El Balón de Oro 2025 dejó una de las decisiones más discutidas de los últimos años. El joven talento del FC Barcelona, Lamine Yamal, no logró convertirse en el futbolista más joven en conquistar el premio, que finalmente quedó en manos del francés Ousmane Dembélé, delantero del Paris Saint-Germain. La gala celebrada en París reconoció al atacante galo, pero muchos se preguntan si realmente fue la elección más justa. A continuación, repasamos cinco razones por las que Lamine Yamal merecía levantar el Balón de Oro y no su compatriota.

1. El jugador más especial de Europa
Lamine Yamal se ha ganado un lugar como el futbolista más desequilibrante del continente. Su habilidad en el uno contra uno lo convirtió en el rey del regate durante la última temporada de LaLiga, con 289 dribles completados. Una cifra que lo colocó muy por encima de Vinicius Jr., quien alcanzó 177.

En la Champions League también lideró esta estadística, con 109 regates exitosos, frente a los 62 de Dembélé, pese a que el francés disputó dos partidos más. Estos números reflejan que Yamal no solo domina la liga española, sino también el escenario europeo.
2. Brilla bajo presión
A diferencia de muchos jóvenes talentos, Yamal ha demostrado que los grandes escenarios sacan lo mejor de él. Ya lo hizo con la selección española en la Eurocopa, donde dejó claro que está hecho para competir al máximo nivel.
Además, durante la temporada con el FC Barcelona fue decisivo en los partidos de mayor exigencia. Anotó en el Santiago Bernabéu, volvió a hacerlo en la Supercopa de Arabia y repartió un doblete de asistencias en la final de la Copa del Rey. En la vuelta liguera ante el Real Madrid volvió a marcar, confirmando que cuanto mayor es el reto, más destaca su talento.
3. Superioridad en los Clásicos y duelos directos
Los Clásicos frente al Real Madrid siempre son un termómetro para medir la grandeza de un jugador. En los cuatro disputados la temporada pasada, Lamine Yamal fue protagonista absoluto. Incluso logró imponerse a Kylian Mbappé, quien es considerado uno de sus rivales en la carrera por ser el mejor del mundo. Cuando el debate por el Balón de Oro parecía centrarse entre Yamal y Dembélé, ambos se enfrentaron con sus selecciones en la semifinal de la Nations League. El joven culé firmó un doblete y una actuación sobresaliente, mientras que el atacante del PSG pasó prácticamente inadvertido. Este duelo directo refuerza la idea de que Yamal estaba por encima de su compatriota en los momentos clave.

4. La noche mágica ante el Inter
Si bien el Barcelona no logró avanzar a la final europea, la actuación de Yamal en la semifinal frente al Inter de Milán quedó grabada como una de las mejores individuales de la temporada. Cada vez que tocaba el balón, algo sucedía: desbordes, asistencias y jugadas que desestabilizaron por completo a la defensa italiana.
Aunque el equipo no consiguió la clasificación, el nivel del joven delantero fue tan alto que muchos lo consideran la mejor exhibición en una semifinal continental de los últimos años. Sin duda, un rendimiento que debía pesar más en la votación del Balón de Oro.
5. Los números no siempre cuentan toda la historia
Uno de los grandes debates alrededor del Balón de Oro es el criterio de elección. En muchas ocasiones, los votos se inclinan hacia el jugador con mejores estadísticas, dejando de lado la verdadera influencia en el juego. Yamal no fue el máximo goleador de la temporada, pero su impacto futbolístico superó al de figuras como Harry Kane, Raphinha o incluso el propio Dembélé.
El joven español recordó que el fútbol no se resume únicamente en cifras. El que marca más goles ya recibe la Bota de Oro. El Balón de Oro, en cambio, debe premiar al futbolista que juega de manera más especial, el que marca la diferencia en el campo y eleva el nivel del espectáculo. Bajo ese criterio, Yamal merecía llevarse el reconocimiento.
