El huracán Erin azotó los Outer Banks de Carolina del Norte este jueves, dejando fuertes vientos y marejadas que inundaron carreteras y amenazaron casas costeras. Aunque la tormenta, de categoría 2, comenzó a alejarse hacia el Atlántico, sus efectos devastadores han generado alertas desde Florida hasta Nueva Inglaterra. Con vientos de 165 km/h y olas de hasta 6 metros, Erin ha puesto en riesgo a 7.7 millones de personas en zonas propensas a inundaciones, según el Servicio Meteorológico Nacional. El gobernador Josh Stein declaró emergencia y ordenó evacuaciones en áreas vulnerables, mientras los residentes enfrentan el impacto de un huracán intensificado por el cambio climático.
Inundaciones y cierres en los Outer Banks
Las bandas exteriores de Erin golpearon los Outer Banks con fuerza, inundando la Carretera 12, la principal vía que conecta estas islas barrera. El agua de mar se coló bajo casas elevadas en Rodanthe y Buxton, amenazando estructuras ya debilitadas por la erosión crónica. Según David Hallac, superintendente de la Costa Nacional de Cabo Hatteras, docenas de viviendas y dunas protectoras están en riesgo. Las autoridades cerraron la carretera el miércoles por la noche, y la conexión de la isla de Ocracoke con su terminal de ferry quedó cortada, aislando a residentes y turistas.
Por ejemplo, en los condados de Dare y Hyde, se ordenaron evacuaciones obligatorias para las islas de Hatteras y Ocracoke, en pleno apogeo de la temporada turística. Sin embargo, muchos residentes, como Jacob Throne de Hatteras, minimizaron el peligro, recordando tormentas pasadas. “He visto inundaciones peores; sacábamos canoas para ir a la escuela”, dijo Throne, quien trabaja en tiendas de surf locales.
Alertas por marejadas y corrientes peligrosas
El Centro Nacional de Huracanes (NHC) informó que Erin, con vientos sostenidos de 165 km/h, alcanzó su punto más cercano a Carolina del Norte el jueves, a 340 km al este de Cabo Hatteras. Aunque no tocará tierra, su enorme tamaño, con vientos de tormenta tropical extendiéndose 800 km, ha generado alertas de marejada ciclónica desde Cape Lookout hasta Duck. Estas marejadas podrían elevar el nivel del agua hasta 1.2 metros durante la marea alta, según el NHC.
Además, las corrientes de resaca han puesto en peligro a bañistas en toda la costa este. En Wrightsville Beach, rescatistas salvaron a más de 80 personas entre lunes y martes, según el Servicio Meteorológico Nacional. Bob Oravec, meteorólogo del organismo, advirtió que incluso los nadadores experimentados corren riesgos: “No es seguro, no importa cuánto creas que sabes”. Playas en Nueva York, Nueva Jersey y Maryland fueron cerradas, mientras que Nantucket espera olas de más de 3 metros.
Impacto del cambio climático
Los científicos atribuyen la intensidad de Erin al calentamiento global. Océanos más cálidos y una atmósfera con mayor vapor de agua han provocado que huracanes como este se intensifiquen rápidamente. Erin alcanzó categoría 5 el sábado pasado, con vientos de 257 km/h, antes de debilitarse a categoría 2, según el NHC. Este fenómeno, conocido como intensificación rápida, es cada vez más común, según la NOAA, que prevé una temporada de huracanes por encima del promedio con hasta 18 tormentas nombradas.
Por su parte, el impacto de Erin se extiende más allá de Carolina del Norte. En Puerto Rico, las bandas exteriores dejaron 147,000 hogares sin electricidad, mientras que en las Bahamas y Turcas y Caicos se reportaron inundaciones y cierres de puertos. Bermudas espera mares agitados hasta el viernes, con olas de hasta 7 metros, según Phil Rogers, director del Servicio Meteorológico de la isla.
Respuesta de las autoridades
El gobernador Stein instó a los residentes a seguir las advertencias y preparar suministros para cinco días. “Hemos desplegado 200 tropas de la Guardia Nacional y equipos de rescate acuático”, afirmó. El Departamento de Transporte de Carolina del Norte cerró secciones de la Carretera 12, advirtiendo: “Si encuentras inundaciones, da la vuelta, no te ahogues”. Mientras tanto, el NHC monitorea dos perturbaciones adicionales en el Atlántico que podrían convertirse en tormentas nombradas, lo que subraya la amenaza continua de esta temporada ciclónica.
Pese a todo, muchos residentes de los Outer Banks optaron por quedarse, confiando en su experiencia con tormentas pasadas. Rob Temple, operador de cruceros en Ocracoke, expresó preocupación por el aislamiento si la carretera principal colapsa, pero señaló: “Si viniera directo hacia nosotros, no nos quedaríamos”. A medida que Erin se aleja, las autoridades siguen vigilando sus efectos, mientras la costa este se prepara para más oleaje y posibles daños en los próximos días.
