El secretario del Tesoro, Scott Bessent, aclaró que los ingresos generados por los aranceles del presidente Donald Trump no serán entregados de inmediato a los estadounidenses como “reembolsos”, pese a que algunas figuras del movimiento MAGA han impulsado esa narrativa. Según Bessent, el plan del gobierno es utilizar los recursos para reducir la deuda nacional antes de considerar cualquier beneficio directo a los ciudadanos.
Los aranceles y la prioridad del Gobierno de EE.UU.
En una entrevista con CNBC, Bessent explicó que los más de 300 mil millones de dólares proyectados en ingresos por aranceles primero se destinarán a reducir el déficit y el endeudamiento.
“Vamos a bajar la relación déficit-PIB. Empezaremos a pagar la deuda y, llegado ese punto, eso puede servir como compensación a los estadounidenses”, señaló. Aunque dejó abierta la posibilidad de entregar dinero a futuro, dejó claro que, por ahora, Trump y su equipo están “enfocados en reducir la deuda”.
Desde abril de 2025, con la implementación de los llamados aranceles del “Día de la Liberación”, el gobierno ya ha recaudado alrededor de 100 mil millones de dólares. Esa cifra podría crecer aún más en los próximos meses tras la entrada en vigor de los aranceles “recíprocos” en agosto.

Fotografía de archivo de compradores en un supermercado (EE.UU.). EFE/EPA/ Allison Dinner
Aranceles entre México y Estados Unidos y su impacto en la economía
La administración Trump sostiene que los aranceles son una herramienta clave para defender a la industria estadounidense, especialmente frente a países como México y China. Sin embargo, varios economistas han advertido que esta política incrementará los precios para los consumidores, afectando directamente a la clase media y a comunidades latinas que ya enfrentan el aumento del costo de vida.
Los aranceles entre México y Estados Unidos, en particular, podrían encarecer productos de consumo básico como frutas, verduras y autopartes, bienes de los que dependen millones de familias. Para muchos hogares latinos en el país, esto representa una presión adicional en su economía diaria.
Además, expertos advierten que, aunque los ingresos arancelarios pueden aliviar el déficit en el corto plazo, a mediano y largo plazo podrían frenar el crecimiento económico. El propio Departamento del Tesoro reconoce que el déficit actual se mantiene por encima del 6% del PIB, y con los recortes fiscales de 2017 prorrogados por los republicanos, el déficit podría aumentar en más de 3 billones de dólares durante la próxima década.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asiste a la ceremonia de firma de una orden ejecutiva en la Sala Este de la Casa Blanca en Washington, DC. EFE/EPA/Al Drago
El debate entre Trump y la Reserva Federal
El presidente Trump ha chocado de manera constante con Jerome Powell, titular de la Reserva Federal, a quien culpa de frenar el crecimiento económico al no reducir las tasas de interés. Trump considera que los aranceles impulsarán a la economía, mientras que Powell ha expresado su preocupación por la inflación persistente.
La tensión ha escalado al punto de que Trump ha cuestionado públicamente la independencia de la Reserva Federal e incluso pidió la renuncia de Lisa Cook, una de sus gobernadoras, tras acusaciones que ella niega. Este enfrentamiento muestra el pulso entre la Casa Blanca y las instituciones financieras sobre la dirección de la política económica del país.
¿Habrá cheques para los estadounidenses?
Durante la pandemia de Covid-19, Trump sí impulsó pagos directos a las familias, algo que se logró con el apoyo de los demócratas en el Congreso. Sin embargo, la situación actual es diferente: el presidente enfrenta un déficit creciente y debe elegir entre usar los aranceles para reducir la deuda o entregar dinero de manera inmediata.
Por ahora, el gobierno insiste en que los estadounidenses no deben esperar reembolsos. Según Bessent, los fondos de los aranceles solo llegarán a los bolsillos de la población una vez que la deuda nacional esté bajo control. Mientras tanto, la prioridad es reducir el déficit y reforzar la estabilidad fiscal.
Esto significa que, pese a los discursos políticos que prometen cheques derivados de los aranceles, la realidad es que dichos pagos no están en la agenda inmediata del presidente ni de su equipo económico.