beneficio económico. La demanda enfatiza que no busca dañar al cantante, sino “compensación justa”. Hasta ahora, Bad Bunny y su equipo guardan silencio sobre el caso.
La propiedad en Humacao se convirtió en icono tras el cortometraje, atrayendo turistas que fotografían la casa sin permiso. Carrasco, con limitaciones para leer, firmó contratos en blanco en un teléfono celular, según su defensa. Funcionarios de las compañías transfirieron la firma digitalmente a dos documentos distintos, de manera fraudulenta. Esto generó irregularidades en el proceso de negociación, que no incluyó explicación ni lectura de términos. El demandante no recibió copias iniciales, lo que agrava la acusación. La corte puertorriqueña, donde se presentó la querella, evaluará la invalidez de estos contratos. Este incidente resalta tensiones entre celebridades y comunidades locales en Puerto Rico, donde Bad Bunny ha invertido en propiedades y proyectos culturales.
Irregularidades en los contratos firmados
Carrasco firmó en la pantalla en blanco de un teléfono, sin conocer el contenido de los documentos. Su defensa alega que no se le explicó ni leyó nada, ya que el hombre de 84 años no posee esa habilidad. Los contratos permitieron usar la casa en el video “Debí Tirar Más Fotos”, parte de la promoción de Bad Bunny. La transferencia digital de la firma a dos contratos distintos se describe como fraudulenta. Carrasco no recibió copias iniciales, lo que impidió revisar términos. La demanda busca invalidarlos, argumentando falta de consentimiento informado.
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Esto podría establecer precedentes para acuerdos con artistas en Puerto Rico, donde Bad Bunny ha grabado múltiples proyectos. El cortometraje, con su narrativa nostálgica, impulsó visitas a Humacao, generando tráfico indeseado para el propietario. Fans fotografían la casa, usando su imagen en redes sin retribución. La querella incluye reclamos por daños emocionales, con Carrasco sufriendo angustia por la invasión a su privacidad. El flujo de visitantes, atraídos por el video de 22 millones de vistas, altera su rutina diaria. La defensa subraya que la compensación buscada es justa, no un ataque al cantante. Bad Bunny, con su residencia de 30 conciertos en Puerto Rico, celebra éxitos mientras enfrenta esta disputa legal.
Compensación y respuesta
La demanda pide $1 millón por daños emocionales y angustias mentales, más gastos judiciales. Carrasco busca invalidar contratos por irregularidades en la firma. El demandante no pretende dañar a Bad Bunny ni a las compañías, solo una compensación equitativa. Hasta el momento, el cantante y su equipo no han comentado públicamente. Rimas Entertainment, Move Concerts y A1 Productions, involucradas en la producción, podrían enfrentar repercusiones si se prueba el fraude.

Bad Bunny, con ventas millonarias, ha usado locaciones puertorriqueñas en sus trabajos, pero esta querella destaca la necesidad de acuerdos transparentes. El caso, en los tribunales de Puerto Rico, podría resolverse en meses, afectando futuras colaboraciones del artista. Fans en redes dividen opiniones, algunos apoyando a Carrasco por su edad y situación.
