El 11 de septiembre de 2025, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, condenó la sentencia de 27 años y tres meses impuesta al ex presidente brasileño Jair Bolsonaro por el Supremo Tribunal Federal (STF) por intentar un golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022. Rubio calificó el fallo como una “caza de brujas” liderada por el juez Alexandre de Moraes, sancionado por EE.UU. A continuación, los detalles de la controversia y las tensiones diplomáticas.
Una sentencia histórica en Brasil
El STF sentenció a Bolsonaro por cinco cargos, incluyendo intento de golpe de Estado y organización criminal, tras liderar esfuerzos para anular la victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva. La conspiración, iniciada en 2021, incluyó campañas de desinformación y culminó en el asalto a las sedes del gobierno en Brasilia el 8 de enero de 2023, según la Fiscalía General de Brasil. Cuatro de cinco jueces respaldaron la condena, marcando un hito en la historia brasileña.
Fuerte reacción de Rubio
Por su parte, Rubio acusó al STF y a Moraes de persecución política. “Continúan las persecuciones por parte de Alexandre de Moraes, sancionado por violar derechos humanos”, escribió en X, prometiendo que EE.UU. “responderá en consecuencia”. En julio, Rubio revocó las visas de ocho jueces del STF, incluido Moraes, como apoyo a Bolsonaro, según Reuters. Estas acciones han escalado las tensiones, con Brasil defendiendo su soberanía frente a lo que calificó como “amenazas” de Rubio.
Apoyo de Trump a Bolsonaro
En consecuencia, el presidente Donald Trump también defendió a Bolsonaro, su aliado político. “Es sorprendente, muy parecido a lo que intentaron hacerme”, declaró a la prensa, comparando la condena con sus propios casos legales. Trump, quien impuso un arancel del 50% a productos brasileños en agosto, llamó a Bolsonaro “un buen presidente”. En 2024, las exportaciones brasileñas a EE.UU. cayeron un 12% debido a estas medidas, según el Ministerio de Comercio de Brasil.
Contexto de la conspiración
Por otro lado, la sentencia detalla cómo Bolsonaro lideró una campaña para desacreditar el sistema electoral brasileño desde 2021, cuando Lula lideraba las encuestas. Tras su derrota en octubre de 2022, sus seguidores instalaron campamentos frente a cuarteles, exigiendo una intervención militar. El 8 de enero de 2023, miles asaltaron el Congreso, la Presidencia y el STF, en un intento fallido de impedir la toma de posesión de Lula, según la BBC.
Respuesta de Brasil
Pese a todo, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil rechazó las declaraciones de Rubio. “No seremos intimidados por amenazas que atacan nuestra autoridad”, afirmó en un comunicado en X. El ministerio destacó que la condena se basó en “evidencias contundentes” de los delitos de Bolsonaro. En 2023, 1,500 personas fueron procesadas por los disturbios, según el STF, lo que subraya la magnitud de la crisis política en Brasil.
Implicaciones diplomáticas
Además, las acciones de EE.UU., como la revocación de visas y los aranceles, han tensado las relaciones bilaterales. En 2024, el comercio entre ambos países alcanzó los 88,000 millones de dólares, según el Departamento de Comercio de EE.UU., pero las sanciones podrían reducir esta cifra. La postura de Rubio refleja el apoyo de la administración Trump a líderes conservadores globales, aunque analistas advierten que estas medidas podrían alienar a aliados en América Latina, según el Wilson Center.
Impacto en la comunidad internacional
Para obtener más información, contacte al Departamento de Estado de EE.UU. al +1-202-647-4000 o al Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil al +55-61-2030-8000. Mientras Bolsonaro, bajo arresto domiciliario desde agosto, enfrenta su sentencia, la respuesta de EE.UU. podría intensificar el debate sobre la intervención extranjera en procesos judiciales soberanos, marcando un nuevo capítulo en las relaciones entre Washington y Brasilia.
