¿Existe una verdadera justificación en la designación del Cartel de los Soles como organización terrorista extranjera?
El Departamento de Estado de Estados Unidos designó oficialmente denominado Cartel de los Soles como Organización Terrorista Extranjera (FTO). Esta medida fue presentada como respuesta a actividades de narcotráfico desde Venezuela. Sin embargo, expertos en derecho internacional y analistas regionales cuestionan seriamente la pertinencia y veracidad de esta categorización. Ellos sugieren que podría responder a objetivos geopolíticos más amplios que la lucha antidrogas.
El secretario de Estado, Marco Rubio, justificó la decisión alegando la existencia de “pruebas suficientes” de que esta red de militares de alto rango facilita el narcotráfico hacia Estados Unidos y Europa. No obstante, investigadores independientes advierten que el término “cartel” se aplica de manera imprecisa. Esto se debe a que no describe una entidad monolítica como los tradicionales grupos criminales, sino una red difusa de presuntas corrupciones dentro de las fuerzas armadas.
¿Qué cambios legales trae la designación FTO?
La etiqueta de FTO representa uno de los instrumentos más severos del arsenal legal estadounidense contra organizaciones globales. Esta designación permite congelar activos internacionales, prohibir transacciones financieras y criminalizar cualquier apoyo material a la organización catalogada. Aunque legalmente no autoriza por sí sola el uso de fuerza letal, amplía significativamente las opciones de presión económica. También aplica restricciones migratorias contra quienes Washington vincule al cartel.

La medida convierte en delito federal proveer apoyo material a un grupo considerado terrorista. Por lo tanto, expone a los involucrados a penas que pueden llegar a 20 años de prisión o más si la colaboración resulta en muertes. Sin embargo, expertos en derecho internacional señalan que equiparar esta supuesta red con organizaciones como Al Qaeda o ISIS plantea interrogantes éticos profundos sobre la instrumentalización de marcos legales antiterroristas.
Según Adam Isaacson, director de supervisión de defensa en la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, “No es un grupo. No es como un grupo en el que la gente se identifique como miembros. No tienen reuniones regulares, ni una jerarquía”. Esta caracterización difusa sugiere que la designación podría servir más para expandir opciones de acción encubierta que para combatir una estructura criminal tradicional.
¿Cómo ha respondido Venezuela?
El Gobierno venezolano respondió de inmediato rechazando la designación como una “ridícula patraña” y una “infame y vil mentira“. Ellos afirman que está diseñada para justificar intervención imperialista. La vicepresidenta Delcy Rodríguez presentó un contraargumento basado en 27 años de informes de la Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). En estos informes se establece que Venezuela no es productor ni traficante de drogas relevante.

Rodríguez citó reportes de la propia Agencia Antidrogas estadounidense (DEA). Estos clasifican técnicamente a Venezuela como “no relevante” en materia de narcotráfico. “Si ellos de verdad quisieran combatir el narcotráfico, tendrían que irse a Ecuador”, señaló la vicepresidenta. Ella afirmó que el 70 por ciento de la cocaína exportada globalmente proviene de ese país.
Caracas sostiene que la designación es el “clásico formato estadounidense de cambio de régimen” y parte de una campaña para justificar intervención que busca apropiarse de recursos naturales venezolanos como petróleo, gas, oro, hierro y diamantes. El argumento chavista gira en torno a la idea de que la “guerra contra las drogas” es un pretexto para objetivos geopolíticos más amplios.
¿Cuáles son los riesgos para aliados regionales y la estabilidad?
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva expresó preocupación profunda sobre el despliegue militar estadounidense en el Caribe, anunciando su intención de hablar directamente con Donald Trump. “Estoy muy preocupado por el dispositivo militar estadounidense. Basta con un disparo y quién sabe cómo terminará”, advirtió Lula, enfatizando que “América del Sur es zona de paz”.
#COMUNICADO || ALBA RECHAZA LAS MENTIRAS Y CALUMNIAS DEL DEPARTAMENTO DE ESTADO CONTRA VENEZUELA pic.twitter.com/hAPjrI9A7T
— ALBA (@ALBATCP) November 24, 2025
Lula recordó que Brasil comparte frontera con Venezuela y que “no tiene sentido tener una guerra ahora”. Por su parte, el presidente colombiano Gustavo Petro aclaró que “no apoyo a Maduro” pero rechaza “una invasión”. Además, advirtió que las medidas estadounidenses responden más a intereses petroleros que a lucha antidrogas.
La tensión escaló cuando la Administración Federal de Aviación (FAA) emitió una alerta de “situación potencialmente peligrosa” en el espacio aéreo venezolano. Como consecuencia, al menos siete aerolíneas internacionales —Iberia, TAP, Latam, Avianca, Gol, Turkish Airlines y Air France— suspendieron indefinidamente sus rutas a Caracas. Esto dejó varados a miles de pasajeros y prácticamente aisló al país por vía aérea comercial.
¿Qué respalda la preocupación sobre objetivos geopolíticos?
El despliegue militar estadounidense denominado “Operación Lanza del Sur” mantiene en el Caribe más de 15.000 efectivos, incluyendo el portaaviones USS Gerald R. Ford —el más grande y sofisticado del mundo—. Esta operación también incluye destructores lanzamisiles, submarinos nucleares, aviones F-35 y fuerzas de operaciones especiales. Aunque presentada como operación antidrogas, el Pentágono ha reportado destruir aproximadamente 20 embarcaciones y causar más de 80 muertes desde mediados de septiembre. Sin embargo, no siempre se proporciona evidencia concluyente sobre la naturaleza de las embarcaciones atacadas.

El secretario de Defensa Pete Hegseth declaró que la designación FTO proporcionará “un montón de nuevas opciones para Estados Unidos” para tratar con Maduro. Aunque se rehusó a proporcionar detalles específicos, esta ambigüedad sugiere que la administración Trump contempla acciones más allá de sanciones económicas. Podría incluir potencialmente operaciones militares encubiertas o de mayor envergadura.
Internamente en Estados Unidos, una encuesta CBS News/YouGov revela que el 70 por ciento de los ciudadanos se opone a una intervención militar en Venezuela, mientras que el 76 por ciento considera que la administración Trump no ha explicado claramente sus objetivos. Esta oposición doméstica podría complicar cualquier escalada militar que la Casa Blanca esté considerando.
Perspectivas futuras y contradicciones del enfoque
La designación del Cartel de los Soles como FTO abre la puerta a nuevas sanciones. Sin embargo, también expone contradicciones fundamentales en la “guerra contra las drogas” estadounidense. Esta estrategia históricamente ha fracasado en erradicar el problema mientras generó inestabilidad regional. Al equiparar una red difusa de corrupción militar con organizaciones terroristas tradicionales, Washington corre el riesgo de debilitar la credibilidad de su marco antiterrorista y de exponerse a acusaciones válidas de instrumentalización política.
Algunos analistas sugieren que un enfoque crítico priorizaría negociaciones inclusivas y reformas económicas para abordar raíces profundas como corrupción y pobreza. Esto evitaría un ciclo de confrontación que beneficia más a intereses partidistas que a estabilidad hemisférica. Paradójicamente, la designación podría fortalecer la narrativa victimista del chavismo, uniendo a sus bases contra un “imperialismo” percibido, sin alterar significativamente el statu quo político venezolano.
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