Trump dio a Maduro una semana para abandonar Venezuela tras llamada telefónica.
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Una conversación telefónica de apenas 15 minutos entre los presidentes Donald Trump y Nicolás Maduro ha encendido las alarmas en el hemisferio occidental. En un contacto secreto mediado por Brasil, Catar y Turquía, Trump rechazó las demandas del líder venezolano y le dio un plazo de siete días para dejar el poder y salir del país con su familia. El ultimátum expiró el 28 de noviembre sin respuesta, lo que ha elevado las tensiones a un nivel sin precedentes. Fuentes cercanas a la llamada, citadas por Reuters y el Miami Herald, revelan que Maduro pidió amnistía total, fin de sanciones y un gobierno interino liderado por su vicepresidenta, Delcy Rodríguez. Trump, por su parte, solo ofreció un salvoconducto seguro, pero sin concesiones mayores.
Esta revelación llega en un momento de máxima presión estadounidense sobre Caracas. Desde agosto, Trump ha ordenado un despliegue naval en el Caribe para combatir el narcotráfico, con ataques a embarcaciones sospechosas que Washington vincula al “Cártel de los Soles”, una red que acusa directamente a Maduro y altos funcionarios chavistas. El Pentágono ha designado a grupos como el Tren de Aragua como organizaciones terroristas, justificando una estrategia que podría extenderse a territorio venezolano. El cierre del espacio aéreo venezolano, ordenado por EE.UU., es solo el último paso en esta escalada.
Analistas internacionales ven en esta llamada un intento desesperado de Maduro por negociar su salida, pero también un reflejo de la debilidad del régimen ante el aislamiento creciente. Rusia y China, aliados tradicionales de Caracas, no han intervenido públicamente, dejando al chavismo solo frente a la ofensiva de Washington. Mientras tanto, en Caracas, Maduro ha reforzado su retórica de lealtad al “pueblo venezolano”, negando cualquier debilidad. Hoy, Trump se prepara para un anuncio importante a las 2:00 p.m., que podría marcar el rumbo de la crisis.
La conversación secreta: demandas y rechazos
La llamada fue un intercambio tenso y breve, según cuatro fuentes familiarizadas con el contenido, consultadas por Reuters. Maduro, heredero de Hugo Chávez, abrió la conversación expresando disposición a abandonar Venezuela, pero solo bajo condiciones estrictas que Washington calificó de “inaceptables”. Entre sus peticiones principales: una amnistía legal global para él, su familia y más de 100 funcionarios del régimen, muchos acusados por EE.UU. de narcotráfico, corrupción y violaciones a los derechos humanos. Además, solicitó el levantamiento inmediato de las más de 400 sanciones impuestas por la administración Trump, que han asfixiado la economía venezolana.
Otra demanda clave fue el archivo del caso en la Corte Penal Internacional (CPI), donde Maduro enfrenta investigaciones por presuntos crímenes de lesa humanidad, como torturas y detenciones arbitrarias. Fuentes del Miami Herald agregan que el líder chavista propuso un esquema de transición similar a un “modelo cubano”: mantener influencia sobre las fuerzas armadas y permitir elecciones libres, pero con Delcy Rodríguez al frente de un gobierno interino hasta nuevos comicios. Esto, según analistas, buscaba preservar el poder del chavismo desde las sombras.
¿Cómo reaccionó la Casa Blanca a los pedidos de Maduro?
Trump, asesorado por su secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, rechazó la mayoría de estas solicitudes. En cambio, ofreció un salvoconducto para que Maduro y su familia salieran hacia un destino de su elección, como Rusia. “Lo único que le puedo ofrecer es una salida segura del poder en Venezuela”, habría dicho Trump, según las fuentes. El plazo de una semana expiró sin aceptación, lo que llevó a especulaciones sobre una posible incursión militar. El Departamento de Estado de EE.UU. mantiene una recompensa de 50 millones de dólares por información que lleve al arresto de Maduro, y 25 millones por Diosdado Cabello, su número dos.
