El 25 de agosto de 2025, el presidente Donald Trump anunció que el Departamento de Justicia demandará a California por el plan del gobernador Gavin Newsom de redibujar los distritos del Congreso para favorecer a los demócratas. Este enfrentamiento, desencadenado por un esfuerzo similar en Texas para beneficiar a los republicanos, marca un punto crítico en la batalla por el control de la Cámara de Representantes en las elecciones de mitad de período de 2026. La disputa, que podría llegar a la Corte Suprema, amenaza con redefinir las reglas de la redistribución electoral en EE.UU.
Un contraataque demócrata
La controversia comenzó cuando Trump instó a los republicanos de Texas a redibujar su mapa congressional para ganar cinco escaños adicionales, un plan aprobado por el Senado estatal el 23 de agosto y enviado al gobernador Greg Abbott. “Una gran victoria para los republicanos de Texas y de todo el país”, celebró Trump. En respuesta, Newsom firmó dos proyectos de ley el 21 de agosto para convocar una elección especial el 4 de noviembre, donde los votantes decidirán si aprueban un nuevo mapa que añadiría cinco distritos demócratas en California. “Traéngalo”, desafió Newsom en redes sociales tras el anuncio de Trump.
Por ejemplo, el plan de California busca contrarrestar la ventaja republicana en Texas, donde los legisladores aprovecharon su supermayoría para rediseñar distritos a mitad de década, rompiendo con la tradición de hacerlo cada diez años tras el censo. La maniobra texana, respaldada por Trump, generó críticas por diluir el voto de minorías, según la representante demócrata de Texas, Gina Hinojosa. En California, Newsom argumenta que su propuesta protege la democracia frente a lo que califica como un “intento de manipulación electoral” de Trump.
Una carrera contrarreloj
El plan de Newsom enfrenta obstáculos legales. Republicanos de California, liderados por el asambleísta Carl DeMaio, presentaron una demanda ante la Corte Suprema estatal, argumentando que los demócratas violaron la constitución al usar la táctica de “gut and amend” para acelerar los proyectos de ley sin los 30 días de revisión pública requeridos. Aunque la corte rechazó la petición el 20 de agosto, DeMaio prometió nuevas demandas, incluyendo una federal si los votantes aprueban el mapa. “Esto no es sobre ventaja partidista, sino sobre respetar la voluntad de los votantes”, dijo.
Además, la propuesta demócrata abandona temporalmente la Comisión de Redistribución Ciudadana de California, creada en 2008 para garantizar mapas imparciales. El asambleísta Marc Berman defendió la medida: “No queremos esta pelea, pero no huiremos cuando la democracia está en juego”. Sin embargo, críticos como el senador republicano Tony Strickland acusan a los demócratas de un “acuerdo secreto” que ignora la transparencia exigida por los votantes.
Implicaciones nacionales
La batalla no se limita a California y Texas. Estados como Missouri e Indiana, alentados por el vicepresidente JD Vance, exploran redibujar mapas para favorecer a los republicanos, mientras que gobernadores demócratas en Illinois y Maryland evalúan respuestas similares. Esta “carrera de redistribución” podría alterar el equilibrio de poder en la Cámara, donde los republicanos tienen una estrecha mayoría de 219-212. Con el 40% de aprobación de Trump según encuestas recientes, mantener el control del Congreso es crucial para su agenda, que incluye recortes fiscales y restricciones migratorias.
Por su parte, Newsom, visto como un posible candidato presidencial en 2028, ha posicionado a California como un baluarte contra las políticas de Trump. “No nos quedaremos de brazos cruzados mientras manipulan el sistema”, afirmó en un evento con líderes demócratas de Texas. La elección especial de noviembre, que costará millones en publicidad, será un referendo sobre la redistribución y un termómetro para las elecciones de 2026.
Un precedente peligroso
La escalada de la redistribución a mitad de década preocupa a expertos como Thad Kousser, politólogo de la Universidad de California en San Diego, quien advierte que podría normalizar el gerrymandering partidista. En California, el nuevo mapa reforzaría cinco escaños demócratas y facilitaría ganar cinco escaños republicanos, según el Comité de Campaña Congresional Demócrata. En Texas, los demócratas planean desafiar el mapa en tribunales, alegando violaciones a la Ley de Derechos Electorales.
Pese a todo, la lucha legal y política está lejos de terminar. Mientras Trump y Newsom intercambian acusaciones, la redistribución electoral se convierte en un campo de batalla que podría redefinir el futuro del Congreso y la polarización política en EE.UU.
