El portaviones más grande del mundo, propiedad de EEUU, ya patrulla Venezuela.
LEE LA EDICIÓN DIGITAL CON SOLO UN CLIC
El USS Gerald R. Ford surca el Caribe con 4.000 marineros a bordo. El gigante de la Marina estadounidense llegó al área del Comando Sur, que cubre casi toda América Latina. No es un viaje de rutina. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, lo ordenó desde octubre para “detectar, vigilar y desbaratar” el narcotráfico. Pero la región huele a pólvora.
El Ford no viene solo. Lo acompañan nueve escuadrones de cazas F/A-18 Super Hornet, destructores con misiles guiados y el buque antimisiles USS Winston S. Churchill. “Puede lanzar y recuperar aviones día y noche”, presume el comunicado oficial. En la práctica, proyecta poder como nunca antes en estas aguas.
Maduro en alerta máxima
Nicolás Maduro no se quedó callado. Elevó la alerta militar y acusó a Washington de planear un “golpe de Estado”. Desde Caracas, el mensaje es claro: “No a la guerra, sí a la paz”. Pero en el terreno, las lanchas rápidas venezolanas patrullan más cerca de la costa.
Trump, por su parte, no disimula. Autorizó operaciones encubiertas de la CIA en Venezuela y declaró al Tren de Aragua como grupo terrorista. Ofrece 50 millones de dólares por información que lleve al arresto de Maduro. “Es uno de los narcotraficantes más grandes del mundo”, dijo el presidente.
Ataques que dejan huella
Desde septiembre, EE.UU. destruyó 20 botes y mató a 76 presuntos narcos en 19 ataques. Usan drones MQ-9 Reaper con misiles Hellfire, aviones AC-130J con cañones de 105 mm y cazas F-35. Cada misil cuesta 150.000 dólares. Cada hora de vuelo de un F-35, 40.000. El Pentágono no da cifras totales, pero el gasto ya preocupa al Congreso.
La mayoría de los ataques ahora se concentran en el Pacífico oriental. La inteligencia dice que la cocaína viaja más desde Colombia hacia México que desde Venezuela. Aun así, el Caribe sigue caliente. Puerto Rico y El Salvador se convirtieron en bases clave. La antigua estación naval Roosevelt Roads reabrió después de 20 años cerrada.
¿Guerra o presión?
Oficialmente, todo es contra el narco. Pero fuentes del gobierno admiten a CNN que el objetivo incluye debilitar a Maduro. El Ford apoya operaciones de inteligencia y antinarcóticos, pero su presencia levanta cejas. ¿Justificación legal para atacar suelo venezolano? El Congreso no la ve clara. Funcionarios buscan cómo construirla.
Trump redefine el mapa latino
La segunda presidencia de Trump divide la región como nunca. Aliados ideológicos reciben abrazos y rescates. Rivales enfrentan aranceles y sanciones.
Los amigos del rey
- Javier Milei (Argentina): Trump lo llama “mi presidente favorito”. Lo recibió en la Casa Blanca antes de las elecciones de medio término. El Tesoro de EE.UU. compró pesos para estabilizar el mercado. A cambio, Milei frena la influencia china.
- Nayib Bukele (El Salvador): Acepta deportados en su megacárcel CECOT. Fue el primer líder latino en el Salón Oval tras la investidura.
- Daniel Noboa (Ecuador): Quiere bases de Homeland Security. Viajó a Mar-a-Lago antes del balotaje. EE.UU. declaró terroristas a Los Lobos y Los Choneros.
- Santiago Peña (Paraguay): Acuerdos de “tercer país seguro” y defensa. Único sudamericano invitado a la Cumbre de la Paz en Egipto.
Los pragmáticos
- Lula da Silva (Brasil): Empezó con aranceles del 50% por el juicio a Bolsonaro. Terminó con un apretón de manos en Malasia. “Discutimos de manera franca”, escribió en X.
- Claudia Sheinbaum (México): Negocia pausa en aranceles a cambio de extradiciones récord de narcos. Rechaza soldados estadounidenses en suelo mexicano.
Los enemigos
- Nicolás Maduro: Sanciones al petróleo, operaciones CIA, recompensa millonaria.
- Gustavo Petro (Colombia): Pierde subsidios por criticar ataques. Llama “ejecuciones extrajudiciales” a los bombardeos.
- Daniel Ortega (Nicaragua) y Miguel Díaz-Canel (Cuba): Sanciones renovadas, embargo endurecido.
El tablero electoral
2025 y 2026 traen elecciones en Ecuador, Bolivia, Chile, Honduras, Argentina (medio término), Brasil, Colombia, Perú y Costa Rica. Trump ya es protagonista. En Bolivia, el nuevo presidente Rodrigo Paz recibió llamada de felicitación antes de asumir. En Ecuador, Noboa busca reelegirse con el respaldo de Washington.
¿Qué sigue?
El Ford puede quedarse meses. Los ataques no paran. Maduro refuerza costas. Trump tuitea victoria tras victoria. La región contiene la respiración. Un error de cálculo y el Caribe podría encenderse.
Por ahora, el mensaje desde la Casa Blanca es simple: “Make America Great Again” también se juega en América Latina. Y el rey Trump no pide permiso.










