Protesta anti-Trump: así amaneció Washington pintada
Un grupo de efectivos de la Guardia Nacional patrullan Washington D.C., EE.UU., este jueves. EFE/ Shawn Thew

La capital de Estados Unidos, Washington D.C., ha amanecido cubierta de mensajes de resistencia contra el presidente Trump. Desde que asumió el control de la Policía Metropolitana y desplegó a la Guardia Nacional, los habitantes han transformado paredes, postes y señales de tráfico en lienzos de protesta. Carteles, pegatinas y grafitis reflejan el descontento con la intervención federal, que busca, según el gobierno, combatir una supuesta ola de crímenes.

En barrios como NoMa y Adams Morgan, los mensajes van desde frases directas hasta obras inspiradas en el arte callejero. Un ejemplo destacado es un cartel que recuerda al “Lanzador de flores” de Banksy, pero con un sándwich como protagonista, en honor a un incidente que se ha convertido en símbolo de resistencia. Los residentes usan estas expresiones para defender su autonomía local frente a lo que consideran una imposición autoritaria.

Resistencia creativa frente a Trump

Uno de los símbolos más visibles de esta protesta es el caso del “Chico de los Sándwiches”, un exfuncionario del Departamento de Justicia que lanzó un sándwich a agentes federales durante un enfrentamiento. El incidente, captado en un video viral, inspiró carteles que se multiplican por la ciudad. “Un pequeño sándwich para el hombre, un gran gesto para la democracia”, se lee en pancartas que han aparecido en manifestaciones recientes. Los residentes, como Trina, una maestra jubilada, ven en estos actos un reflejo del espíritu rebelde de la ciudad.

Protesta anti-Trump: así amaneció Washington pintada
Dos miembros de la Guardia Nacional patrullan Washington D.C., EE.UU. este jueves. EFE/ Will Oliver

“Estas pequeñas muestras de resistencia dicen mucho sobre nuestra comunidad”, comentó. Los mensajes, que incluyen frases como “Liberen a DC” o “Fuera fascistas”, muestran el rechazo a la presencia de agentes federales y soldados en las calles. La intervención de Trump, que incluye el despliegue de 800 efectivos de la Guardia Nacional, se basa en la Ley de Autonomía de 1973. Sin embargo, las autoridades locales han cuestionado su justificación, destacando que los crímenes violentos en la ciudad han disminuido un 26% en el primer semestre de 2025, según datos oficiales.

La voz de Washington

La oposición al control federal no se limita a grafitis. Encuestas recientes indican que 8 de cada 10 residentes rechazan la intervención ordenada por Trump. Las calles de la capital están llenas de mensajes que critican no solo al presidente, sino también a miembros de su gabinete. Algunos carteles incluso hacen referencia a casos sensibles, como el del asalto al Capitolio en 2021, para cuestionar las políticas actuales.

Protesta anti-Trump: así amaneció Washington pintada
Fotografía que muestra varios carteles en rechazo a las políticas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en Washington (Estados Unidos). EFE/ Yeny García

Además, los mensajes en español, como “Todos tenemos derechos”, buscan apoyar a las comunidades migrantes afectadas por los arrestos masivos. Según la Casa Blanca, se han realizado más de 600 detenciones desde que comenzó la operación, muchas de ellas dirigidas a inmigrantes indocumentados. Esta situación ha generado temor, pero también ha avivado la creatividad de los habitantes para expresar su resistencia. En zonas como Dupont Circle, las paredes están cubiertas de pegatinas con frases como “Trump debe irse ya”. Estas expresiones, combinadas con instalaciones artísticas temporales, refuerzan el mensaje de que Washington no aceptará la intervención sin alzar la voz.

El arte como protesta

El activismo artístico no es nuevo en Washington, pero ha cobrado fuerza desde la llegada de Trump al poder. Una escultura efímera en forma de escritorio con un excremento encima, alusiva al 6 de enero, es solo un ejemplo de cómo los residentes usan el arte para desafiar al gobierno. Estas obras, aunque temporales, capturan la atención y generan conversación en la ciudad.

Los mensajes también incluyen consejos prácticos, como instrucciones sobre cómo actuar frente a agentes de inmigración. Este enfoque combina la resistencia con la solidaridad, especialmente hacia las comunidades más vulnerables. Los residentes, con una población de aproximadamente 700,000 personas, han convertido sus barrios en un espacio de expresión colectiva. La controversia en torno a la intervención federal continúa creciendo. Las autoridades locales, que han presentado demandas contra la administración, insisten en que la ciudad no necesita esta presencia militar.

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