Trump, junto a líderes de Egipto, Catar y Turquía, selló la paz en Gaza.
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En un escenario de vallas publicitarias con su sonrisa omnipresente y un podio rojo bajo el lema “PEACE 2025”, el presidente Donald Trump protagonizó la firma de un acuerdo que pone fin a dos años de genocidio en Gaza. Junto a los presidentes de Egipto, Abdel Fattah al-Sisi; Turquía, Recep Tayyip Erdogan; y el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, Trump levantó el documento que sella un alto el fuego, libera rehenes y abre la puerta a la reconstrucción. Ante más de 30 líderes mundiales, incluido el presidente español Pedro Sánchez y el primer ministro británico Keir Starmer, Trump proclamó: “Por fin tenemos paz en Medio Oriente”. Ausente Benjamín Netanyahu –cuya invitación fue vetada por Erdogan–, la cumbre egipcia marca un triunfo diplomático para Washington, aunque persisten dudas sobre su durabilidad.
La ceremonia, retrasada horas y orquestada como un espectáculo para el republicano, transcurrió en el balneario de Sharm el-Sheij, “la ciudad de la paz”. Trump, recibido con honores faraónicos por al-Sisi, saludó individualmente a los invitados antes de la rúbrica. “Fue un gran obstáculo, pero todo salió tan bien que nadie podía creerlo. Nunca antes había visto tanta felicidad”, exaltó, equiparando el pacto al “acuerdo más grande y complejo” de la historia, capaz de prevenir una Tercera Guerra Mundial.
De Tel Aviv a Sharm: Un día de euforia
El periplo de Trump inició en Tel Aviv, donde aterrizó en el aeropuerto Ben Gurión, recibido por Netanyahu y el presidente Isaac Herzog. En Jerusalén, se reunió con familias de rehenes –liberados ese mismo día por Hamás– y su yerno Jared Kushner, parte del equipo mediador. Ante la Knéset, el magnate recibió ovaciones: “Esto no es solo el fin de una guerra, es el fin de una era de terror y muerte. Es el amanecer de un nuevo Medio Oriente”, arengó, agradeciendo a “naciones árabes y musulmanas” por presionar a Hamás.
La ausencia de Netanyahu, confirmada tras la amenaza de Erdogan de boicotear la cumbre, subrayó las tensiones. “No aterrizaría si él viene”, advirtió el turco, quien acusa a Israel de genocidio. Ni Hamás ni Israel firmaron directamente; el documento, simbólico pero vinculante, es avalado por mediadores. Sorpresiva presencia: Gianni Infantino, presidente de la FIFA, posó en fotos familiares.
Alto el fuego, rehenes y un futuro incierto
El “Trump Declaration for Enduring Peace and Prosperity” detalla la primera fase, ya en marcha: alto el fuego indefinido, retiro parcial israelí, entrada masiva de ayuda humanitaria y canje de 20 rehenes vivos por 1.968 prisioneros palestinos –muchos sin cargos formales por ataques del 7-O. En Jan Yunis, miles aplaudieron la llegada de autobuses con exreclusos al Hospital Nasser, custodiados por 7.000 agentes de Hamás. “Es un día de profunda alegría”, corearon familias, mientras presos asomaban por las ventanas, vestidos con chándales grises.
La segunda fase, iniciada esta semana, aborda reconstrucción –estimada en 53.000 millones de dólares–, desarme de Hamás y gobernanza transitoria vía un comité palestino “apolítico” supervisado por el “Consejo de la Paz”, presidido por Trump y Tony Blair. Hamás mantendrá control armado temporal, con Trump confiado: “La gente está cansada; el alto el fuego perdurará”. Egipto, anfitrión clave, elogia a Trump como “figura excepcional” y lo invita a la Conferencia de Reconstrucción en El Cairo, en noviembre.
Voces globales: De la esperanza a las sombras
Líderes como Macron y Meloni posaron en la foto oficial, pero el tono varió. Al-Sisi calificó el rol de EE.UU. como “garantía esencial”; Erdogan, pese a tensiones, firmó destacando unidad árabe. Sánchez, desde España, tuiteó: “Paz para Gaza es paz para el mundo”. En redes, el optimismo choca con escepticismo: “Paz simbólica mientras Gaza arde”, escribió un usuario, aludiendo a escombros “multiplicados por diez”. Tragedia empañó el día: tres diplomáticos qataríes murieron en un accidente automovilístico cerca de Sharm.
Trump, en Air Force One, presumió: “Esto despegó como un cohete”. Elogió a mediadores como “los más poderosos y ricos”, y a al-Sisi como “presidente y general”. La cumbre, breve y a puerta cerrada post-firma, no reveló detalles, pero diplomáticos ven en charlas laterales el verdadero avance.
¿Paz duradera o foto efímera?
El pacto, negociado en Sharm por delegados israelíes y de Hamás, cierra un capítulo sangriento iniciado hace más de 40 años, con miles de muertos. Pero expertos advierten: sin retiro total israelí ni desarme claro de Hamás, el riesgo de colapso persiste, como en intentos previos. Trump, en su discurso de 40 minutos, chistoseó con impaciencia de invitados –Macron y Guterres rehusaron el podio–, pero insistió: “Es el amanecer histórico”.

