El presidente Donald Trump y sus aliados han intensificado las acusaciones contra los expresidentes Barack Obama y Joe Biden, exigiendo investigaciones penales por supuestas conspiraciones para socavar su presidencia. El abogado republicano Mike Davis y la directora de inteligencia nacional, Tulsi Gabbard, lideran este esfuerzo, respaldados por la fiscal general Pam Bondi, quien aprobó pesquisas contra figuras demócratas clave. Las acusaciones, centradas en la investigación de la injerencia rusa en las elecciones de 2016, han sido calificadas de “traición” por Trump, aunque expertos y demócratas las rechazan como maniobras políticas para desviar la atención de controversias como los archivos de Jeffrey Epstein.
Acusaciones de traición y conspiración
En julio de 2025, Trump acusó a Obama de orquestar un “golpe” durante su primer mandato, alegando que manipuló inteligencia sobre la interferencia rusa en 2016 para dañar su campaña. En un evento en la Casa Blanca el 22 de julio, afirmó: “Obama fue atrapado en el acto. Esto es traición”. Gabbard, por su parte, envió un informe al Departamento de Justicia. Ella alega una “conspiración traicionera”. Esto se basa en documentos desclasificados. Según ella, estos documentos muestran que Obama y su equipo “falsearon” informes de inteligencia. Sin embargo, un portavoz de Obama, Patrick Rodenbush, calificó las acusaciones de “ridículas” y “un intento débil de distracción”.
Por lo tanto, las afirmaciones han generado escepticismo. Un informe bipartidista del Senado de 2020, liderado por el entonces senador Marco Rubio, confirmó que Rusia interfirió en 2016, pero no manipuló votos. Expertos legales, como el profesor de derecho Frank Bowman, sostienen que las acciones de Obama no constituyen un “golpe” ni “traición”, un delito definido en la Constitución como apoyar a enemigos en tiempos de guerra. “No hay evidencia de que Obama intentara impedir la transición de poder”, dijo Bowman.
Investigaciones impulsadas por Bondi
La fiscal general Pam Bondi ha autorizado investigaciones contra la fiscal de Nueva York, Letitia James, y el senador de California, Adam Schiff, además de ordenar a un fiscal en Florida, Jason Reding Quiñones, que inicie un gran jurado para examinar si funcionarios de Obama cometieron delitos en 2016. Mike Davis, un aliado de Trump, celebró la confirmación de Quiñones, a quien llamó “amigo”, y pidió que “persiga con firmeza” a los supuestos conspiradores. Davis alega que los demócratas orquestaron un complot desde 2016 hasta la búsqueda del FBI en Mar-a-Lago en 2022.
En consecuencia, exfuncionarios han refutado las acusaciones. Tres exmiembros del Departamento de Justicia y del FBI aseguraron que la búsqueda en Mar-a-Lago fue legal y que un juez federal la aprobó en respuesta a la negativa de Trump de devolver documentos clasificados, según los Archivos Nacionales. Un exfuncionario de seguridad nacional anónimo calificó las investigaciones como “corruptas” o “autoritarias”, sugiriendo que carecen de evidencia sólida y son un espectáculo político.
Reacciones demócratas y críticas
Los demócratas han denunciado las acusaciones como una táctica para desviar la atención de los escándalos de Trump, incluyendo su negativa a divulgar los archivos de Epstein. El senador Gary Peters acusó a la administración de fomentar “teorías conspirativas” y desinformación. El representante Pete Aguilar señaló que Trump recurre a culpar a Obama, Biden y Hillary Clinton cada vez que enfrenta críticas. “Es un intento de distraer de los problemas reales”, dijo Aguilar el 23 de julio. Además, un exfiscal, Daniel Richman, afirmó que presentar cargos basados en afirmaciones desmentidas es posible si se ignoran los hechos.
Pese a todo, las acusaciones persisten. Trump compartió en Truth Social imágenes manipuladas de Obama y otros, como James Comey y John Brennan, en prisión, junto a un video generado por IA que muestra a Obama arrestado. Estas publicaciones, según Media Matters, reflejan el apoyo de Trump a teorías conspirativas como QAnon, que ha promovido más de 950 veces desde 2022. Los demócratas advierten que estas acciones buscan intimidar a opositores y consolidar el poder, mientras el Tribunal Supremo otorgó inmunidad a expresidentes por actos oficiales, lo que podría proteger a Obama de cualquier cargo.
Contexto de tensiones políticas
Las acusaciones contra Obama y Biden se producen en un momento de alta polarización. Trump ha impulsado investigaciones contra críticos, como el líder del Senado Chuck Schumer y universidades como Harvard, además de ordenar deportaciones masivas. La ACLU y otros grupos han denunciado un “giro autoritario” en la administración, especialmente tras la federalización de la policía en Washington, D.C. Mientras, el expresidente Bill Clinton también ha sido mencionado por Trump, quien lo acusó de vínculos con Epstein, una afirmación que Clinton niega. La retórica de Trump, según analistas, busca mantener a su base movilizada mientras enfrenta críticas por promesas incumplidas, como el fin inmediato de la guerra en Ucrania.