Esta no fue la primera vez que Caracas busca diálogo. Fuentes indican que el chavismo solicitó una segunda llamada, pero Washington no ha confirmado. En una reunión con asesores este lunes, Trump evaluó la campaña de presión, y una fuente en la Casa Blanca no descartó una salida negociada, aunque con “desacuerdos significativos”. El papa León XIV, en un gesto reciente, propuso diálogo entre ambos países para evitar una invasión, pero por ahora, las grietas persisten.
Amenazas militares: del mar a la tierra venezolana
El contexto de la llamada está marcado por una ofensiva estadounidense contra el narcotráfico que amenaza con cruzar fronteras. Este martes, en una reunión de gabinete en la Casa Blanca, Trump insistió en que “muy pronto” comenzarán ataques contra cárteles dentro de Venezuela. “En tierra es mucho más fácil. Conocemos las rutas que toman. Lo sabemos todo sobre ellos. Sabemos dónde viven los malos. Y vamos a empezar con eso también muy pronto”, declaró el mandatario a la prensa, refiriéndose al operativo reciente contra lanchas en el Caribe acusadas de transportar drogas.
Trump advirtió que cualquier país que produzca y trafique estupefacientes hacia EE.UU. “Está sujeto a ataques”, extendiendo la amenaza implícitamente a Colombia. Esta retórica se enmarca en una estrategia que designa al “Cártel de los Soles” –vinculado a altos mandos venezolanos– como organización terrorista extranjera. Previamente, Pete Hegseth había asegurado que el Pentágono “apenas ha comenzado a atacar barcos narcotraficantes”. “Hemos estado envenenando al pueblo estadounidense y es hora de arrojar a estos narcoterroristas al fondo del océano”, enfatizó el secretario de Guerra, defendiendo operaciones como el bombardeo de septiembre en el Caribe, criticado por rematar a sobrevivientes, según un informe de The Washington Post.
Trump negó que Hegseth ordenara “matar a todos” en ese ataque, pero las críticas persisten. El despliegue en el Caribe, iniciado en agosto, incluye operaciones navales que Washington justifica como defensa contra el flujo de drogas. Analistas ven en esto una excusa para presionar a Maduro, cuyo gobierno niega las acusaciones. El Tren de Aragua, otra banda venezolana clasificada como terrorista, complica el panorama, alimentando la narrativa de “narcoterrorismo” en la región.
Plan de contingencia: preparación para un cambio en Caracas
En medio de esta escalada, el Departamento de Guerra confirmó la existencia de un plan de contingencia si Maduro deja el poder. La portavoz Kingsley Wilson lo reveló en una conferencia de prensa: “El Pentágono tendría una respuesta planificada y preparada”. “Estamos a disposición del presidente para hacer lo que sea necesario”, agregó, refiriéndose a operaciones en el Comando Sur. Este anuncio, ilustrado con imágenes de Trump junto a Rubio y Hegseth, subraya la seriedad de Washington ante un posible vacío de poder.
El plan se activa en un escenario de tensiones crecientes, con EE.UU. aumentando su presencia militar en el Caribe. Fuentes indican que incluye apoyo a una transición democrática, pero sin detalles públicos. Maduro, al enterarse, no ha comentado directamente, pero su gobierno ha cerrado filas. En un acto público este lunes en Caracas, el líder chavista juró “lealtad absoluta” al pueblo. “Tengan la seguridad de que nunca les fallaré, nunca, nunca, nunca”, exclamó ante simpatizantes, evocando a Chávez y rechazando cualquier rendición.
Esta respuesta contrasta con las filtraciones sobre la llamada, que The New York Times destapó. Maduro no ha referido públicamente el contacto con Trump, pero su discurso endurecido refleja el cerco: sanciones económicas, recompensas por su captura y operaciones militares a las puertas de Venezuela. Organizaciones independientes estiman que las sanciones han devastado la economía, con hiperinflación y escasez que empujan a millones a emigrar.

