El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este lunes una orden ejecutiva que convierte en delito quemar la bandera en EEUU como forma de protesta. La medida busca sancionar con penas de cárcel y restricciones migratorias a quienes participen en este tipo de actos, pese a que el Tribunal Supremo ya determinó en 1989 que esta acción está protegida por la Primera Enmienda como una forma de libertad de expresión.
«Si quemas una bandera, tendrás un año de cárcel, sin salidas anticipadas ni excepciones: es un año de cárcel. Si quemas una bandera, lo que estás provocando es incitar disturbios», aseguró Trump en el Despacho Oval al momento de estampar su firma.
El choque entre Trump y el Tribunal Supremo
La orden ejecutiva de Trump marca un enfrentamiento directo con la jurisprudencia vigente. En 1989, el Tribunal Supremo falló a favor de Gregory Lee Johnson, un activista que había quemado una bandera durante la Convención Nacional Republicana de 1984 como protesta contra el expresidente Ronald Reagan.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (c), firma una orden ejecutiva en la Casa Blanca, este 25 de agosto de 2025. EFE/Al Drago/Pool
La decisión del Alto Tribunal concluyó que quemar la bandera en EEUU es una manifestación política y, por tanto, un ejercicio legítimo de libertad de expresión. Ese fallo sentó un precedente que hasta hoy protege a los ciudadanos que recurren a esa forma de protesta. Sin embargo, Trump sostiene que la profanación de la bandera puede generar disturbios y violencia, y que por ello debería tener consecuencias penales.
Trump refuerza la defensa de la bandera de Estados Unidos
En la nueva orden, Trump enfatiza que «la Corte nunca ha sostenido que la profanación de la bandera estadounidense realizada de una manera que probablemente incite a una acción ilegal inminente esté protegida por la Constitución». De esa forma, intenta ampliar los márgenes legales para limitar estas manifestaciones.
El mandatario calificó a la bandera como «el símbolo más sagrado y preciado» del país, y añadió que protegerla significa defender los valores nacionales. También comparó esta medida con una orden que firmó en su primer mandato, que establecía sanciones de hasta diez años de cárcel para quienes dañaran estatuas y monumentos nacionales.
Consecuencias migratorias para quienes quemen la bandera en EEUU
Uno de los apartados más polémicos de la orden ejecutiva está dirigido a la población migrante. El documento instruye al Departamento de Estado y al de Seguridad Nacional a «negar, prohibir, finalizar o revocar visas, permisos de residencia, procesos de naturalización y otros beneficios migratorios» a extranjeros que participen en actos de quema de bandera en EEUU.
U.S. President Donald J. Trump today signed an Executive Order which he claims mandates a one-year prison sentence for those who burn the American Flag, in direct violation of the First Amendment of the Constitution and upheld by Texas v Johnson. Despite claims by President Trump… pic.twitter.com/dfaHaLMBB8
— OSINTdefender (@sentdefender) August 25, 2025
Incluso se contempla la posibilidad de iniciar procesos de expulsión contra quienes no sean ciudadanos y se vean involucrados en este tipo de protestas. Según Trump, esta medida servirá para «detener de inmediato» la profanación de banderas en territorio estadounidense.
Debate legal y reacciones políticas
La decisión de Trump ha provocado un intenso debate. Juristas y defensores de derechos civiles sostienen que esta orden podría ser declarada inconstitucional en los tribunales, ya que choca frontalmente con precedentes claros de la Corte Suprema. Organizaciones como la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) han advertido que limitar la protesta bajo el argumento de incitación al desorden podría abrir la puerta a nuevas restricciones sobre la libertad de expresión.
En el ámbito político, legisladores demócratas criticaron la medida como un ataque directo a los derechos constitucionales, mientras que congresistas republicanos la defendieron como una acción necesaria para proteger los símbolos patrios y mantener el orden público.
El tema también ha generado división entre la población. Para algunos, quemar la bandera en EEUU es un acto ofensivo e intolerable que merece sanciones. Para otros, se trata de una manifestación legítima que debe estar protegida, incluso si resulta provocadora o impopular.