El clima extremo ha golpeado a Estados Unidos con fuerza este fin de semana, dividiendo al país entre devastadoras inundaciones en el Medio Oeste y temperaturas abrasadoras en el oeste. Mientras ciudades como Milwaukee enfrentan lluvias récord y emergencias por inundaciones, regiones como Phoenix y Palm Springs lidian con un calor implacable que supera los 46 grados centígrados.
Inundaciones históricas azotan el Medio Oeste
En Milwaukee, Wisconsin, las lluvias torrenciales dejaron un rastro de caos. Hasta 30 centímetros de agua cayeron en pocas horas durante la noche del sábado, un evento que el alcalde Cavalier “Chevy” Johnson describió como “muy significativo” y sin precedentes en más de una década. Las autoridades locales declararon el estado de emergencia para enfrentar las consecuencias.
Por su parte, el jefe de bomberos de Milwaukee, Aaron Lipski, reportó que entre las 8:00 p.m. del sábado y las 7:00 a.m. del domingo se recibieron 614 llamadas de emergencia. De estas, 65 requirieron rescates acuáticos debido a vehículos atrapados en carreteras anegadas. Además, los equipos de emergencia atendieron fugas de gas, cables eléctricos caídos y hasta un incendio de dos alarmas.
A pesar de la gravedad, no se reportaron víctimas fatales. Sin embargo, cientos de autos abandonados complicaron las labores de rescate y la movilidad en la ciudad, según el ejecutivo del condado de Milwaukee, David Crowley. La declaración de emergencia permitirá canalizar recursos estatales y federales para la recuperación.
Impactos más allá de Milwaukee
Las inundaciones no se limitaron a la ciudad. Suburbios como Waukesha y New Berlin también reportaron conductores atrapados y carreteras intransitables. Asimismo, el aeropuerto internacional Mitchell de Milwaukee sufrió inundaciones en tres pistas y accesos, causando interrupciones significativas en los vuelos.
El mal tiempo se extendió a otros estados del Medio Oeste, como Kansas, Iowa y Nebraska, donde tormentas severas trajeron riesgos de vientos fuertes y granizo. Los servicios meteorológicos nacionales advirtieron que el peligro de inundaciones repentinas persistirá hasta la madrugada del lunes, con acumulados de lluvia que podrían alcanzar los 23 centímetros en áreas como Missouri y Kansas.
Calor extremo en el oeste del país
Mientras tanto, el oeste de Estados Unidos enfrenta una realidad opuesta. Más de 30 millones de personas, desde Oregón hasta Arizona, están bajo advertencias de calor extremo. En ciudades como Phoenix y Palm Springs, las temperaturas han superado los 46 grados centígrados, aumentando el riesgo de incendios forestales.
En el noroeste, estados como Oregón y Washington registran máximas entre 36 y 43 grados. Sin embargo, el calor no se limita al oeste. Los meteorólogos prevén que las altas temperaturas llegarán al Medio Oeste y el noreste durante la semana, con máximas de hasta 32 grados en Nueva York y Nueva Inglaterra.
Desafíos para las autoridades
La combinación de inundaciones y olas de calor representa un reto monumental para las autoridades. En Milwaukee, la compañía We Energies informó que 60,000 usuarios perdieron el suministro eléctrico el domingo por la mañana, aunque para la tarde se había restablecido el servicio a cerca de la mitad. Por su parte, los equipos de emergencia trabajan sin descanso para asistir a las comunidades afectadas.
Pese a todo, las advertencias meteorológicas siguen activas. En el Medio Oeste, las lluvias intensas podrían continuar, mientras que en el oeste, el riesgo de incendios forestales se mantiene elevado debido al calor y la sequedad. Las autoridades han instado a la población a extremar precauciones, desde evitar carreteras inundadas hasta mantenerse hidratados y protegidos del sol.
En consecuencia, Estados Unidos enfrenta un verano de extremos climáticos que pone a prueba la resiliencia de sus comunidades y la capacidad de respuesta de sus servicios de emergencia. Las próximas horas serán cruciales para mitigar los impactos y garantizar la seguridad de millones de personas.









