Protestas contra ICE sacuden San Francisco

Protestas en San Francisco contra ICE tras la llegada de agentes federales a la Isla de la Guardia Costera para reforzar operativos migratorios.
Protestas contra ICE sacuden San Francisco
EFE

Agentes federales de inmigración enfrentaron protestas el jueves en el Área de la Bahía de San Francisco, cuando se dirigían hacia la Isla de la Guardia Costera. El sitio, una isla artificial con más de un siglo de historia, alberga una importante base operativa de la Guardia Costera de Estados Unidos.

Las manifestaciones comenzaron temprano en la mañana, luego de que residentes y activistas migratorios advirtieran sobre la llegada de agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). Según testigos, decenas de personas se congregaron cerca del acceso restringido a la isla con pancartas y consignas en rechazo a las políticas de control migratorio federal.

Operativo federal en la bahía

Los agentes de CBP arribaron para reforzar los esfuerzos contra la inmigración ilegal en coordinación con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Guardia Costera. Todas estas dependencias forman parte del Departamento de Seguridad Nacional, que dirige distintas operaciones a lo largo de la frontera y del litoral del país.

En un comunicado, la Guardia Costera indicó que “a través de un enfoque integral del gobierno” busca detectar, disuadir e interceptar a personas que amenacen la seguridad nacional. El mensaje subrayó su compromiso en prevenir el ingreso de extranjeros ilegales, así como de individuos vinculados a actividades delictivas internacionales.

Además, funcionarios federales señalaron que el operativo en la bahía responde a necesidades logísticas y de entrenamiento, no a un despliegue militar permanente en la zona, aunque autoridades locales expresaron preocupación por una posible intensificación de las acciones migratorias.

Reacción en la ciudad y decisión presidencial

El presidente Donald Trump, quien monitorea de cerca la situación en California, anunció el retiro temporal de un plan para enviar más agentes federales a San Francisco, tras dialogar con el alcalde de la ciudad. Sin embargo, no precisó si esta suspensión incluye a la Guardia Nacional o si afectará únicamente las operaciones de la CBP y el ICE.

El anuncio calmó parcialmente el ambiente en el centro de la ciudad, aunque las protestas continuaron durante varias horas en distintos puntos del área metropolitana. Algunos manifestantes insistieron en que la presencia de las agencias federales representa una “intimidación” hacia las comunidades inmigrantes.

Pese a todo, la Guardia Costera mantuvo sus actividades regulares sin interrupciones y confirmó que el acceso a la base permanece restringido al personal autorizado.

La historia detrás de la isla

La Isla de la Guardia Costera, ubicada entre Oakland y Alameda, tiene una extensión de 67 acres y fue creada artificialmente en 1913. Originalmente, formó parte de un proyecto para mejorar el saneamiento del estuario de Oakland mediante un canal de marea propuesto décadas antes.

Para 1918, la isla ya estaba lista para recibir a sus primeros ocupantes. La Compañía de Construcción Naval de San Francisco se estableció allí y fabricó dos barcos antes de cerrar en 1921. Años después, en 1926, la Guardia Costera llegó al lugar y comenzó a consolidar su presencia.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el sitio albergó un centro de entrenamiento que operó hasta 1982, cuando fue reemplazado por el Centro de Apoyo Alameda. Desde entonces, el lugar adoptó definitivamente el nombre de Isla de la Guardia Costera.

Una base estratégica en la Costa Oeste

En 2012, la institución federal fundó la Base Alameda, que agrupa varias operaciones de apoyo en la costa del Pacífico. De acuerdo con un documento de 2016, la isla emplea a más de 1.200 personas, entre personal militar, contratistas y civiles.

El enclave tiene unos dos kilómetros de perímetro y un papel estratégico en las misiones de seguridad marítima. Desde allí operan cuatro buques de seguridad nacional, cada uno con capacidad para 170 tripulantes y alcance de hasta 12.000 millas náuticas.

Uno de estos barcos regresó recientemente de un despliegue de más de 21.000 millas por el Ártico, lo que refuerza la importancia táctica de la base en el resguardo de aguas internacionales y de la frontera marítima del país.

Mientras tanto, las protestas en San Francisco reavivaron el debate sobre el equilibrio entre seguridad nacional y derechos humanos, un tema que continúa marcando la agenda política en California.

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