EN PORTADA: TENSIÓN EN VENEZUELA

La incertidumbre domina una nación que, tras la captura de su líder, se encuentra bajo un mando dual y un futuro democrático postergado.
EN PORTADA: TENSIÓN EN VENEZUELA Venezuela arresta a quien apoye a EE.UU. mientras Trump descarta elecciones libres.
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Venezuela arresta a quien apoye a EE.UU. mientras Trump descarta elecciones libres.

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La crisis política en Venezuela ha alcanzado un punto de ebullición sin precedentes. El Gobierno venezolano oficializó el decreto de Estado de Conmoción Exterior. Esta medida otorga poderes extraordinarios a la presidencia y ordena la captura inmediata de cualquier ciudadano que apoye la intervención militar de Estados Unidos. El documento lleva la firma de Nicolás Maduro, quien fue capturado el pasado sábado y permanece detenido en Nueva York.

La orden es clara y contundente para todas las fuerzas de seguridad del país. Los órganos policiales nacionales, estatales y municipales deben buscar y capturar a los involucrados en la promoción del ataque armado. El texto fue refrendado por Delcy Rodríguez, quien asumió formalmente como presidenta encargada tras la detención de Maduro. La medida tiene una vigencia inicial de 90 días, con posibilidad de prórroga por un periodo similar.

Este decreto de excepción garantiza al Ejecutivo un control casi total sobre los ámbitos político, económico y social. Es la primera vez que se invoca esta figura legal desde la aprobación de la Constitución de 1999. El argumento principal es la existencia de un conflicto que pone en peligro la seguridad de la nación. La situación en las calles refleja una tensión constante bajo la vigilancia de grupos armados.

¿Qué implica legalmente el nuevo Estado de Conmoción Exterior?

El texto publicado en la Gaceta Oficial ordena la militarización de la infraestructura crítica. Esto incluye los servicios públicos, las industrias básicas y, especialmente, la industria petrolera del Estado. Todo el personal que labora en estas áreas queda sometido temporalmente al régimen militar. Además, el Ejecutivo ahora tiene la facultad de requisar bienes necesarios para la defensa nacional y suspender el derecho a reuniones públicas.

Expertos legales, como Juan Carlos Apitz de la Universidad Central de Venezuela, advierten sobre la restricción de garantías. Aunque la Constitución protege derechos fundamentales como la vida y el debido proceso, el poder del presidente es ahora casi absoluto. En Venezuela no existen contrapesos institucionales reales para frenar estas facultades. La ley de 2024 ya permitía castigar con inhabilitación de por vida a quienes apoyen sanciones extranjeras.

El despliegue de seguridad incluye puestos de control en las principales ciudades del país. Las autoridades revisan “material digital” en los teléfonos de los ciudadanos buscando vínculos con la acción militar estadounidense. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, ha compartido videos de fuerzas especiales patrullando Caracas. La consigna “¡Leales siempre, traidores nunca!” resuena en los operativos oficiales mientras se reporta represión contra la prensa independiente.

¿Cuál es la postura oficial de Donald Trump sobre el futuro democrático del país?

Desde Washington, el presidente Donald Trump ha dejado claro que no habrá elecciones en el corto plazo. El mandatario estadounidense descartó comicios para los próximos treinta días alegando que el país primero debe “recuperar su salud”. Según Trump, no existen las condiciones logísticas ni de seguridad para que la gente pueda votar de manera efectiva. El control del país, según sus propias palabras, está ahora bajo la administración de Estados Unidos.

Trump también reveló que su gobierno mantiene una comunicación fluida con Delcy Rodríguez. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha conversado con ella para coordinar la transición. Trump describió a Rodríguez como alguien que está “cooperando” y que desea la supervivencia de su nación. No obstante, lanzó una advertencia severa: si ella no actúa correctamente, pagará un precio más alto que el propio Maduro.

En contraste, el presidente de EE.UU. ha mostrado escepticismo hacia la líder opositora María Corina Machado. Trump afirmó que Machado no cuenta con el respeto ni el apoyo suficiente dentro de Venezuela para liderar. Estas declaraciones han generado desconcierto, dado que Machado es la ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025. Mientras tanto, Edmundo González se ha autoproclamado presidente desde el exilio, aunque Trump no lo ha mencionado como actor principal en su esquema de transición.

¿Qué sucederá con la industria petrolera bajo el control estadounidense?

Uno de los objetivos centrales de la administración Trump es la reactivación del sector energético. El mandatario espera que las petroleras estadounidenses inicien operaciones en Venezuela en menos de 18 meses. El beneficio principal sería una reducción directa en los precios de la gasolina para los ciudadanos de Estados Unidos. Para lograrlo, el gobierno planea invertir grandes sumas de dinero en la deteriorada infraestructura venezolana.

A pesar del optimismo de la Casa Blanca, las compañías petroleras muestran cautela. Décadas de inestabilidad, nacionalizaciones y falta de seguridad jurídica han mermado el apetito de inversión privada. Stephen Miller, asesor presidencial, asegura que Caracas ya ha enviado mensajes confirmando que cumplirán las demandas de Washington. El cerco naval en el Caribe ha sido, según Miller, la herramienta de presión más efectiva para lograr esta sumisión.

Mientras tanto, en el ámbito judicial, la defensa de Maduro busca su liberación inmediata. El fiscal general Tarek William Saab argumenta que el mandatario goza de inmunidad diplomática como jefe de Estado soberano. Maduro y su esposa, Cilia Flores, se declararon inocentes en su primera audiencia ante un tribunal en Nueva York. Expertos legales en Miami sugieren que el argumento de la inmunidad podría tener peso jurídico durante el proceso.

¿Cómo reacciona la comunidad internacional y el Congreso de EE.UU.?

Las Naciones Unidas han manifestado una “profunda preocupación” por el futuro del país sudamericano. El Alto Comisionado para los Derechos Humanos afirmó que la intervención de EE.UU. socava principios fundamentales del derecho internacional. Aunque reconocen el historial negativo de Maduro en derechos humanos, temen que la militarización empeore la crisis humanitaria. La ONU insiste en que el futuro de Venezuela debe ser decidido exclusivamente por su pueblo.

En el Capitolio, la operación militar ha generado divisiones significativas. Líderes republicanos apoyan la remoción de Maduro por la fuerza, calificándola como una medida contra el narcoterrorismo. Sin embargo, los demócratas cuestionan el costo financiero y la falta de consulta previa al Congreso. Se espera una votación sobre una resolución de poderes de guerra para limitar futuras acciones militares sin aprobación legislativa.

El panorama interno sigue siendo sombrío para los presos políticos en Venezuela. El Comité por la Libertad ha denunciado que se han suspendido las visitas y comunicaciones externas en los centros de reclusión. La represión sea ha intensificado contra periodistas que intentan reportar los movimientos de las tropas estadounidenses y locales. La incertidumbre domina una nación que, tras la captura de su líder, se encuentra bajo un mando dual y un futuro democrático postergado.

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