Durante más de 3 décadas, México ha sido una de las selecciones más constantes del fútbol internacional moderno. El equipo ha clasificado a todos los mundiales desde 1994 y suele superar la primera fase de grupos. También cuenta con una de las aficiones más grandes y apasionadas del planeta deportivo.
Sin embargo, hay una barrera histórica que el Tri no ha podido derribar hasta la fecha. Desde hace 32 años, la selección mexicana ha sido eliminada sistemáticamente en la misma instancia definitiva. Los octavos de final se convirtieron en un verdadero obstáculo mental para varias generaciones.
Esta racha persistente terminó convirtiéndose en una auténtica maldición emocional para millones de aficionados mexicanos. Ahora, con el esperado Mundial 2026 disputándose parcialmente en suelo mexicano, el contexto cambia drásticamente. El equipo tendrá una oportunidad única para cambiar la historia frente a su propio público.
¿Qué es exactamente la maldición del quinto partido?
La llamada “maldición del quinto partido” comenzó después del dramático Mundial de Estados Unidos 1994. Desde entonces, México ha sido eliminado en los octavos de final en 7 copas del mundo consecutivas. Según los registros de la FIFA, este es un caso único en la historia del torneo.

La selección cayó en esa ronda en Francia 1998, Corea-Japón 2002 y Alemania 2006. La historia se repitió frustrantemente durante los torneos de Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018. En todos esos campeonatos, el equipo superó la fase inicial pero fracasó en el cuarto encuentro.
La dolorosa racha se rompió finalmente en Qatar 2022, pero de la peor forma posible. El Tri ni siquiera logró superar la fase de grupos por primera vez desde el torneo de 1978. Según el portal ESPN, ese fracaso obligó a una reestructuración profunda en la federación nacional.
¿Cómo le fue a México cuando jugó en casa?
Curiosamente, las mejores actuaciones de México en un Mundial ocurrieron precisamente cuando fue anfitrión oficial. En 1970, con Pelé y la selección de Brasil conquistando el título, el Tri alcanzó los cuartos de final. Esa fue la primera vez que el equipo llegó tan lejos en un torneo global.
La historia exitosa se repitió en el campeonato de 1986 frente a su afición local. El equipo volvió a instalarse sólidamente entre los 8 mejores del torneo internacional más prestigioso. Sin embargo, terminó cayendo ante Alemania en una dramática y recordada tanda de tiros penales.

Desde entonces, ninguna otra generación mexicana ha conseguido igualar esos resultados históricos en campeonatos mundiales. Según reportó la cadena deportiva Fox Sports, jugar en casa supone una ventaja estadística comprobable para los equipos locales. Por eso, el factor de la sede compartida aumenta la esperanza de romper la maldición definitivamente.
El contexto del campeonato de 2026 es completamente diferente a las ediciones más recientes del torneo. México será el primer país en albergar oficialmente 3 copas del mundo en toda la historia. Además, inaugurará el torneo en el legendario Estadio Azteca de la capital mexicana.
¿Por qué el Mundial 2026 es el más importante?
El equipo disputará todos sus partidos de la fase de grupos actuando como local indiscutible. Para el técnico Javier Aguirre, la actual oportunidad representa un momento histórico irrepetible. El entrenador señaló estar muy consciente de lo que significa este Mundial para toda la gente.
El objetivo del grupo de trabajo va mucho más allá de simplemente avanzar de ronda inicial. Pocas selecciones llegarán al torneo con tanta presión emocional acumulada durante décadas de dolorosas frustraciones. El éxito o el fracaso marcarán el legado deportivo de esta nueva generación de futbolistas.

México no solo jugará frente a su afición incondicional en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. También contará con el respaldo masivo de millones de mexicanos y mexicoamericanos que viven en Estados Unidos. Cada victoria será celebrada intensamente como una gran fiesta nacional en ambos lados de la frontera.
Cada derrota deportiva tendrá una repercusión mediática enorme en los medios de comunicación y redes sociales. En medio de ese complejo escenario emocional, aparece nuevamente la gran pregunta para la afición. ¿Podrá el Tri disputar, por fin, ese ansiado quinto partido durante el próximo campeonato mundial?
Las estadísticas muestran una realidad muy difícil de ignorar tras 7 eliminaciones consecutivas en octavos. Sin embargo, el fútbol profesional rara vez responde únicamente a la lógica y los números históricos. Hace exactamente 40 años, en el Mundial de México 1986, una generación logró ilusionar a todo un país.
Cuatro décadas después de aquel logro, una nueva camada tendrá la posibilidad real de hacerlo otra vez. Para la inmensa mayoría de los aficionados, el objetivo central no es ganar la Copa del Mundo. El deseo principal es mucho más modesto y directo: romper la maldición del quinto partido definitivamente.
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