EN PORTADA: EL FANTASMA DE EPSTEIN

El fantasma de Jeffrey Epstein sigue recorriendo los pasillos del poder, recordándonos que el dinero y la influencia compraron durante décadas un silencio.
EN PORTADA: EL FANTASMA DE EPSTEIN Los archivos de Jeffrey Epstein no paran de exhibir su relación con figuras de alto perfil, incluyendo Trump.
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Los archivos de Jeffrey Epstein no paran de exhibir su relación con figuras de alto perfil, incluyendo Trump.

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EN PORTADA: EL FANTASMA DE EPSTEIN Los archivos de Jeffrey Epstein no paran de exhibir su relación con figuras de alto perfil, incluyendo Trump

 

La sombra de Jeffrey Epstein se proyecta con más fuerza que nunca sobre la élite global en este inicio de 2026. El Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DOJ) ejecutó el pasado viernes una desclasificación masiva de documentos que ha sacudido los cimientos de la política y los negocios. Más de tres millones de páginas, miles de videos y 180,000 imágenes han salido a la luz tras años de batallas legales y secreciones oficiales. Esta entrega no solo revive los crímenes del fallecido financiero, sino que expone vínculos directos con figuras de la talla de Donald Trump y Elon Musk.

El fiscal general adjunto, Todd Blanche, fue el encargado de anunciar esta histórica publicación de archivos. Blanche aseguró que el gobierno no censurará ninguna de las nuevas imágenes, cumpliendo así con la Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein. Esta legislación, promovida por el Congreso, obliga a divulgar cada detalle sobre la red de tráfico de menores que Epstein lideró hasta su suicidio en 2019. La presión de las víctimas ha sido fundamental para alcanzar este nivel de apertura informativa tras meses de retrasos administrativos.

La magnitud de la información compartida es tan vasta que apenas se comienza a dimensionar su alcance real. Entre los registros aparecen correos electrónicos, agendas de vuelo y fotografías que conectan a millonarios con la isla privada de Epstein en las Islas Vírgenes. Los documentos confirman que la red de influencias del pederasta era mucho más profunda de lo que se admitió inicialmente. Ahora, el escrutinio público se centra en las comunicaciones específicas que involucran a los hombres más poderosos del planeta.

¿Qué revelan los nuevos correos de Elon Musk?

Dentro de la reciente tanda de documentos, destaca un intercambio de mensajes del año 2012 que involucra a Elon Musk. En un correo electrónico, el magnate sudafricano le preguntó directamente a Epstein: “¿qué día/noche será la fiesta más salvaje en tu isla?”. El mensaje sugiere un interés explícito por los eventos privados que el financiero organizaba en su propiedad caribeña. Musk también especificó en otro mensaje que viajaría acompañado únicamente por su entonces esposa, la actriz británica Talulah Riley.

Ante estas revelaciones, Elon Musk ha mantenido una postura defensiva y contundente en sus declaraciones públicas. El dueño de Tesla afirmó que Epstein simplemente “intentó acercarse” a él, pero que nunca llegó a visitar la isla. Sostiene que cualquier sugerencia de una relación cercana o de su presencia en dicho lugar es “categóricamente falsa”. Sin embargo, los metadatos de los correos y las respuestas de Epstein sobre la preparación de helicópteros contradicen la narrativa de un contacto inexistente.

A pesar de la polémica generada, los investigadores aclaran que no hay indicios de delitos cometidos por Musk en estos archivos. Su nombre aparece en el contexto de relaciones sociales y búsqueda de entretenimiento de alto nivel, sin acusaciones directas de participación en actividades ilegales. Aun así, el vínculo debilita la imagen pública del empresario, quien ahora forma parte de la administración gubernamental. La desclasificación deja abierta la duda sobre si esas fiestas “salvajes” mencionadas en los textos llegaron a concretarse con su asistencia.

¿Cuál es el peso de las acusaciones contra Donald Trump?

El nombre de Donald Trump aparece mencionado más de 1,000 veces en esta nueva montaña de evidencia documental. Los archivos incluyen una lista de doce denuncias recopiladas por el FBI que señalan al mandatario por presuntos abusos sexuales en Mar-a-Lago. Según estos testimonios, Trump habría participado en actos ilícitos junto a Epstein y su cómplice Ghislaine Maxwell. No obstante, el Departamento de Justicia ha subrayado que estas acusaciones carecen de pruebas que las corroboren de manera definitiva.

Gran parte de estas denuncias provienen del Centro Nacional de Operaciones contra Amenazas del FBI y fueron recibidas poco antes de las elecciones de 2020. Algunos funcionarios federales describieron estas informaciones como “de segunda mano” o carentes de datos de contacto para su verificación. Trump ha negado sistemáticamente cualquier conducta inapropiada y ha calificado estas revelaciones como ataques políticos sin fundamento. El DOJ, bajo la dirección de Blanche, también ha calificado varias de estas afirmaciones como “sensacionalistas” y “falsas”.

