EN PORTADA: IRÁN BAJO ALERTA

Con improperios y la amenaza de "volarlo todo", Trump arremete contra Irán y no descarta despliegue de tropas terrestres.
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Foto: EFE

Trump insiste con desatar «el infierno» en Irán si no reabre «el puto estrecho».

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La tensión global ha alcanzado un punto de no retorno este domingo tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El mandatario volvió a amenazar con desatar «el infierno» sobre territorio iraní si no se desbloquea el estratégico estrecho de Ormuz. A través de su red social, Truth Social, Trump lanzó una advertencia directa y agresiva contra la república islámica. El plazo otorgado por la Casa Blanca vence este martes, marcando una fecha crítica para la estabilidad energética mundial.

El presidente utilizó un lenguaje inusualmente crudo al instar a los líderes iraníes a reabrir «el puto estrecho». En sus mensajes, calificó a sus contrapartes de «malditos locos» y aseguró que las consecuencias de ignorar su advertencia serán devastadoras. «El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno», afirmó el republicano. Según sus palabras, las infraestructuras clave del país persa están en la mira de la capacidad militar estadounidense.

Esta escalada discursiva ocurre en un momento de fragilidad absoluta para las cadenas de suministro internacionales. El cierre de Ormuz ha bloqueado el tránsito de la quinta parte del petróleo que consume el planeta. La crisis comenzó el pasado 28 de febrero, tras una serie de bombardeos conjuntos entre Estados Unidos e Israel. Desde entonces, el mercado energético ha reaccionado con volatilidad extrema ante la posibilidad de un desabastecimiento prolongado de crudo.

¿Qué sucederá cuando expire el plazo del ultimátum?

El tiempo se agota según el cronograma establecido de manera unilateral por la administración Trump. El mandatario extendió recientemente el plazo hasta el 6 de abril a las 20:00 horas de Washington. Esto significa que a la medianoche GMT del 7 de abril, Estados Unidos podría iniciar una ofensiva aérea a gran escala. Trump ha prometido que, si Irán no cede, procederá a la destrucción total de sus centrales eléctricas principales.

«¿Recuerdan cuando le di a Irán diez días para llegar a un acuerdo? Se acaba el tiempo», escribió el presidente el sábado. Según sus cálculos, restan menos de 48 horas para que las fuerzas estadounidenses ejecuten las órdenes de ataque. Esta estrategia de presión máxima busca forzar una capitulación inmediata de Teherán para normalizar el flujo marítimo. Sin embargo, analistas internacionales advierten que un ataque de esta magnitud podría cerrar el estrecho de forma permanente por restos de naufragios.

La promesa de atacar «con dureza» en las próximas dos o tres semanas también sigue vigente en el discurso oficial. El pasado miércoles, Trump se dirigió a la nación en un mensaje televisado que dejó más dudas que certezas. En esa alocución, no ofreció detalles sobre una salida diplomática ni una estrategia clara de reapertura. Por el contrario, su retórica se ha centrado exclusivamente en la capacidad destructiva de su ejército frente a la resistencia iraní.

¿Existe una posibilidad real de evitar el conflicto este lunes?

A pesar del lenguaje incendiario, Donald Trump mostró una pequeña ventana de optimismo durante una entrevista con la cadena Fox News. El mandatario aseguró a Trey Yingst que cree posible alcanzar un acuerdo con Irán este mismo lunes. «Creo que hay muchas posibilidades de que mañana se llegue a un acuerdo», declaró el presidente estadounidense. Según sus fuentes, las delegaciones de ambos países se encuentran actualmente en un proceso de negociación bajo presión extrema.

Sin embargo, esta esperanza diplomática viene acompañada de una amenaza todavía más radical en caso de fracaso. Trump confesó estar pensando en «volarlo todo por los aires y apoderarse del petróleo» si no hay una firma inmediata. Esta postura de “todo o nada” ha puesto en alerta a los aliados de la OTAN y a las potencias asiáticas. La comunidad internacional observa con temor cómo la negociación se lleva a cabo bajo la sombra de un inminente bombardeo.

El lunes se perfila como la jornada más importante para la diplomacia global en lo que va del año 2026. Los mediadores internacionales trabajan contra reloj para evitar que el martes se convierta en el inicio de una guerra total. Si el diálogo falla, el impacto en la economía será inmediato y profundo. La incertidumbre sobre el resultado de las conversaciones de última hora mantiene a los mercados financieros en una situación de parálisis defensiva.

¿Cómo afectará este ataque a los precios de la energía?

Si Trump cumple su promesa de atacar las centrales eléctricas, las consecuencias económicas serán catastróficas para el consumidor promedio. Un ataque a la infraestructura energética iraní dispararía automáticamente el precio del barril de petróleo a niveles históricos. Esto encarecería no solo el combustible en las gasolineras, sino también el transporte de alimentos y productos básicos. En un contexto donde la inflación ya está disparada, el efecto sería un golpe demoledor para los hogares.

Las cadenas de suministro, que aún no se recuperan totalmente de crisis anteriores, enfrentarían un colapso logístico. El estrecho de Ormuz es el cuello de botella más importante del comercio energético mundial. Su cierre prolongado obligaría a las flotas de petroleros a tomar rutas mucho más largas y costosas. Esto añadiría semanas de retraso y miles de dólares en costos operativos por cada cargamento que intente llegar a occidente o Asia.

Expertos advierten que el plan de Trump de «apoderarse del petróleo» es técnicamente complejo y militarmente costoso. No se trata solo de bombardear, sino de ocupar y gestionar zonas altamente hostiles bajo fuego enemigo. Esta posibilidad ha generado críticas internas en Estados Unidos por el riesgo de empantanar al país en un nuevo conflicto eterno. No obstante, el presidente insiste en que su enfoque es la única manera de garantizar la seguridad energética nacional.

¿Cuál es la estrategia de comunicación de la Casa Blanca?

La comunicación de este conflicto se ha desplazado casi en su totalidad a las redes sociales personales del presidente. Truth Social se ha convertido en el boletín oficial de guerra, donde los insultos y los ultimátums reemplazan a los comunicados diplomáticos. Este estilo directo y sin filtros busca movilizar a su base política mientras mantiene en vilo a sus adversarios. Trump utiliza frases como «¡Gloria a Dios!» o «Alabado sea Alá» de forma irónica para enfatizar su dominio.

Esta táctica de comunicación genera una niebla de guerra que dificulta saber qué es una amenaza real y qué es una postura negociadora. Sin embargo, el despliegue militar en la región confirma que las advertencias no son solo retórica electoral. Los portaaviones y escuadrones de ataque ya están posicionados para ejecutar el plan del «Día de la Central Eléctrica». La falta de detalles concretos en sus discursos oficiales contrasta con la precisión de sus amenazas en redes.

El país espera con ansiedad el mensaje que el presidente pueda emitir este lunes tras el cierre de las negociaciones. Si no hay humo blanco en las conversaciones, el mundo despertará el martes ante una realidad bélica sin precedentes en el siglo XXI. Donald Trump ha dejado claro que su paciencia se ha agotado y que el costo de la inacción iraní será el «infierno». La cuenta regresiva ha comenzado y quedan menos de 48 horas para conocer el desenlace.

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