El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, lanzó este viernes una advertencia directa a Estados Unidos, señalando que su país “pasará a la lucha armada si es necesario” en medio del aumento de las tensiones militares en el mar Caribe. La declaración se produjo durante una alocución televisada, en la que acusó a la Casa Blanca de amenazar la soberanía venezolana.
La advertencia llega días después de que el Gobierno de Donald Trump desplegara aviones militares, embarcaciones de gran porte y un submarino nuclear en puntos estratégicos de la región. Washington justificó el movimiento como una respuesta a informes de inteligencia que vinculan al denominado Cartel de los Soles con el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense.
Acusaciones desde Washington
De acuerdo con las autoridades norteamericanas, el Cartel de los Soles estaría conformado por altos mandos militares venezolanos y operaría bajo el liderazgo político de Nicolás Maduro. La administración Trump sostiene que gran parte de las drogas ilegales que ingresan a EE.UU. provendrían de operaciones coordinadas por esta organización criminal.
Como parte de su política de seguridad, la Casa Blanca ordenó un despliegue militar sin precedentes en la zona, con el objetivo de “limitar al máximo” las actividades del cartel en aguas internacionales cercanas a Venezuela. Los equipos militares estadounidenses cuentan con la capacidad de mantenerse en la región hasta 90 días, según fuentes oficiales.
Maduro defiende la soberanía venezolana
En su discurso, Maduro aseguró que Venezuela “tiene derecho a la paz, a la soberanía, a su existencia” y que “no habrá imperio en este mundo que se lo arrebate”. El mandatario recalcó que su país está preparado para cambiar sus formas de resistencia si siente que su integridad está en riesgo.
“Si este pueblo tiene que pasar de la lucha no armada a la armada por la paz, lo hará”, afirmó, subrayando que cualquier acción de defensa sería motivada por el deseo de preservar la estabilidad y la independencia nacional.
Un escenario de alta tensión
La presencia de fuerzas militares de EE.UU. en el Caribe ya supera el mes. Estratégicamente posicionados, los contingentes estadounidenses podrían mantener su despliegue por varias semanas más. Por el momento, los movimientos se han limitado a patrullajes y ejercicios militares, aunque la retórica entre ambos gobiernos ha elevado el clima de confrontación.
Analistas señalan que, si bien la postura de Trump se ha centrado recientemente en conflictos internacionales como el de Israel y Palestina, su campaña de reelección tuvo como eje la promesa de reforzar la seguridad nacional. Por lo tanto, es probable que los operativos en el Caribe se mantengan y que las medidas de presión diplomática contra Maduro continúen.
La recompensa más alta contra un líder extranjero
En paralelo a los despliegues militares, Estados Unidos ha incrementado de manera significativa la recompensa por la captura de Nicolás Maduro. La cifra, que asciende ahora a 50 millones de dólares, se convierte en la más alta ofrecida por Washington contra un dirigente extranjero acusado de delitos criminales.
Este aumento refuerza la estrategia de la administración Trump para aislar al presidente venezolano y debilitar su estructura de apoyo, tanto interna como internacional. De acuerdo con funcionarios estadounidenses, la recompensa busca incentivar la cooperación de aliados regionales y generar presión adicional sobre el régimen de Caracas.
Expectativas y posibles escenarios
Expertos en política internacional advierten que la confrontación podría intensificarse si ninguno de los gobiernos cede terreno. Las maniobras militares, sumadas a la retórica beligerante, elevan el riesgo de incidentes que podrían escalar hacia un conflicto abierto.
Mientras tanto, tanto Caracas como Washington mantienen sus discursos firmes: Venezuela insiste en que las acciones de EE.UU. son provocaciones ilegales, y Estados Unidos defiende su despliegue como una medida necesaria para frenar el narcotráfico y proteger sus fronteras.
El mensaje de Maduro deja claro que su gobierno se prepara para un escenario que podría pasar del plano diplomático al bélico, consolidando así uno de los episodios más tensos en la relación bilateral de los últimos años.