Aún sin condenas, los documentos revelan detalles inquietantes sobre cómo algunas víctimas conocieron al actual presidente. Un memorando del FBI describe un episodio donde Maxwell “presentó” a una joven a Trump en una fiesta en Nueva York. Posteriormente, la mujer recibió una invitación para visitar Mar-a-Lago, donde el mandatario supuestamente le ofreció un recorrido privado. Aunque la víctima aclaró que “no pasó nada” en ese encuentro, el testimonio refuerza la cercanía operativa entre el círculo de Epstein y las propiedades de Trump.

¿Cómo se forzó la publicación de estos archivos?

La divulgación de estos tres millones de documentos no fue un acto voluntario de la actual administración. Donald Trump se resistió inicialmente a la publicación de los archivos, a pesar de haber prometido transparencia durante su campaña. Esta postura generó un inusual consenso bipartidista en el Congreso para aprobar la Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein. Legisladores de ambos partidos unieron fuerzas para obligar al Departamento de Justicia a cumplir con la entrega total de la documentación antes de finales de 2025.

El proceso de revisión fue lento y estuvo marcado por acusaciones de “ofuscación” por parte del gobierno. Se criticó que la administración estuviera técnicamente incumpliendo la ley al retrasar la subida de los archivos a la plataforma digital. Todd Blanche defendió la gestión del DOJ asegurando que la revisión fue exhaustiva e independiente de cualquier supervisión de la Casa Blanca. Afirmó que el objetivo principal es que el público conozca los detalles reales de los crímenes de Epstein sin protecciones indebidas.

Los documentos desclasificados también han expuesto contradicciones previas en las declaraciones públicas del presidente Trump. En 2024, el mandatario afirmó tajantemente: “Nunca estuve en el avión de Epstein”. Sin embargo, los registros de vuelo recuperados por los fiscales federales demuestran que voló en múltiples ocasiones en la aeronave privada del financiero. Estos viajes ocurrieron principalmente durante la década de los 90, cuando ambos mantenían una amistad pública que Trump ha intentado minimizar recientemente.

¿Qué otras figuras del poder aparecen en los documentos?

La red de Epstein no se limitaba a políticos de primera línea, sino que alcanzaba sectores estratégicos de la sociedad. En los archivos figura Howard Lutnick, actual secretario de Comercio, quien planeaba visitar la isla con su esposa en 2012. Lutnick ha declarado que su contacto con el pederasta fue mínimo y que no lo veía desde un encuentro casual en 2005. También aparece Steve Tisch, copropietario de los New York Giants, cuyo nombre surge más de 400 veces en comunicaciones sobre inversiones y mujeres.

El mundo del deporte también se ve salpicado por el vínculo con Casey Wasserman, presidente del comité organizador de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Los correos muestran una relación cercana con Ghislaine Maxwell, incluyendo mensajes con contenido sugerente intercambiados hace dos décadas. Wasserman y Maxwell compartían comentarios íntimos sobre vestimenta y masajes, lo que ha generado incomodidad en la organización olímpica. Estas revelaciones demuestran que la influencia de Epstein y Maxwell permeaba las estructuras de poder corporativo y deportivo.

Por último, la realeza europea vuelve a ser protagonista con el resurgimiento del nombre de Andrew Mountbatten-Windsor. Los documentos contienen una invitación del hermano del Rey Carlos III para que Epstein almorzara en el Palacio de Buckingham. Este nuevo detalle se suma al escándalo que ya le costó al duque sus títulos nobiliarios y su retiro de la vida pública. La persistencia de su nombre en los archivos subraya la incapacidad de la monarquía británica para desvincularse totalmente del estigma del caso Epstein.

¿Qué opinaba realmente Epstein sobre sus aliados políticos?

Más allá de los nombres, los correos ofrecen una ventana a la psicología de Jeffrey Epstein y su visión sobre el poder. Tras la victoria electoral de Trump en 2016, Epstein intercambió opiniones con diversos socios sobre el nuevo presidente. En una ocasión, consultó al autor Michael Wolff sobre cómo manejar una crisis de relaciones públicas basándose en el estilo de Trump. La respuesta de Wolff fue clara: “Niega, culpa a los medios y denigra a otra persona”, describiendo a Trump como un modelo de resistencia mediática.

También se han revelado diálogos con figuras como Larry Summers, exsecretario del Tesoro, sobre la salud mental de los gobernantes. En un intercambio de 2017, Summers sugirió que Trump podría estar “mentalmente enfermo”, a lo que Epstein respondió negando que fueran amigos cercanos. Curiosamente, en 2016, Summers le preguntó a Epstein si era posible que Trump fuera consumidor de cocaína, recibiendo una respuesta negativa tajante. Estas conversaciones pintan un cuadro de Epstein como un observador astuto que utilizaba su acceso a la élite para recopilar información privilegiada.

La publicación marca un punto de no retorno en la búsqueda de justicia para las víctimas. Aunque el DOJ sostiene que muchas acusaciones contra figuras públicas son falsas o no verificadas, la transparencia total permite a la sociedad juzgar los hechos. El fantasma de Jeffrey Epstein sigue recorriendo los pasillos del poder, recordándonos que el dinero y la influencia compraron durante décadas un silencio que finalmente se ha roto.

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