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Chicago: Patrulla Fronteriza presume disparar 5 veces a mujer

Un agente de Patrulla Fronteriza en Chicago se jactó por mensaje de haber disparado cinco veces a una mujer durante una colisión.
Patrulla Fronteriza presume disparar 5 veces a mujer
EFE

El agente de la Patrulla Fronteriza Charles Exum, acusado de disparar cinco veces contra una mujer en Chicago, se encuentra bajo fuerte escrutinio judicial tras revelarse mensajes en los que aparentemente se jactó del tiroteo. Los textos salieron a la luz durante una audiencia esta semana, en la que el abogado de la mujer herida denunció que el Gobierno podría haber destruido evidencia clave del caso.

La víctima, Marimar Martínez, de 30 años, enfrenta cargos federales junto a su coacusado, Anthony Ruiz, por presuntamente embestir el vehículo del agente Exum durante una persecución. Sin embargo, la defensa sostiene que fue el funcionario quien la chocó y disparó de manera injustificada.

“Cinco tiros, siete agujeros”: el mensaje que indigna a la defensa

Durante el juicio, el abogado de Martínez, Christopher Parente, mostró mensajes de texto en los que Exum se dirigía a un grupo de compañeros tras la publicación de un artículo sobre el caso. En los mensajes, el agente escribió: “Léelo. Cinco tiros, siete agujeros”, refiriéndose a las heridas sufridas por Martínez.

Cuando Parente le pidió aclarar el comentario, Exum respondió que era instructor de armas de fuego y añadió: “Me enorgullezco de mi puntería”. En otro mensaje, bromeó: “Disparé cinco veces y ella tenía siete agujeros. Apúntenlo, muchachos”.

Aunque las conversaciones fueron parcialmente censuradas en el tribunal, los textos provocaron indignación por el tono que aparenta burlarse del uso de la fuerza. Exum intentó justificar los mensajes diciendo que “las acciones ilegales tienen consecuencias legales” y que su actuación fue en defensa propia.

Un auto con pruebas que desaparecieron del radar

El punto más polémico de la audiencia fue la gestión del vehículo de Exum, pieza clave para esclarecer cómo ocurrió el tiroteo. La defensa denunció que el Gobierno permitió que el agente condujera su coche —el mismo que participó en la confrontación— más de 1,600 kilómetros hasta su estado natal, Maine, después del incidente.

Según Parente, ese traslado pudo alterar o destruir evidencia relevante. La jueza federal Georgia Alexakis coincidió en esas preocupaciones y cuestionó por qué los autos de los acusados permanecieron bajo custodia en Chicago mientras que el del agente fue liberado de inmediato.

“El hecho de que los vehículos recibieran un trato diferente me preocupa profundamente”, señaló Alexakis durante la audiencia. El Gobierno argumentó que el FBI ya había tomado fotos, muestras de pintura y otros registros del automóvil antes de devolverlo, pero la magistrada insistió en que el protocolo debió ser el mismo para todas las partes.

Imágenes, pruebas y contradicciones oficiales

El Departamento de Justicia declaró que el día del incidente el FBI documentó el exterior del coche, revisó su sistema interno y descargó datos antes de devolverlo a Exum esa misma noche. El agente afirmó después que no recibió instrucciones sobre conservar el vehículo en su estado original.

En los días posteriores, condujo el auto mientras seguía activo en Chicago y, días más tarde, lo llevó hasta Maine. Un mecánico comenzó a reparar el vehículo, pero recibió la orden de detener las modificaciones después de que la defensa presentara quejas sobre manipulación de pruebas.

Semanas después, los fiscales ordenaron devolver el coche a Chicago, transportado en una plataforma. Sin embargo, Parente denunció que, al inspeccionarlo, los peritos de la defensa no pudieron acercarse a menos de medio metro ni tocar el vehículo.

La jueza cuestiona la versión del Gobierno

Durante la audiencia, Alexakis apuntó inconsistencias en los reportes de la fiscalía y en la información proporcionada por distintas agencias federales. En un momento, el Departamento de Justicia aseguró que el SUV de Exum era de uso personal y no oficial; luego rectificó, afirmando que pertenecía a la flota de la Patrulla Fronteriza.

La jueza subrayó que esa contradicción y la falta de claridad sobre el traslado del auto podrían obligarla a reconsiderar la validez de las pruebas. “Las discrepancias que emergen me llevan a cuestionar la versión que ofrece el Gobierno”, dijo.

Además, destacó que el FBI admitió no informar que un mecánico había trabajado en el vehículo sin autorización judicial. A su juicio, ese hecho y la liberación temprana del coche indicaban una posible negligencia en el manejo de evidencia.

Un caso bajo intenso escrutinio público

El tiroteo ocurrió tras una colisión entre el auto de Martínez y el vehículo de la Patrulla Fronteriza. Según la fiscalía, la mujer y su acompañante siguieron “de manera agresiva e impredecible” al agente, incluso saltándose semáforos en rojo. La defensa, sin embargo, describió el hecho como un accidente de tráfico en el que Exum reaccionó con uso excesivo de la fuerza.

Exum aseguró ante el juez que actuó para proteger su vida y que “hizo lo que tenía que hacer”. Dijo que el entrenamiento de los agentes considera la “intención transferida”: si el sospechoso daña un vehículo, se interpreta como una amenaza personal.

La jueza Alexakis deberá determinar si la manipulación del automóvil afectó el valor probatorio del caso y si el manejo gubernamental del vehículo fue de mala fe. Mientras tanto, el proceso se mantiene abierto y sigue atrayendo la atención nacional por el polémico comportamiento del agente.

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