Protesta anti-ICE en Oregon
EFE

Cientos de manifestantes anti-ICE se reunieron el 26 de agosto de 2025 frente al edificio federal de Eugene, Oregon, para protestar contra las detenciones de inmigrantes, desencadenando una respuesta de las autoridades del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). La manifestación, parte de una serie de protestas en la región, buscaba frenar las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en un contexto de creciente tensión por las políticas migratorias del presidente Donald Trump. Los activistas denunciaron tácticas agresivas de los agentes federales, mientras que el DHS justificó sus acciones como necesarias para mantener el orden.

Tensión en el corazón de Eugene

La protesta comenzó al mediodía, cuando decenas de manifestantes se desplegaron alrededor del edificio federal en la calle 7ma, donde ICE opera una oficina local. Según la Red de Defensa de Inmigrantes del Condado de Lane, los activistas vigilaban las salidas para evitar detenciones durante los registros migratorios programados. “Queremos que ICE salga de Eugene, de Oregon y de todo el país”, afirmó Marbella Vásquez, una manifestante local, quien señaló que muchos inmigrantes han evitado citas con ICE por temor a ser detenidos.

Por ejemplo, a las 12:30 p.m., un vehículo del DHS intentó salir del estacionamiento, pero los manifestantes bloquearon el paso, exigiendo saber si llevaba a algún detenido. Los agentes federales intervinieron, apartando físicamente a varios manifestantes. Un video grabado por KLCC capturó el enfrentamiento, mostrando forcejeos y lenguaje explícito entre ambas partes. Menos de una hora después, otro vehículo sin distintivos intentó salir, y los activistas insistieron en verificar si transportaba inmigrantes antes de permitir su paso.

Respuesta federal y acusaciones

El DHS reportó que un manifestante fue detenido tras el enfrentamiento, acusado de obstruir a un agente federal, aunque no se han proporcionado detalles sobre su identidad o cargos específicos. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, afirmó en un comunicado el 25 de agosto que los agentes enfrentan un aumento del 413% en agresiones durante protestas anti-ICE, justificando el uso de medidas como gas pimienta y táseres en casos recientes. “No permitiremos que los alborotadores detengan nuestras operaciones”, señaló Noem.

Sin embargo, activistas como Rob Fisette, de la Red de Defensa de Inmigrantes, argumentan que las protestas han reducido las detenciones en Eugene. Según Lookout Eugene-Springfield, las detenciones de ICE en la ciudad cayeron un 30% en julio, de 120 a 85, tras un aumento en junio. Fisette atribuye esto a la presión constante de los manifestantes, que obliga a ICE a reconsiderar sus operativos. “Cuando estamos aquí, hacemos que se lo piensen dos veces antes de detener a alguien”, afirmó.

Un movimiento en crecimiento

Las protestas en Eugene forman parte de una ola nacional contra las políticas migratorias de Trump, quien en mayo ordenó triplicar los arrestos diarios de ICE a 3,000. Desde enero, ICE ha deportado a 152,000 personas, según el DHS, aunque el 65% no tenía antecedentes penales, según el Transactional Records Access Clearinghouse. En Oregon, un estado santuario que limita la cooperación policial con ICE, los activistas han intensificado sus esfuerzos, inspirados por movimientos similares en Portland y Los Ángeles.

Además, la ACLU de Oregon ha criticado las tácticas federales, denunciando detenciones sin identificación clara de los agentes. En un caso reciente en Portland, un inmigrante colombiano fue trasladado al Northwest Detention Center en Tacoma tras un operativo similar, según la Oficina del Fiscal de Oregon. Los activistas de Eugene planean mantener protestas mensuales el último martes de cada mes y actuar ante alertas de deportaciones.

Impacto en la comunidad

La presencia de manifestantes ha generado reacciones mixtas. Algunos residentes, como Ana Gómez, apoyan la causa pero expresan preocupación por la seguridad. “Entiendo su lucha, pero los enfrentamientos asustan a los vecinos”, dijo. Otros, como Fisette, insisten en que las protestas son pacíficas en su mayoría y buscan proteger a la comunidad inmigrante, que representa el 7% de la población de Eugene. Mientras tanto, el DHS no ha respondido a solicitudes de comentarios sobre el incidente, y la policía de Eugene aclaró que no participa en operativos migratorios, limitándose a intervenir en casos de disturbios. La tensión en la ciudad promete continuar mientras las protestas persisten.

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